Girona

Ocho robos en un mes ponenen alerta a los vecinos de Colomers

Sucesos

Sin rastro de los cinco encapuchados que amenazaron con una pistola a una pareja

Una vecina enseña por donde accedieron los ladrones.

Una vecina enseña por donde accedieron los ladrones.

Pere Duran / Nord Media

Mientras los Mossos d’Esquadra siguen investigando el motivo y quiénes son los cinco encapuchados que la madrugada del 7 de enero amenazaron con una pistola a un matrimonio de Colomers exigiéndoles 30.000 euros, los vecinos de este pequeño pueblo del Baix Empordà, de poco más de 200 habitantes, están muy atentos a cualquier presencia forastera. “A cualquier extraño le preguntamos qué hace por aquí”, explica la vecina Montserrat Pagès. 

El mastín leonés que protege su casa y que ladra ante la presencia de cualquier desconocido es un seguro antirrobo. “El otro días vimos a dos personas no habituales cargando unas mochilas y les seguimos; resultaron ser operarios que iban a arreglar una piscina”, afirma. La intranquilidad se ha apoderado del pueblo.

Los habitantes, que se sienten vulnerables, se autoprotegen con alarmas, rejas o el refuerzo de puertas

El lunes, los dueños de un restaurante a pie de carretera llamaron a los Mossos ante la actitud extraña de un desconocido que entró para comprar botellas de agua. Mientras el dueño iba a buscarlas al exterior del local, el cliente se dirigió a una puerta cerrada con llave. Un gesto del que sospecharon. “Probablemente en otras circunstancias, no habría avisado, pero ahora tal como están las cosas…”, explica el propietario.

El estado de alerta que vive Colomers desde hace unas semanas está justificado. Al margen de este último robo violento, se han registrado otros siete robos con fuerza en el último mes, según los Mossos d’Esquadra. Una decena sumando los de meses anteriores. La mayoría han tenido lugar en la calle Comerç, en la parte baja del pueblo, de fácil acceso para los cacos, que pueden escapar por una zona agrícola que conducen a la carretera.

El Baix Empordà, en el punto de mira

Robos violentos en Sant Feliu de Guíxols y Calella

La comarca del Baix Empordà está en el punto de mira de los ladrones. Esta semana se han producido, al menos, dos robos violentos. El último fue este miércoles sobre las nueve de la noche, cuando cuatro encapuchados entraron en una casa de Sant Feliu de Guíxols e intimidaron al propietario, a quien robaron dinero, joyas y el teléfono móvil, según informan los Mossos d’Esquadra.Un día antes, también cuatro encapuchados asaltaron de madrugada una casa de Calella de Palafrugell en la que vivía una mujer de edad avanzada a quien ataron. Tras amenazarla, se llevaron joyas, objetos de valor y el coche familiar, que fue recuperado por la policía posteriormente. La víctima alertó a los Mossos d’Esquadra cuando pudo desatarse. Los agentes investigan si los autores son los mismos y han ampliado la vigilancia policial en toda la comarca.

Por ahí accedieron a casa de Montse, que evita dar su apellido, y que se llevó un buen susto cuando hace apenas tres semanas se encontró con dos habitaciones desvalijadas. Los ladrones se llevaron joyas con valor sentimental y 200 euros en metálico que guardaba en un cajón. “Curiosamente solo removieron mis cajones, los de la ropa de mi marido ni los tocaron”, explica la víctima, vecina de Girona, que desde la covid decidió fijar su residencia en este tranquilo municipio. 

Montse explica que los ladrones subieron a la terraza sujetándose de un hierro que sobresalía de un toldo y de ahí escalaron hacia las habitaciones superiores, protegidas entonces solo con un barandilla baja. “Ahora hemos puesto rejas verticales, cámaras conectadas a Internet, visibles a través del móvil, y reforzado las puertas”, explica. “Si quieren entrar, lo harán, pero al menos así se lo ponemos más difícil”, agrega.

Al fondo de la imagen, la casa de Colomers que asaltaron el pasado 7 de enero cinco encapuchados.
Al fondo de la imagen, la casa de Colomers que asaltaron el pasado 7 de enero cinco encapuchados.Pere Duran / Nord Media

Los vecinos de la casa contigua a la asaltada con violencia hace una semana, explican que han reforzado las puertas colocado cámaras dotadas de luz que se encienden con el movimiento. “Intentamos que siempre quede alguien en casa”, afirma el matrimonio.

En esta oleada de robos con fuerza, los ladrones se han llevado pequeñas cantidades de dinero y joyas y en todos los casos actuaron cuando los vecinos no estaban en sus hogares.“Saben muy bien en qué casas hay vecinos para no entrar. La sensación de que estamos vigilados da un poco de miedo”, explica otra vecina de la calle Comerç. “Antes dejaba la puerta abierta, ahora ya no se puede”.

La sensación de que estamos vigilados da un poco de miedo, saben en qué casas hay vecinos

Una vecina de Colomers

En una charla informativa que los agentes mantuvieron con los vecinos a mediados de diciembre, les instaron a adoptar medidas de autoprotección, a no encararse con los ladrones y a no guardar objetos de valor en casa. Glòria Pau, que vive justo al lado de una de las casas asaltadas, una segunda residencia, explica que ha habilitado las cámaras con sirena disuasoria, que graban de forma continuada.

Los Mossos d’Esquadra aseguran que han incrementado la vigilancia diurna y nocturna en el pueblo y sospechan que los autores de este tipo de robos puede ser un grupo que habrían actuado ya en otros municipios de la comarca como La Bisbal d’Empordà. De momento, no se han producido detenciones.

Los Mossos d'Esquadra han aumentado la vigilancia diurna y nocturna en el pueblo, de poco más de 200 habitantes

Su perfil es muy distinto al que actuó con violencia hace una semana. En este caso, los ladrones sabían a por quien iban. Al cabeza de familia, que trabaja en un asador de pollos de Torroella de Montgrí, lo dejaron atado y le exigieron 30.000 euros, que dijo que no tenía. Los encapuchados se llevaron menos botín del previsto y joyas. Los Mossos mantienen abiertas varias hipótesis. 

Fuentes de la familia explican que los encapuchados tenían acento magrebí y que la vivienda había sufrido un intento de robo días antes, cuando un hombre intentó escalar hasta el patio, pero el grito de una vecina lo echó para atrás. La familia asaltada ya no vive en Colomers. “Se han ido por miedo”, explican un familiar próximo.