El nutricionista Pablo Ojeda explica cómo reducir la inflamación: “Necesitas fibra soluble para mejorar el tránsito sin irritar el intestino”
Salud
El especialista asegura que el factor fundamental para una digestión óptima reside en ingerir la clase de fibra apropiada.
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Pablo Ojeda, nutricionista

¿Has notado alguna vez que tu estómago está más hinchado de lo habitual? La hinchazón abdominal es uno de los problemas digestivos más comunes, incluso entre quienes siguen una alimentación equilibrada. El nutricionista Pablo Ojeda ha abordado este tema en sus redes sociales.
El especialista aclara en una de sus publicaciones de Instagram que, a menudo, el inconveniente no es la carencia de fibra, sino optar por la clase incorrecta. “No toda la fibra hace lo mismo en tu cuerpo. Hay una que deshincha y otra que, si te pasas, te hincha más”, señala.
La fibra alimentaria constituye un hidrato de carbono proveniente de las plantas que el organismo es incapaz de procesar por completo. Según indica Mayo Clinic, este componente está presente en hortalizas, frutas, granos enteros y leguminosas. Además de combatir el tránsito lento, su consumo se vincula con una gestión óptima de la masa corporal y una reducción en las probabilidades de padecer afecciones cardíacas o diabetes. Sin embargo, sus efectos varían según el tipo.
Ojeda enfatiza que ante la sensación de abdomen rígido, gases, hinchazón, antojo de dulces o alteraciones metabólicas como resistencia a la insulina o diabetes, lo prioritario debe ser la fibra soluble. “Es la fibra que alimenta la microbiota, baja la inflamación, regula la glucosa y el colesterol, y mejora el tránsito sin irritar el intestino”, aclara. Según el especialista, numerosas personas incrementan su ingesta de fibra sin distinguir su clase, lo que agrava los síntomas.
Las legumbres o la avena, productos con gran aporte de fibra soluble

La fibra soluble se diluye en el agua y genera una sustancia gelatinosa en el tracto digestivo que demora la digestión y favorece el tránsito intestinal. En Mayo Clinic sostienen que este componente puede ayudar a disminuir los niveles de azúcar y colesterol en el torrente sanguíneo.
Se encuentra en alimentos como la avena, la cebada, las legumbres, la manzana, los cítricos, la zanahoria o el aguacate. Por su acción moduladora, Ojeda la sugiere en casos de inflamación o sensibilidad digestiva.
A menudo no necesitas más fibra, sino la fibra adecuada
Por el contrario, la fibra insoluble no se diluye en el agua y su labor primordial es incrementar la masa de las heces y agilizar el paso por el intestino. Se localiza en el salvado de trigo, los productos integrales, múltiples frutos secos y hortalizas. Ojeda la estima beneficiosa para combatir el tránsito lento y la falta de actividad física si no existe una irritación digestiva previa. No obstante, conviene recordar un factor: su ingesta excesiva puede originar flatulencias, hinchazón y molestias abdominales.
El consejo final del nutricionista es realista: no se trata de incorporar fibra sin criterio, sino de ajustarla al estado digestivo y hormonal de cada individuo. “Muchas veces no necesitas más fibra, necesitas el tipo de fibra correcto”. Así, seleccionar adecuadamente la fuente puede determinar si te sientes ligero o sigues con hinchazón aunque consumas “sano”.