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Josep Pont, experto en nutrición: “Cuando comemos mal, el cuerpo destina energía a ‘compensar’ desequilibrios, y eso se traduce en cansancio físico y mental”

Potenciar la vitalidad

El formador y consultor nutricional ofrece las claves para alimentarnos de manera consciente y potenciar nuestra productividad

Josep Pont es consultor nutricional y autor de dos libros

Josep Pont es consultor nutricional y autor de dos libros

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Tras semanas marcadas por comidas copiosas, reuniones familiares, horarios desordenados y una vida social más intensa de lo habitual, la vuelta a la rutina se hace notar. Con la Navidad ya atrás, cuerpo y mente reclaman recuperar el equilibrio, retomar el ritmo y afrontar el día a día con energía y concentración. Un hecho que se ha convertido en todo un reto. En medio de agendas saturadas, reuniones que se solapan y pantallas que nunca se apagan, dormir bien o tomar café ya no es suficiente.

Aquí es donde la alimentación se convierte en clave para nuestro rendimiento físico y mental. Según Josep Pont, consultor y formador nutricional, comer no es solo una cuestión de gusto o hábito, sino la fuente de energía que necesitamos para estar activos y concentrados. “Lo que comemos es literalmente el combustible de nuestro cuerpo y nuestro cerebro. Los alimentos aportan nutrientes, pero también información: influyen en el sistema nervioso, el equilibrio hormonal, la salud digestiva y el nivel de inflamación”, explica el autor de Tu vida en la mesa y Comer de cine.

Josep Pont durante una conferencia sobre alimentación
Josep Pont durante una conferencia sobre alimentaciónCedida

Es por ello que “una alimentación adecuada ayuda a mantener estable la glucemia, facilita una buena digestión y optimiza la producción de energía a nivel celular”. En cambio, “cuando comemos mal, el cuerpo destina energía a ‘compensar’ desequilibrios, y eso se traduce en cansancio físico y mental”.

Los alimentos que nos activan

Dentro del amplio abanico de posibilidades, “los alimentos que dan energía real son aquellos que nutren sin sobrecargar”, comenta el experto antes de poner algunos ejemplos: “Los cereales integrales como el arroz integral, la avena o la quinoa, las legumbres, la fruta y verdura de temporada, las grasas saludables como el aceite de oliva, el aguacate o los frutos secos, y la proteína de calidad que encontramos en los huevos o el pescado”.

Con estos productos como base, Pont propone menús sencillos y saludables: “Para desayunar, crema de avena con manzana cocida, canela y nueces y alguna infusión. Para comer se puede hacer quinoa con verduras salteadas y garbanzos con aliño de aceite de oliva. Y como snack podemos tomar fruta con un puñado de almendras o yogur natural con semillas”. Todo siempre bajo un principio clave: “Comer con calma, conciencia y presencia”.

Además, estos alimentos no solo aportan energía, sino que también ayudan a reducir el estrés. “No es solo psicológico. Una alimentación equilibrada puede estabilizar el azúcar en sangre, nutrir el sistema nervioso y mejorar la respuesta al estrés. Cuando el cuerpo se siente seguro y nutrido, la mente se calma”, dice.

¿Qué hemos de evitar?

Por el contrario, hay comidas que nos pueden ralentizar, como “los azúcares refinados y harinas blancas, ultraprocesados, alcohol, exceso de café o comidas muy grasas o muy abundantes”. La razón es que “generan picos de energía seguidos de caídas bruscas, dificultan la digestión y favorecen la inflamación y la niebla mental”.

El consultor nutricional expone qué alimentos nos dan más energía
El consultor nutricional expone qué alimentos nos dan más energíaCedida

También señala los efectos negativos de las dietas tras Navidad. Muchas personas quieren compensar todo lo que han comido durante las fiestas, pero esto repercute en su productividad: “Las dietas restrictivas suelen empeorarla. Generan falta de energía, irritabilidad y estrés. Lo que realmente ayuda es volver a una alimentación sencilla, natural y regular, no ‘castigar’ al cuerpo. La clave es entender que la comida es energía, no un medio para tapar frustraciones”.

Cuerpo y mente, una unidad

Hay días en que, pese a tener mucha energía física, nos sentimos mentalmente lentos, o viceversa. Momentos en los que estamos muy inspirados, pero nuestro cuerpo no acompaña. Podría parecer que hay alimentos más dirigidos al cerebro y otros al cuerpo, pero no es del todo así.

Josep Pont recuerda que cuerpo y mente “no se pueden separar del todo”, ya que “funcionan como una unidad, están conectados”. Así, “algunos alimentos tienen más impacto sobre el sistema nervioso (cereales integrales, frutos secos, pescado azul), pero siempre hay un efecto global”. Un ejemplo claro: “Una buena digestión, por ejemplo, mejora automáticamente la claridad mental”.

Hábitos para ganar energía

Apostar por una vida saludable y potenciar la productividad implica asumir nuevos hábitos y dejar otros atrás. Un caso evidente es el consumo de café y bebidas energéticas. “A corto plazo pueden estimular, pero a medio y largo plazo fatigan el sistema nervioso, generan dependencia y empeoran el descanso y la energía real”, alerta. Como alternativas, el formador nutricional propone “infusiones de jengibre, romero o ginseng suave, café de cereales, mejorar los desayunos y el descanso y hacer pausas conscientes durante el día”.

Otro hábito clave son los horarios. “Comer tarde, saltarse comidas o picar constantemente desregula el metabolismo y el ritmo circadiano”. Lo ideal es un “desayuno completo, que la comida principal se haga al mediodía y cenar ligero y temprano”, una estructura que “favorece una energía más estable y un mejor descanso”.

Finalmente, el profesional recomienda “dormir suficiente y con regularidad, practicar algún movimiento suave como caminar, estiramiento o yoga, hacer respiración consciente, exposición a la luz natural y reducir la sobreestimulación digital”. Para iniciar este cambio energético, Pont propone pasos simples y constantes. Primero, “comer alimentos reales y cocinados” y después “regular horarios, reducir estimulantes, dormir mejor y hacer cambios pequeños, pero constantes”. Pequeños pasos con los que volver al equilibrio y potenciar nuestra vitalidad. “No se trata de hacerlo perfecto, sino de crear una base sólida y sostenible”, concluye.