Andrea Guijarro, psicóloga humanista: “Si quieres transformar una discusión en conversación, deja de tener razón y empieza a tener verdad”
Relaciones humanas
La psicóloga invita a repensar la forma en la que nos comunicamos cuando discutimos: menos reproches, más verdad; menos ataques, más sentir
Si utilizas esta frase para terminar una discusión, es probable que tengas un grado de inteligencia superior al resto

La psicóloga Andrea Guijarro apuesta por una forma de comunicarse más auténtica, vulnerable y libre de reproches automáticos

¿Quién no ha sentido alguna vez que una conversación se le va de las manos? Que, sin querer, lo que iba a ser una charla acaba convirtiéndose en una batalla. Y lo peor: con alguien a quien queremos.
Andrea Guijarro lo tiene claro. En un vídeo publicado en su cuenta de Instagram (@andreaguijarroj), esta psicóloga humanista pone el dedo en la llaga: “Nadie nos enseñó a hablar desde el amor, pero sí a defendernos, a tener razón, a hablar desde el miedo, y no desde la verdad”.
Y claro, así es difícil entenderse. “Las discusiones se empiezan por desde donde se dice”, explica. Es decir, por el tono, la intención, la herida desde la que hablamos.
Cuando alguien habla desde el dolor, desde el reproche, el otro se protege. Se encierra. Se defiende. Pero si hablamos desde el sentir, desde la vulnerabilidad, sin atacar… el otro puede escucharnos. De verdad. Con el corazón, no solo con los oídos.
Andrea lo ilustra con un ejemplo muy cotidiano: no es lo mismo decir “tú nunca me haces caso”, que decir “me siento ignorada cuando no me miras al hablar”. El fondo puede parecer el mismo, pero la forma lo cambia todo. “Si quieres cambiar las discusiones por conversaciones, deja de buscar culpables y empieza a compartir tu experiencia”, propone.
Y no es fácil, claro que no. A veces duele más mostrar lo que sentimos que soltar un grito. A veces da más miedo decir “me dolió” que levantar la voz. Pero es justo ahí donde está el cambio posible.
El problema no es lo que decís, es cómo lo decís, y eso lo puede cambiar todo”
“En vez de exigir, comparte lo que sientes. En vez de atacar, pide desde la vulnerabilidad”, insiste. “El problema no es lo que decís, es cómo lo decís, y eso lo puede cambiar todo”.
Su mensaje no va de callarse ni de complacer al otro. Va de algo más profundo: de aprender a estar en el conflicto sin perdernos en él. De entender que no hace falta tener razón para tener verdad. Que no se trata de ganar una discusión, sino de encontrarse en medio de ella.
Guijarro se suma así a otras voces que reivindican una comunicación más empática, más consciente. No perfecta —porque no lo somos—, pero sí más honesta. Más humana. Menos desde la herida, más desde el corazón.
Y tal vez ese sea el comienzo de algo mejor: dejar de hablar para defendernos… y empezar a hablar para entendernos.
