La coalición de izquierdas se respalda en la “excepción valenciana” e insta a Llorca a convocar los comicios.
Política
La etapa de reuniones en las Corts comienza con un Vox “optimista” y definiendo los temas principales.

Pilar Alegría junto a la titular de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant.

Dos días antes de que se llevaran a cabo los comicios en Aragón, la titular del ministerio y futura representante del PSPV para la Generalitat, Diana Morant, trataba de desligarse de los resultados en la autonomía vecina lugar en el que, casualmente, concurría una candidata con una trayectoria muy similar a la suya; con bagaje en la gestión local, Pilar Alegría compartió hasta fechas recientes gabinete con Morant en el Consejo de Ministros liderado por Pedro Sánchez. En la jornada de ayer, después de asimilar las cifras negativas en Aragón, el bloque de izquierdas valenciano se apoyaba en “a la excepción valenciana” y en la “herida emocional de la dana”, con el fin de afirmar que en la Comunidad Valenciana, el rumbo que se perfila en el panorama político regional resultaría totalmente opuesto.
El portavoz del PSPV en la cámara, José Muñoz, junto al síndic de Compromís en las Corts Valencianes, Joan Baldoví, recalcaron ayer que si el PP y Vox opinaran lo opuesto, habrían preferido adelantar las urnas igual que en Extremadura, en Aragón y en Castilla y León. Dicho razonamiento les ayuda a conservar la moral en este arranque de la etapa electoral.
El PSPV “redobla” su respaldo hacia Morant, tampoco posee una opción distinta.
En realidad, Muñoz profundizó en su planteamiento y cuestionó al presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, sobre si posee tal convencimiento de que seguiría en el poder —y puesto que Vox se encuentra en una etapa de auge—, “¿por qué no va a elecciones? El PSPV está dispuesto. Cuando quieran”, lo desafió. Bajo esta premisa y, aun con el tropiezo de Alegría, el síndic del grupo socialista no titubeó en “redoblar” el compromiso de su formación con la propuesta de una ministra como Diana Morant. Su margen de maniobra para contestar era limitado, dado que la directiva autonómica de su formación ha optado rotundamente por unir su porvenir al de Pedro Sánchez y no parece que los reiterados fracasos territoriales consigan alterar su estrategia establecida.
A esa idea se aferraba ayer el Consell de Pérez Llorca, con la seguridad de que “a mayor vínculo con el presidente del Gobierno, mayor castigo electoral”. “Cuando el perfil de una candidata socialista es exclusivamente una prolongación de Pedro Sánchez, no es descartable que el castigo extremeño y aragonés se vea multiplicado en Valencia”, pronosticó el representante de la administración valenciana, Miguel Barrachina.
Cuanto más estrecha es la relación con el presidente del Gobierno, más severo resulta el perjuicio electoral.
Un análisis que igualmente comparten discretamente ciertos dirigentes socialistas, quienes se preocupan de que la inercia del país termine perjudicándoles ante una aspirante cuya principal ventaja radica en integrar el Consejo de Ministros. La posibilidad de una jornada electoral múltiple que la misma Morant no rechazó el viernes durante una charla en la Cadena Ser provoca bastante inquietud entre regidores y regidoras que prefieren que sus comicios se decidan por su labor y no mediante una discusión nacional.
Mandatarios municipales del PSPV efectivamente se oponen a la noción de un superdomingo de elecciones que Morant no descartó la semana previa.
Aunque el panorama estatal no favorece al PSPV, la situación hacia su izquierda tampoco resulta especialmente positiva. A pesar del éxito electoral de la CHA, celebrado ayer por Compromís como prueba de la eficacia de “las fuerzas políticas enraizadas en el territorio”, la realidad es que este ámbito político atraviesa una agitación permanente. El representante de ERC, Gabriel Rufián, apuesta firmemente por su iniciativa, aunque en Compromís no comparten esa visión. “Sumar no es amontonar”, afirmaba ayer Baldoví con la seguridad de que su partido aportará más valor si evita involucrarse en las dinámicas internas que se aproximan dentro de la izquierda española. Rufián, de hecho, realizó hace poco una gira por la Comunidad Valenciana.
Frente a tal panorama, Vox observa los acontecimientos con distancia. Durante el día de ayer, el grupo de extrema derecha únicamente expresó su “optimismo” ante la evolución de los pasados comicios autonómicos que tuvieron lugar en España. Sin embargo, actuó sin manifestar ningún tipo de urgencia. Joaquín Alés, su portavoz adjunto, reconoció que no se vislumbran elecciones próximas y tampoco dio muestras de impaciencia.
A medida que su partido avanza. Durante estos días, las Corts Valencianes han retomado su actividad tras el receso estival, inaugurando un ciclo parlamentario que comenzó con la aplicación del cambio reglamentario solicitado por el grupo de derecha extrema. De este modo, se ha formalizado la comisión de Familia, Política Social e Igualdad, la cual reemplaza a la anterior de Políticas de Igualdad y del Colectivo LGTBI. Representa un triunfo para los seguidores de Abascal, quienes pretenden continuar influyendo externamente en la hoja de ruta del Parlamento valenciano, aun siendo la agrupación con menor representación. Dado que el PP gobierna en minoría y Vox se muestra fortalecido, el entendimiento cordial entre ambas facciones en las Corts podría verse afectado por el desarrollo de la coyuntura nacional y los pactos alcanzados en Extremadura y Aragón.
