Ni manta eléctrica ni bolsa de agua caliente: el remedio natural con olor a lavanda, para combatir el frío en invierno y el dolor muscular
Combatir el Frío
La bolsa de agua caliente es económica, reutilizable y proporciona una sensación inmediata de calor, aunque no está exenta de riesgos e inconvenientes

Bolsa de agua caliente

El frío vuelve a azotar con fuerza distintos puntos de España, dejando a varias comunidades en alerta roja y naranja por las bajas temperaturas. Hasta 18 provincias activarán avisos este jueves por viento, oleaje, frío y niebla, en una jornada marcada por un ligero aumento de las temperaturas en la Península y Baleares.
Para hacer frente a este escenario, en muchos hogares se recurre a la calefacción, estufas y radiadores. Sin embargo, cada vez más personas optan por alternativas económicas y sostenibles para combatir el frío. Entre estas soluciones populares destaca desde hace décadas la bolsa de agua caliente, un clásico del invierno presente en muchos hogares.

La bolsa de agua caliente es un recipiente, generalmente de goma, que se llena con agua caliente o hirviendo para aplicar calor localizado. Su uso no se limita a combatir el frío: también se emplea para aliviar dolores musculares, molestias abdominales o cólicos menstruales, además de favorecer la relajación. Es económica, reutilizable y proporciona una sensación inmediata de calor, aunque no está exenta de inconvenientes. Existe riesgo de quemaduras si el agua está demasiado caliente o si el material se deteriora con el tiempo y, además, no resulta práctica en todos los entornos. En espacios como la oficina, por ejemplo, no siempre se dispone de agua caliente o de un lugar adecuado para prepararla.
Sacos térmicos de semillas: la alternativa natural a la bolsa de agua caliente
Ante estas limitaciones, en los últimos años ha ganado popularidad una alternativa natural: los sacos térmicos de semillas. Se trata de saquitos de tela, normalmente de algodón o lino, rellenos de semillas naturales como trigo, arroz, lino o mijo. En muchos casos incorporan lavanda u otras hierbas aromáticas, lo que añade un efecto relajante. Para utilizarlos basta con calentarlos unos segundos en el microondas, momento en el que las semillas acumulan el calor y lo liberan de forma progresiva.

Entre sus principales ventajas destaca la facilidad de uso. No requieren agua caliente, son fáciles de transportar y resultan cómodos tanto en casa como en el trabajo. Además, pueden elaborarse de forma casera, lo que los convierte en una opción económica y personalizable. El calor seco que proporcionan resulta especialmente útil para manos, cuello o espalda.
No obstante, los sacos térmicos de semillas también presentan algunos inconvenientes. El calor que aportan suele ser más suave y durar menos que el de una bolsa de agua caliente. En espacios cerrados, el aroma a lavanda puede resultar excesivo para algunas personas, especialmente si se utiliza en grandes cantidades. También es importante controlar el tiempo de calentado en el microondas, ya que un exceso puede provocar que las semillas o la tela se quemen y desprendan olor a quemado. Por último, deben mantenerse alejados de la humedad, ya que el contacto con el agua puede estropear las semillas y generar malos olores.
Más allá de estos remedios, los expertos recuerdan la importancia de adoptar hábitos básicos para protegerse del frío. Vestirse por capas, ventilar la vivienda sin enfriarla en exceso y cuidar la alimentación y la hidratación son medidas sencillas, pero que pueden ayudar a prevenir un resfriado.

