Jana Fernández, experta en psiconeuroinmunología y bioquímica cerebral, da 4 claves para dormir bien: “Duración, continuidad, consistencia y profundidad”
Consejos útiles
Su enfoque no solo se centra en las horas que se duerme, sino también en el cómo se duerme

Jana Fernández, experta en psiconeuroinmunología y bioquímica cerebral, da 4 claves para dormir bien: “Duración, continuidad, consistencia y profundidad”

Jana Fernández, experta en psiconeuroinmunología y bioquímica cerebral, ha compartido las que considera las cuatro claves fundamentales para conseguir un sueño reparador. Su enfoque no solo se centra en las horas que se duerme, sino también en el cómo se duerme, centrado sobretodo en cuatro pilares básicos.
Lo que necesitas para conseguir un sueño reparador
Las 4 claves para dormir bien
“El sueño de calidad depende fundamentalmente de cuatro factores: duración, continuidad, consistencia y profundidad”, afirma Jana Fernández. El primero, la duración, hace referencia al tiempo total de sueño que un adulto necesita para una correcta recuperación física y mental. “Un adulto medio necesita entre siete y nueve horas”, recuerda.
La segunda clave es la continuidad. Según la experta, “que no sea un sueño fragmentado” es fundamental. Interrupciones durante la noche, como levantarse varias veces tras haber bebido demasiada agua, rompen el ciclo natural del sueño y dificultan el paso adecuado por sus distintas fases.
El tercer pilar es la consistencia, es decir, mantener una rutina estable incluso los fines de semana. “No vale ser regular de lunes a viernes y luego el fin de semana dormir lo que el cuerpo aguante. Eso genera lo que se llama jet lag social”, explica. Este desajuste afecta directamente al ritmo circadiano y puede alterar el funcionamiento del organismo como si se viajara semanalmente entre diferentes husos horarios, como en un viaje transoceánico.
Por último, la profundidad del sueño es esencial. Jana advierte que muchas personas se duermen por agotamiento, pero sin llegar a fases de sueño profundo o REM. “Si no entramos en sueño profundo y sueño REM es como cuando pones la lavadora y la paras a mitad de programa. La ropa está mojada, pero no limpia. Nuestro cerebro igual”, concluye.
