Comunidad Valenciana

Los nueve niños que se llevó el agua

Un año de la dana

Siete de las 229 víctimas de la dana de Valencia eran menores de 10 años

Numerosos vecinos de Paiporta acudieron el domingo hasta el barranco del Poyo convocados por la Plataforma del Voluntariat de la Comunitat Valenciana para realizar un homenaje 

Numerosos vecinos de Paiporta acudieron el domingo hasta el barranco del Poyo convocados por la Plataforma del Voluntariat de la Comunitat Valenciana para realizar un homenaje 

Manuel Bruque / EFE

Las vecinas de Sun Hui, de 11 años, recuerdan la energía que desprendía la pequeña. Lo explicaron el sábado, conmovidas, en el acto de homenaje a las víctimas de la dana que se celebró en el Teatro Olympia de València cuando hicieron referencia a “su sonrisa, su energía y su luz”. De las dos mujeres, una no pudo casi ni hablar y prefirió poner en pantalla imágenes y su música  en su memoria y en la de aquellos menores de edad a los que también se llevó la dana. Sun Hui fue arrastrada por el agua mientras sus padres luchaban por salvarla cerca del bar que la familia aún regenta en Benetússer. Un bar humilde, de cafés y almuerzos, en una plaza de barrio en la que explican siempre la veían correr y donde su padre sigue atendiendo estos días tras la barra y desde la que declina, con toda dulzura, explicar nada de aquella tarde para olvidar.

Save the Children recuerda que 200.000 niños resultaron afectados por la dana

Si las pérdidas humanas duelen, las de los menores de edad desgarran. Vidas que empezaban a contarse a las que el agua no dio más oportunidades. Save the Children recuerda en su informe Con el barro en la mochila, sobre el impacto de la dana en la infancia, que 200.000 niños resultaron afectados y nueve fallecieron a causa de las inundaciones. Vidas incluso que no llegaron a término, como la del bebé nonato de la mujer embarazada fallecida y a la que la jueza de Catarroja ha incluido como la víctima número 229 del procedimiento. La jueza subrayó que la fallecida “albergaba otra vida, una vida humana dependiente de su madre, que también pereció el 29 de octubre de 2024”, y que, mediante su inscripción en el Registro Civil, podría obtener “el oportuno reconocimiento e identificación por su nombre” dentro del procedimiento.

Los lectores recordarán el dolor de aquella familia a la que el agua interrumpió dentro de su propia casa de Torrent, tirando las paredes, y se llevó a los dos niños, Izan y Rubén, de cinco y tres años. Los estuvieron buscando desesperadamente los primeros días tras la catátrofe y fueron encontrados el 13 de noviembre. Su familia ha recaudado este año 19.250 euros, de un objetivo de 40.000, a través de la plataforma GoFundMe para cubrir los honorarios de los abogados y los numerosos gastos relacionados con los procedimientos judiciales. Dicen que no quieren que esta tragedia quede “impune”. 

Como la pequeña Angelina, que no había cumplido un año cuando se dio de bruces con la fuerza del agua. Hace un año todos leíamos sobrecogidos como esta pequeña de Paiporta murió a pesar de los intentos de su madre, otra víctima, de subirla al techo del coche. 

También en la carretera sorprendió el horror a la familia de Neizan, de cinco años, que murió con sus padres en el coche cuando intentaban llegar a su casa, en Chiva. Su tía ha protestado decenas de veces en concentraciones de víctimas pidiendo justicia y fue una de las personas que acudió al Congreso de los Diputados para entregar las 65.000 firmas recogidas a través de la plataforma Change.org para pedir justicia para las víctimas.

El agua sesgó la vida también de los hermanos Àngels e Isaam, de tres y cinco años, vecinos de Alginet y de cuya historia da cuenta El País al relatar que fallecieron arrastrados por el agua cuando bajaban del coche. Y es que aquel martes de octubre los colegios estaban abiertos, con excepciones como la de Utiel, donde su alcalde ordenó el cierre de los centros educativos a primera hora. Hubo cientos de niños que fueron a clase, caminando o en vehículo, a los que el agua pudo sorprender. De hecho, 115 centros educativos de la provincia de Valencia quedaron anegados aquel día, y ocho de ellos están en desuso por el lamentable estado en el que quedaron, por lo que sus alumnos pasan este curso escolar en aulas provisionales. 

La tragedia pudo haber sido peor, se dice a veces. Con una vida perdida el duelo ya es enorme. Con 229, y siete de ellas menores de 10 años, es inconmesurable.  

Redactora en la Comunidad Valenciana. Escribe de actualidad empresarial y sociedad. Ha trabajado en VIA Empresa y Canal 9, y fue becaria en Las Provincias. Es licenciada en Periodismo y Comunicación y tiene un Máster en Periodismo Digital