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La frase de Viktor Frankl en 1946 que sigue siendo un ejemplo de resiliencia: “Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”

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Aunque las circunstancias puedan ser inmodificables, el ser humano conserva la libertad de elegir cómo responder ante ellas

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La frase de Viktor Frankl en 1967 que sigue siendo un ejemplo de resiliencia: “Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”

La frase de Viktor Frankl en 1967 que sigue siendo un ejemplo de resiliencia: “Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”

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Hay frases que no pasan de moda ni envejecen porque no pertenecen a una época concreta, sino al propio comportamiento humano. Una de ellas es la que dijo Viktor Frankl en 1946: “Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”, que ha resistido el paso del tiempo hasta convertirse en uno de los mensajes más citados sobre resiliencia y libertad interior. 

Hoy en día, en una época marcada por la incertidumbre, la ansiedad y estrés, y la sensación de no tener el control de nuestras vidas, sus palabras siguen cobrando sentido como una invitación a mirar hacia dentro cuando el mundo exterior no nos ofrece respuestas.

Un pensamiento forjado a fuego tras pasar por campos de concentración nazis

Viktor Frankl fue un neurólogo, psiquiatra y filósofo austríaco, además de creador de la logoterapia, una corriente psicológica que sostiene que la principal fuerza motivadora del ser humano es la búsqueda de sentido. Su pensamiento no nació en un contexto cómodo. Durante la Segunda Guerra Mundial fue deportado a varios campos de concentración nazis, entre ellos Auschwitz, donde perdió a su esposa, a sus padres y a su hermano. Esa experiencia extrema marcó de forma decisiva su visión de la vida y del sufrimiento.

En ese contexto, Frankl desarrolló una idea central: aunque las circunstancias puedan ser inmodificables, el ser humano conserva la libertad de elegir cómo responder ante ellas. En 'El hombre en busca de sentido', su obra más conocida, también escribió otra frase aplicable hoy en día: “Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias”.

Viktor Frankl tuvo una vida complicada en plena época de auge nazi
Viktor Frankl tuvo una vida complicada en plena época de auge nazi

Algo tan simple, pero complicado a la vez, como es el hecho de aceptar que hay situaciones que no se pueden cambiar no implica resignación, sino un cambio de enfoque. Frankl defendía que, una vez asumida la realidad, el individuo puede transformar su manera de afrontarla. Esa transformación interior permite encontrar significado incluso en momentos difíciles, convirtiendo el sufrimiento en una experiencia soportable: “El sufrimiento deja de ser sufrimiento en el momento en que se encuentra un sentido”.

La resiliencia permite soportar dificultades, encontrando un propósito

Esta visión de Frankl conecta directamente con el concepto de resiliencia que usamos hoy en día, entendido no como la ausencia de dolor, sino como la capacidad de adaptarse y seguir adelante. Al centrar la atención en lo que sí depende de nosotros, como nuestras actitudes o decisiones, se refuerza la sensación de control y se reduce la impotencia frente a lo que escapa de nuestro dominio. Para Frankl, ese cambio interno es una forma de empoderamiento personal clave en nuestro desarrollo personal.

Hoy, su pensamiento disruptivo se aplica a contextos tan diversos como la salud mental, el emprendimiento o la superación personal. En situaciones donde controlar lo externo es imposible, la propuesta de Frankl sigue dando una vía de escape para preservar el bienestar emocional. Cambiarse a uno mismo, como él planteaba, no es rendirse ante la realidad, sino ejercer la última y más profunda forma de libertad: decidir quién ser frente a lo que ocurre.

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