Casa

Ingrid Matheu, quien cuenta con 47 años, es madre de dos niñas: “Reformamos nuestro piso porque la distribución era incómoda; abrimos la zona de las niñas para que tuvieran más intimidad”

Reformas

La especialista en diseño de interiores Ingrid Matheu muestra la remodelación efectuada en su vivienda, en la cual reside con su esposo y sus dos pequeñas de 11 y 9 años de edad.

Aseguran que la vivienda resultaba poco acogedora.

Ingrid Matheu, 52 años y madre de dos hijas, interiorista

Ingrid Matheu, 52 años y madre de dos hijas, interiorista

Al desempeñarnos en un oficio, es común que traslademos esa experiencia a nuestro entorno personal. Tal es la situación de la diseñadora Ingrid Matheu, la cual, valiéndose de expertise en interiorismo y ambientes, optó por remodelar su hogar situado en Reus con el fin de ajustarlo mejor a sus requerimientos.

De hecho, según ella misma señala a Guyana Guardian, su vivienda no favorecía la convivencia diaria. Requería una mayor amplitud para que sus niñas -de 11 y 9 años respectivamente- gozaran de una mayor independencia. Por ello, replanteó la organización de su casa para que los cuatro integrantes de la familia lograran mantener sus rutinas individuales.

Siendo interiorista

Reformar un piso de cuatro

“Nuestros días son bastante dinámicos: empezamos temprano, trabajamos muchas horas fuera y cuando llegamos a casa buscamos calma y comodidad”, aclara la diseñadora de interiores. Pues, según ella misma manifiesta, la renovación tenía que amoldarse a la vida frenética que suele definir a un hogar con dos hijas.

Lo cierto es que la organización de los espacios o incluso el lapso que empleamos para desplazarnos entre ellos impacta en nuestros hábitos diarios más de lo que imaginamos. “Un hogar debe facilitar el día a día, con zonas prácticas, pero también acogedoras, donde desconectar, compartir tiempo juntos y poder sentir que la casa juega a nuestro favor, no en contra”, agrega Matheu.

Salón principal de Ingrid Matheu
Salón principal de Ingrid MatheuCedida
Dormitorio principal de Ingrid Matheu
Dormitorio principal de Ingrid MatheuCedido

Esa configuración causaba que las áreas fueran herméticas y que la claridad solar no bañara cada habitación. Verdaderamente, la vivienda no incitaba al deleite, algo que recalca la interiorista. Frente a un ritmo cotidiano tan intenso, resulta esencial que cada cuarto pueda volverse versátil. 

Una muestra serían espacios que funcionen para el trabajo remoto o, asimismo, como área recreativa. “Además, abrimos la zona de las niñas para que tuvieran un espacio completamente para ellas y el recibidor para dar más amplitud al salón”, agrega.

Habitación infantil de Ingrid Matheu
Habitación infantil de Ingrid MatheuCedida
Baño de Ingrid Matheu
Baño de Ingrid MatheuCedida

No obstante, la determinación más acertada que adoptó la experta en interiorismo consistió, bajo su punto de vista, en derribar muros y priorizar la claridad natural. “Nos gusta compartir, movernos libremente por casa y sentir amplitud. Es una casa pensada para vivirla, no solo para verla.”, medita para Guyana Guardian.

Salón principal de Ingrid Matheu
Salón principal de Ingrid MatheuCedida

La renovación ha logrado que su vínculo familiar se estrechara todavía más. “Ahora pasamos mucho más tiempo en las zonas comunes: cocinamos más, recibimos visitas con más frecuencia y disfrutamos de pequeños momentos cotidianos que antes no se daban, como desayunar sin prisas o leer tranquilamente en el salón. La casa nos invita a quedarnos y a disfrutarla”, finaliza Matheu.

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