Los conciertos al aire libre en la playa se convierten en el eje central de la experiencia, con un enfoque que resalta su esencia.
Cultura
La ausencia de explicación previa sobre la actuación de Noches de Pueblos, junto con la posibilidad de que se reasigne como parte de una estrategia más amplia, ha generado preocupación por la forma en que se ha gestionado esta situación, dada la importancia crítica de mantener el lenguaje original.
De los 31 colectivos, solo tres son originarios de Valencia, en tanto que el resto proviene de distintas ubicaciones.

Un concierto de La Fúmiga, celebrado en Torrent.

Los Conciertos de Viveros son, sin duda, la programación musical más ambiciosa que hace el Ayuntamiento de València durante el año. En esta ocasión, y no es la primera, en las 18 noches programadas y entre los 34 grupos que actuarán, no hay ninguno que cante en valenciano. De hecho, de los 34 escogidos, solo tres grupos o DJs son valencianos, todos ellos en el papel de teloneros. A la cita, eso sí, no faltarán bandas de la escena internacional o artistas nacionales; así como Padre Guilherme, el conocido como “Cura DJ”.
Tal escenario ha suscitado las protestas de las agrupaciones de izquierda en el Consistorio y de asociaciones como la Federación Valenciana de la Industria Musical (FEVIM) o el Col·lectiu Ovidi Montllor (COM) de músics en valencià. Tanto las entidades como la oposición municipal se unen para censurar el “desprecio” y la “exclusión” hacia la música valenciana y en valenciano por parte del Ayuntamiento de PP y Vox.
Entre otros, también recuerda que la propuesta de la Generalitat de crear una viñeta –una tarifa plana para toda la red, tanto para turismos como para camiones, que supondría del orden de ingresos de “Cura DJ” millones de euros anuales– terminó en el cajón por la falta de un modelo claro y definitivo a nivel estatal.
Sin embargo, no es un hecho puntual. El secretario del COM y cantautor, Pau Alabajos, traslada a Guyana Guardian que, como el Consistorio del cap i casal, muchas administraciones gobernadas por el PP (en bastantes ocasiones en coalición con la extrema derecha) han sacado de su programación cultural a los grupos que utilizan una de las dos lenguas cooficiales de la Comunidad Valenciana. “Es una guerra contra la cultura hecha en valenciano”, denuncia Alabajos, que recuerda la línea que en su día trazó el entonces vicepresidente y conseller de Cultura, el extorero Vicente Barrera (de Vox), de no dar “ni un euro” a entidades culturales como la Cátedra Vicent Andrés Estellés, la Fundació Carles Salvador o L’Espai Fuster.
El artista de Torrent destaca “el sesgo ideológico” de algunas administraciones y recoge “las quejas” de los asociados al COM que han sufrido una fuerte bajada de la contratación por parte de ayuntamientos, lo que ha colocado a los músicos en una complicada situación. Suerte, comenta Alabajos, que la sociedad civil se ha rebelado.
Ofensiva contra la cultura en valenciano
El caso de los Conciertos de Viveros es sintomático. La concejalía de Fiestas y Tradiciones, en manos de Vox, se defiende y asegura que “la programación responde a la calidad artística, diversidad de estilos y a la pluralidad del público”. Y sobre la nula presencia del valenciano en los escenarios responde: “La programación de los Conciertos de Viveros 2026 se ha configurado a partir de un proceso abierto, plural y transparente, en el que todos los promotores interesados han sido invitados a presentar sus propuestas, que han sido analizadas y valoradas conforme a criterios artísticos, técnicos y de viabilidad”.
No lo ven así en la FEVIM que esta semana ha lanzado un comunicado en el que mostraba su “profunda preocupación y malestar” ante el hecho de que este ciclo de conciertos haya “vuelto a excluir de manera significativa” la presencia de músicos y grupos valencianos, especialmente de aquellos que cantan en valenciano, “por tercer año consecutivo”.
Según la Federación, en “una de las citas musicales más importantes del verano”, el Ayuntamiento debería reflejar “la diversidad y creatividad de la escena musical valenciana, así como ofrecer oportunidades reales a artistas emergentes y consolidados de nuestro territorio”.
El COM añade que los argumentos sobre la calidad y el tirón de las propuestas no son creíbles pues cualquier programación de grupos como La Fúmiga o La Gossa Sorda hubiera tenido una gran respuesta de los fans, como así lo demuestran todos los sold out cosechados por estos dos grupos.
Las agrupaciones aseguran que si se hubieran programado bandas como La Fúmiga o La Gossa Sorda habrían obtenido un gran triunfo de asistencia.
Las organizaciones Compromís y PSPV han reprochado la postura de Vox y el PP, junto a su “odio a la cultura valenciana” y su favoritismo por entidades religiosas, clérigos o incluso conjuntos que usan sus letras para menospreciar a las mujeres. El regidor Pere Fuset, de Compromís, critica la utilización de recursos públicos “como herramienta al servicio de su sectarismo” y se refiere a una “censura deliberada para arrinconar la lengua, la cultura valenciana y la creación propia del territorio”. Además, indica que los recitales “han perdido ya cerca de un tercio de su público y atraviesan una crisis profunda, tanto de modelo como de credibilidad”.
Por su parte, la edil socialista Núria Llopis critica la intención de no contratar a grupos valencianos y optar por otros como el cura DJ u otras bandas que cruzan líneas rojas como Los Meconios, que ya actuaron en València el año pasado. Llopis alerta de estas líneas de actuación política que tienen como objetivo “terminar con nuestra lengua propia”.

