Rita Sêco, experta en medicina estética: “Se debe diferenciar entre arrugas dinámicas y estáticas porque los tratamientos son distintos”
Belleza
La doctora explica cuáles son los procedimientos más indicados para tratar estas líneas que aparecen por diferentes razones

La doctora Rita Sêco es especialista en medicina estética

Uno de los efectos más evidentes del envejecimiento es la aparición de las arrugas. Con el paso del tiempo, la piel se vuelve naturalmente mucho menos elástica y más seca, por lo que tiene menos grasa y también tiene menos colágeno y elastina, ya que su producción empieza a disminuir de forma progresiva a partir de los 25 años. Se estima que esta pérdida es de un 1% anual, un porcentaje que aumenta con la menopausia.
Las arrugas y líneas de expresión son, sin duda, una de las principales preocupaciones estéticas. Aunque se siga una rutina de cuidado de la piel muy estricta, con el retinol como principal reclamo por potente acción antiedad, y otros activos como ácido hialurónico o vitamina C, lo cierto es que las arrugas aparecen, aunque no todas son iguales ni aparecen por las mismas razones.

Existen dos tipos de arrugas: las estáticas y las dinámicas. “Las primeras son las que permanecen visibles incluso cuando el rostro está en reposo y están causadas por la pérdida de colágeno, elastina y flacidez de la piel”, indica la doctora Rita Sêco, especialista en medicina estética, sobre este tipo de arrugas que empiezan a notarse especialmente a partir de los 35-40 años.
Sobre las dinámicas, la experta explica que aparecen cuando el rostro se mueve durante las expresiones faciales y están asociadas a la contracción muscular, es decir, solo son visibles cuando se hace la expresión que la ha provocado.
Las arrugas estáticas permanecen visibles incluso cuando el rostro está en reposo”
Aunque existen varios tratamientos estéticos, no todos son válidos para todas las arrugas. Para las estáticas se aconseja especialmente el láser Skin to’life. “Está indicado para todos los pacientes que deseen prevenir y mejorar la calidad de la piel, corregir las manchas, atenuar los poros y las arrugas finas y mejorar el tono y la firmeza de la piel. También recomiendo que todo el mundo se haga al menos un tratamiento con láser al año en invierno. Así conseguimos renovar la piel y estimular nuevas células para que crezcan de forma saludable”, apunta la doctora, que también destaca la bioestimulación de colágeno porque ayuda a mejorar la calidad y firmeza de la piel.

Respecto a las arrugas dinámicas, la toxina botulínica es la mejor opción. “Se usa habitualmente para bloquear los músculos faciales de la frente, el entrecejo y las tan famosas patas de gallo. De esta manera, se reducen los movimientos que provocan la aparición prematura de arrugas en esta zona del rostro”, señala.
Unos tratamientos que se deben acompañar de una rutina facial efectiva que incluya antioxidantes, ácido hialurónico y retinoides para proteger la piel de los daños medioambientales, estimular la renovación celular y favorecer la luminosidad.

