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Volvió a Madrid tras 13 años en Nueva York: “Me entró la crisis de los 40 prematura y mi padre se puso muy enfermo”

Vivir en el extranjero

Paloma García se fue con 25 años a Nueva York, y hace tan solo un año que volvió a Madrid para disfrutar del tiempo con su familia

Paloma García, española en Nueva York (cedida)

Paloma García, española en Nueva York (cedida)

Cuando Paloma García decidió dejar España para mudarse a Estados Unidos tenía apenas 25 años, había acabado de estudiar arquitectura, unas expectativas laborales bajas y acababa de vivir una ruptura sentimental: “Sentí que era el momento de empezar una nueva vida desde cero en Madrid o en algún otro sitio”, asegura en una entrevista para Guyana Guardian. 

Un programa de becas del Ministerio de Educación para estudiar inglés en el extranjero, la impulsó a embarcarse en la aventura neoyorquina. Al principio su plan era solo estudiar, pero terminó quedándose 13 años en Nueva York. Empezó trabajando en restaurantes mientras aprendía inglés. Tras un año de camarera, encontró su primer empleo en el mundo de la arquitectura.

Paloma García, española en Nueva York (cedida)
Paloma García, española en Nueva York (cedida)

Paloma dejó su Madrid natal para emprender una aventura en un país desconocido y donde se hablaba un idioma que no dominaba. La adaptación a la vida americana no fue sencilla, pero poco a poco consiguió convertirse en una más. “En Nueva York tengo muy pocos amigos españoles. Quería que fuera realmente una inmersión en su cultura, no tener mi propia comunidad aparte”, explica. La adaptación en el mundo laboral también fue bastante difícil porque “los sistemas constructivos cambian y eso supuso un gran periodo de adaptación”. Además, confiesa que el idioma supuso un impedimento durante bastante tiempo “tardé 3 años en hablar muy bien el inglés”. Otro de los contratiempos a los que tuvo que hacer frente eran los visados “cuando cambias de visa hay un período en el que no puedes viajar, entonces venir a España era un dolor. Había veces que no podía salir de Estados Unidos durante 1 año, ahí es cuando mis hermanos venían a verme y pasaban la Navidad conmigo”. 

La vuelta a España

La familia: el motivo principal de la vuelta a casa

Paloma tomó la decisión de volver a Madrid hace justo 1 año. Los motivos fueron únicamente personales. “Me fui con 25 y ya tengo 39. Empezó a entrarme la crisis de los 40 prematura y mi padre se puso muy enfermo. De hecho, murió el año pasado, cuando todavía estaba en Nueva York”, explica. “Mis hermanas se han casado, una ha tenido una niña, de la que soy madrina. Empezaba a echar mucho de menos a mi familia y ya llevaba muchos años fuera de casa, y decidí que era el momento de volver”, relata. La readaptación a España tampoco fue sencilla “llevaba muchos años fuera y solo venía a España uno o dos veces al año. Realmente, no había vivido como una persona adulta en Madrid”, cuenta.

A modo de anécdota explica que tenía que lavar un edredón grande y estaba acostumbrada a que en Estados Unidos haya lavanderías grandes en todos los sitios e incluso en el edificio. “En Madrid las lavanderías que son muy diferentes porque no hay una persona, están las máquinas y ya está no hay una persona atendiendo. Al final, tuve que ir otro día a que me llevara ella a la lavandería de abajo de su casa”. En este sentido, bromea que su hermano le dice que parece una “guiri”.

Paloma García con unos amigos cuando recibió la tarjeta de residente (Greencard) (cedida)
Paloma García con unos amigos cuando recibió la tarjeta de residente (Greencard) (cedida)

Los horarios de las comidas y el ritmo de trabajo también fueron de las cosas a las que más le costó adaptarse. “Toda mi vida laboral ha sido fuera de España, la forma de trabajar es superdiferente”, afirma. Sobre la jornada laboral en Madrid, asegura que “a lo que no me he adaptado y me niego a adaptarme es a cogerme la hora de comer. Me molesta que me obliguen a cogérmela, porque no la necesito, prefiero irme antes a mi casa, y como en mi mesa”, es más, confiesa que “es mi momento de paz, porque todo el mundo se va”. La forma de trabajar también asegura que es muy diferente. “En Nueva York, es que tienes una reunión y está todo el mundo callado y habla el que presenta a no ser que haya algo para debatir. La manera de comportarse es totalmente opuesta”, explica. Sin embargo, asegura que “la forma de trabajar no es mejor ni peor, es diferente, pero me gusta más la organización de Nueva York respecto a la de Madrid”.

No hay una ciudad como Nueva York en el mundo, para mí es la mejor. Es como vivir en una película

Paloma García

Aunque Madrid le aporta la cercanía de los suyos, Paloma sabe que una parte de ella siempre pertenecerá a Nueva York y asegura que la echa mucho de menos. “No hay una ciudad comparable en el mundo. Es como vivir en una película. Tiene cosas malas, obviamente, pero para mí es la mejor ciudad del mundo”, confiesa. Lo que más echa de menos son las rutinas que tenía ahí, la gente del trabajo, poder ir a su parque o cafetería favoritos. “Echo de menos mi vida y las rutinas que tenía ahí”. Pese a que cuando llegó a la gran manzana le costó adaptarse a los horarios de comidas, ahora reconoce que le gusta más que el horario español.

Skyline de Nueva York (cedida)
Skyline de Nueva York (cedida)

“Comer a las 12 algo ligero y después hacer una cena más copiosa a las 19:00, a mí me gusta mucho más que el horario de España”. Los hábitos, la organización y el idioma, son las costumbres americanas que se ha traído de vuelta. “Para mí las películas dobladas no existen, solo puede ver cosas en versión original”. Su nuevo trabajo en Madrid le permite mantener el uso del inglés de forma diaria, ya que está involucrada en un proyecto internacional. “Siempre me han dicho que tengo buen acento americano, pero es cierto que noto que estando en Madrid se me pega un poco el acento de los españoles hablando en inglés”. 

Sigo probando con mi vida en Madrid y tengo tiempo para decidir si me quedo o vuelvo a Nueva York”

Paloma García

La situación perfecta para Paloma sería poder combinar la vida profesional que tienen en Nueva York con la personal de Madrid. “Mi vida profesional jamás será lo que era en Nueva York, nunca”, afirma. Aunque el futuro es incierto, el capítulo de Nueva York podría no estar cerrado del todo. “Tengo una tarjeta de residencia que de momento la puedo mantener, pero en 2 o 3 años tendré que decidir si la pierdo o me vuelvo. De momento, sigo probando con mi vida en Madrid y tengo tiempo para decidir si me quedo o vuelvo a Nueva York”, asegura. 

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