Una familia intenta recuperar tierra del tatarabuelo en Palau-saverdera y encuentra un vertedero

Herencias

Los terrenos están situados en el parque natural de los Aiguamolls y los vecinos les llamaban 'El Corte Inglés' porque se podría “encontrar de todo”

Joan Salvia con sus abuelos.

Joan Salvia con sus abuelos.

ACN

Una familia intenta recuperar unos terrenos del tatarabuelo en Palau-saverdera (Alt Empordà) pero se encuentra un vertedero lleno de desechos. Esperanza Corcoll y Joan Sàlvia, abuela y nieto, querían plantar unos 200 olivos en las tierras heredadas, situadas en el parque natural de los Aiguamolls de l'Empordà. Pero descubrieron que una colina llena de hierbas era en realidad una montaña de basura. 

“Es de una tristeza increíble, solo hay basura por todas partes, es frustrante”, admite Corcoll. 

El alcalde, Miquel Serra, indica que no les consta ningún vertedero en la zona, pero recuerda entre los años 60 y el 2000 se lanzaba todo tipo de desechos, como escombros, coches o tuberías. De hecho, en el pueblo, el espacio era conocido como 'El Corte Inglés' “porque podías encontrar de todo”.

Desechos en el terreno.

Desechos en el terreno.

ACN

Durante la pandemia, Joan Salvia decidió ir a vivir a casa de sus abuelos, en Sant Just Desvern (Barcelonès). Un día, haciendo limpieza, encontró dentro de una caja de zapatos un papel antiguo doblado, de 1958, que era la escritura de unos terrenos de 5.000 metros cuadrados en Palau-saverdera.

Su abuela, Esperança Corcoll, recordaba que su padre, Miquel Corcoll, le había dejado unas tierras que pertenecían a su abuelo, Joan Corcoll, que era de Palau-saverdera. Miquel Corcoll murió hace unos 30 años, y la familia no sabía a dónde habían ido a parar los papeles de este terreno, hasta que el nieto los encontró por casualidad.

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“No sabíamos si estaban vigentes o si se habrían vendido, pero entré en el registro por internet y todavía estaba a nombre de mi bisabuelo”, recuerda Sàlvia. Entonces empezaron a hacer los trámites para registrar a su abuela como titular de la propiedad, y fueron a hablar con el Ayuntamiento para saber dónde estaban estas tierras.

A su llegada, vieron que la mayoría de los 5.000 metros cuadrados eran una explanada y que había en un lado una colina llena de hierbas. Les extrañó porque el hermano de su abuela les había dicho que era todo plano. Sus planes eran plantar unos 200 olivos, como los que había tenido el tatarabuelo.

Contrataron a una empresa para nivelar el terreno y fue entonces cuando descubrieron que la colina era en realidad una montaña de basura. “A la que movió un poco las tierras, empezó a salir todo tipo de desechos: botellas, envoltorios de helado, escombros, inodoros, un parachoque y piezas de coches, tuberías, de todo”, lamenta. Hablando con distintos vecinos descubrió que este espacio fue un vertedero entre los años 60 y 2000.

Ninguna constancia de un vertedero

“Hay muchas toneladas de basura, porque durante 30 años se estuvieron vertiendo todo tipo de escombros y desechos. Llegaron a poner una valla y una báscula por camiones, y cobraban por dejar que la gente lanzara lo que quisiera, sin ningún permiso de los propietarios. Se lucraron de forma ilegal”, recalca.

Las tierras bordean el límite con el término municipal de Roses, y forman parte del parque natural de los Aiguamolls de l'Empordà, que está protegido desde 1983. “Es un terreno que llevaba generaciones a mi familia, había habido olivos y viñedos. Sentimental”, subraya.

Los propietarios tampoco entienden que las administraciones piden permisos y exigen que se cumplan todas las normativas, pero nadie controló los vertidos que se realizaron durante muchos años.

Diferentes vecinos recuerdan que este espacio se llamaba popularmente como 'El Corte Inglés', “porque podías encontrar de todo”. “Siempre había gente: algunos tirando basura, y otros recogiendo piezas o material”.

También el alcalde, Miquel Serra, rememora que, cuando era pequeño, iban en bicicleta, ya que entonces quedaba en las afueras de la población. “Según tengo entendido, allí se vertían escombros de las urbanizaciones que en aquellas épocas estaban creciendo, como la de Santa Margarida. Era un espacio con mucha actividad durante aquellos años”.

Ahora bien, oficialmente, al Ayuntamiento no le consta ningún vertedero. “Estamos hablando de los años 70 y los 80, no había registros electrónicos. Debemos mirar si hay algún expediente antiguo en el archivo, pero no nos consta nada”, señala.

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