“A muchos padres les da miedo tocar la habitación de sus hijos y acaban convirtiéndola en un trastero”: la reforma del piso de Carmen y Alberto (65 años) en Barcelona
Reformas con historia
Con los hijos independizados y la llegada de los nietos, Carmen y Alberto decidieron reformar su piso para adaptarse a su nueva etapa vital

Pia Capdevila es la interiorista encargada de la reforma de Proyecto Guinardó.

Asimilar que los hijos ya no viven en casa no es una tarea fácil y, menos aún, dar un nuevo uso a las habitaciones que los han visto crecer. “Tiene una carga emocional muy fuerte. Para muchos padres, modificar ese espacio se vive casi como borrar recuerdos o cerrar una etapa vital”, declara la interiorista Pia Capdevila en conversación con Guyana Guardian.
Lo más habitual es que esos dormitorios queden congelados en el tiempo, conservados tal como los dejaron y sin una función real, hasta acabar convertidos en habitaciones cerradas o en trasteros improvisados. “Eso supone perder metros cuadrados valiosos que podrían destinarse a mejorar el día a día, desaprovechando la oportunidad de transformar la vivienda y ganar espacio funcional”, advierte la interiorista.
Para muchos padres, modificar las habitaciones de los hijos se vive casi como borrar recuerdos
Sin embargo, cuando comprueban todo lo que pueden ganar en comodidad, orden y nuevos usos, entienden que no se trata de eliminar memoria, sino de adaptar la casa para vivir mejor. Esto es lo que les ocurrió a Carmen y Alberto, una pareja de 65 años con los hijos ya independizados, propietarios de un ático de 115 m2 en Barcelona con una distribución bastante complicada. Con los hijos fuera de casa y la llegada de los nietos, era crucial encontrar soluciones que optimizaran el uso del espacio.

“Querían que la vivienda respondiera a su realidad actual. Pidieron optimizar los espacios, hacerlos más útiles y versátiles, y dejar atrás estancias sin uso. Buscaban una casa más cómoda, funcional y pensada para su día a día, capaz de acoger nuevas rutinas, aficiones y la visita frecuente de la familia”, explica Pia Capdevila.
La vivienda presentaba una planta algo compleja, que se resolvió reubicando los espacios y dividiendo el piso en dos áreas principales: zona de día y zona de noche. Un mueble hecho a medida se ha convertido en el elemento central que define y separa visualmente las diferentes áreas de la zona de día: la cocina, el comedor y el salón.

“Cuando se reforma un piso para una pareja mayor, lo más importante es tener en cuenta la comodidad, la funcionalidad y la practicidad”, afirma la interiorista. La vivienda debe facilitar la vida cotidiana y anticiparse a las necesidades futuras. “No se trata de crear una casa adaptada, sino de integrar soluciones discretas que acompañen la evolución natural y les permitan moverse con seguridad y autonomía en cada fase”, comenta Pia Capdevila.
No se trata de crear una casa adaptada, sino de integrar soluciones discretas
Los propietarios deseaban que la cocina fuera el punto central de la zona de día. Para conseguirlo, se optó por una cocina abierta con imponente isla que integra almacenaje, zona de trabajo y un área para comer, combinando una barra alta con una mesa de comedor amplia y extensible, pensada para acoger a hijos y nietos.

De la misma forma, la zona del sofá se diseñó pensando en el uso diario de la pareja, pero con capacidad para acoger a más personas. A pesar de ser un espacio abierto, su distribución está pensada para dar una sensación acogedora.

La zona de noche se organiza a lo largo de un pasillo largo. Para acortar visualmente el pasillo, se colocó un cuadro al fondo que actúa como punto focal y reduce visualmente el efecto túnel. Antes de la reforma, la vivienda contaba con cuatro dormitorios pequeños. La nueva distribución ha permitido transformar ese esquema en tres habitaciones más amplias y luminosas. En concreto, las tres estancias que originalmente daban a la galería se unificaron en un único espacio, organizado en dos ambientes de dormitorio diferenciados, cada uno con su propia puerta de acceso desde el pasillo.

Uno de los requisitos clave del proyecto era disponer de un espacio de trabajo cómodo y bien iluminado. Para lograrlo, se integró la galería cerrada como superficie habitable de la vivienda, lo que permitió crear una estancia versátil y adaptable a distintos usos. Aunque inicialmente se concibió como un taller de creación artística, Carmen y Alberto necesitaban que pudiera funcionar también como oficina en casa, zona de juegos y dormitorio ocasional para los nietos.

“Cuando se diseña una habitación tan versátil, el principal error es no organizar bien los espacios según las diferentes funciones. Si los espacios de las actividades se solapan, el espacio se vuelve caótico e incómodo. Lo fundamental es planificar cada uso, zonificar y anticipar soluciones que permitan transformar la estancia según el momento”, declara la interiorista a Guyana Guardian.
Si los espacios de las actividades se solapan, el espacio se vuelve caótico e incómodo
El dormitorio principal se amplió aprovechando parte de los metros de los antiguos dormitorios y modificando la orientación de la cama. Esta nueva disposición permitió incorporar un frente continuo de armarios de pared a pared, ganando capacidad de almacenaje sin recargar el espacio. A nivel decorativo, incluir un espejo en una de las paredes contribuye a ampliar visualmente la estancia.

“En este tipo de reformas suelen pasarse por alto pequeños detalles como el almacenaje, una buena iluminación, los enchufes y mecanismos accesibles o soluciones que eviten esfuerzos innecesarios”, advierte Pia Capdevila. Al final, son decisiones aparentemente menores, pero marcan una gran diferencia en el confort y la practicidad del día a día a estas edades.

