Isabel Ferrández, psicóloga: ''Creemos que los otros nos perciben de forma más negativa de lo que realmente lo hacen''
Entrevista
La especialista en terapia breve estratégica se pronunciaba sobre la famosa 'brecha del agrado'

La psicóloga Isabel Ferrández

Causar buena impresión cuando conocemos gente nueva es probablemente uno de los grandes anhelos que todos tenemos. Y es que la impresión que los demás se lleven de nosotros en un primer encuentro puede ser crucial en caso de que estemos intentando conseguir un puesto de trabajo o hacer amigos. Este juicio de valor sucede en cuestión de segundos y gracias a él las personas se pueden hacer una idea de nuestra personalidad e incluso de nuestras cualidades.
Sin embargo, nuestra mente también juega un papel fundamental en este tipo de situaciones, ya que tras poner fin a estos encuentros, comenzamos a hacernos preguntas sobre la percepción que el otro habrá tenido sobre nosotros, llegando a conclusiones totalmente alejadas de la realidad. Y es que el ser humano tiende por naturaleza a enfocarse más en aspectos negativos que positivos.

Y esto es lo que los expertos llaman 'la brecha del agrado'. Sobre este asunto ha querido pronunciarse la psicóloga Isabel Ferrández Andériz. En conversaciones con Guyana Guardian, la experta en psicología forense y en terapia breve estratégica, que lleva más de 20 años liderando equipos y ayudando a las personas a alcanzar su máximo potencial desde la exigencia y el alto rendimiento, aseguraba que la 'brecha del agrado' es ''la tendencia que las personas tenemos a subestimar lo mucho que les gustamos a los demás''.
''Creemos que los otros nos perciben de forma más negativa de lo que realmente lo hacen'', explicaba la psicóloga. Y esto puede afectar de lleno en la forma en que nos relacionamos con los demás. ''Evitaríamos interacciones o nos comportaríamos con inseguridad, incluso cuando a veces causamos una buena impresión'', recalcaba.

Tal y como detallaba, solemos hacer un juicio de valor sobre nosotros mismos y sobre los demás basado en nuestras creencias. ''Cuando nos presentamos delante de alguien, bien sea una primera vez o en ocasiones sucesivas, tendemos a prejuzgarnos a nosotros mismos o a prejuzgar a los demás y a pensar, pues a esta persona le ha caído bien, le he caído mal, le gustó más o menos, según una mirada, una sonrisa o un gesto que nosotros interpretamos de una manera que está basado en nuestras creencias, en nuestras expectativas y en nuestras perfecciones, que en lo que realmente el otro nos quiere mostrar'', aseguraba.
Y por este motivo, solemos enfocarnos más en nuestras imperfecciones que en nuestras fortalezas. ''Y pensamos que lo que el otro ha percibido de nosotros es más lo malo que nosotros vemos que esas cosas buenas que normalmente el resto de personas suelen valorar en nosotros'', insistía.

Una de las recomendaciones de la experta para cambiar este hábito es ''reconocer, saber y creer que las personas que tenemos enfrente normalmente suelen ver más nuestras cualidades positivas que nuestras cualidades negativas'', lo que ayudaría a ''mostrarnos con más seguridad y naturalidad''.
