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De Courchevel a Aspen: la dolce vita bajo cero de la ‘jet-set’ internacional

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Las pistas de esquí más exclusivas fueron uno de los escenarios preferidos de Slim Aarons

Sol de invierno. Un grupo de esquiadores hace una pausa para broncearse en Courchevel, en los Alpes franceses, en la década de los setenta 

Sol de invierno. Un grupo de esquiadores hace una pausa para broncearse en Courchevel, en los Alpes franceses, en la década de los setenta 

Slim Aarons/Getty Images

Gente atractiva, haciendo cosas atractivas en lugares atractivos”. Este fue el mantra del fotógrafo estadounidense Slim Aarons cuando, acabada la Segunda Guerra Mundial, decidió cambiar radicalmente de vida.

Hasta ese entonces, George Allen Aarons (al que todos llamaban Slim, por su complexión, alta y delgada), había pasado seis años retratando los horrores de la guerra en Europa, donde se libró por los pelos de la muerte en la batalla de Anzio, en Italia. Fue testimonio del final de la contienda y condecorado por el presidente de EE.UU., pero todo aquello no le hizo cambiar de postura. Aquellos años le sirvieron para tener clarísima una cosa: ya había tenido suficiente. A partir de ahora, lo único que iba a fotografiar, dijo, sería: “la buena vida”.

Gente atractiva, haciendo cosas atractivas en lugares atractivos”

Slim Aarons

Dos elegantes esquiadoras improvisan una tumbona en Cranmore Mountain, New Hampshire, una de las estaciones de esquí que Aarons visitó, en 1955
Dos elegantes esquiadoras improvisan una tumbona en Cranmore Mountain, New Hampshire, una de las estaciones de esquí que Aarons visitó, en 1955Slim Aarons/Hulton Archive/Getty Images

La buena vida de las mansiones de Palm Beach, de las fiestas de Hollywood, de los salones parisinos y de los yates del Mediterráneo. Y, por supuesto, la buena vida de las estaciones de esquí más exclusivas del planeta. Como Aspen, en Colorado; Courchevel en los Alpes franceses; Verbier y Saint Moritz, en Suiza. Pasando por las cumbres nevadas de Lech Zürs, en Austria, y de la Cortina d’Ampezzo, en los Dolomitas, donde pronto se celebran los Juegos Olímpicos de Invierno.

Aarons era sofisticado por naturaleza

En estos lugares fríos y hermosos también se le abrieron las puertas de los confortables chalets y las invitaciones a los après ski. Aarons era un hombre tan carismático que fue la inspiración para el personaje del fotógrafo de La ventana indiscreta, interpretado por James Stewart. Pese a sus orígenes modestos, era sofisticado por naturaleza y no le costó entrar en el mundo de los más privilegiados. 

Aarons tenía debilidad por las damas de la alta sociedad, como Ann Farish, retratada en 1967 en el porche de su casa en Aspen. La casa hoy está la venta por más de 39 millones de dólares
Aarons tenía debilidad por las damas de la alta sociedad, como Ann Farish, retratada en 1967 en el porche de su casa en Aspen. La casa hoy está la venta por más de 39 millones de dólaresSlim Aarons/Getty Images

“Conocía a todos. Y me invitaban a sus fiestas porque sabían que no iba a perjudicarles. Que yo era uno de ellos”, explicó en The Independent. Su asistente, Laura Hawk, lo corrobora: “(Slim) exudaba una seguridad casi aristocrática, por eso las élites lo querían. Pero, por encima de todo, sabían que podían confiar en él, que iba a sacarlos bien”, contó en Slim Aarons -The Essential Collection (Abrams), el último gran recopilatorio de su obra.

El fotógrafo trabajó especialmente entre las décadas de los cincuenta y los setenta: un momento en el que el esquí era una actividad abrumadoramente de las élites. En especial, en la vieja Europa, donde las princesas alemanas y las millonarias italianas no se perdían la temporada en los Alpes suizos o en Cortina, luciendo abrigos de piel hasta los pies y los extraordinarios ‘descansos’ peludos, entonces tan de moda, mientras iban de compras. 

En la estación de Cortina d’Ampezzo los ‘descansos’ con pelo causaron furor en los 80, cuando Aarons tomó esta fotografía
En la estación de Cortina d’Ampezzo los ‘descansos’ con pelo causaron furor en los 80, cuando Aarons tomó esta fotografíaSlim Aarons/Getty Images

Las tiendas de lujo son otra característica de las estaciones más exclusivas: las grandes marcas siempre han tenido presencia en sus pintorescos centros. Como también son fundamentales los restaurantes, cuya oferta hoy va mucho más allá de la fondue. Sin olvidar el casi obligatorio wellness, la clásica patinoire, los trineos y las piscinas de agua caliente al aire libre. Y las pistas, por supuesto, la razón de ser del esquí: como los más de 400 kilómetros en Aspen (la estación favorita de las estrellas de Hollywood), los 600 kilómetros en el dominio de Les Trois Vallées (donde está Courchevel) o los 400 kilómetros de Verbier.

Todo ello lo retrató Aarons con su estilo inconfundible, forjado en parte gracias a su años en la revista Holiday Magazine, cuyo visionario editor, Frank Zachary, apostaba por una fotografía de ambiente, casi antropológica. Zachary quería que los personajes (los ricos, en el caso de Aarons) aparecieran en sus hábitats naturales: ya fueran las playas caribeñas, las piscinas de Florida o las nieves de Aspen.

Pop up bar. Barman del hotel Krone, un cinco estrellas en Lech Zürs, una de las estaciones más renombradas
Pop up bar. Barman del hotel Krone, un cinco estrellas en Lech Zürs, una de las estaciones más renombradasGetty Images

Slim Aarons falleció en 2006, poco antes de cumplir los noventa años. Sus últimos días los vivió tranquilo en su caserío en Bedford —en gran parte, gracias a la venta de su fabuloso archivo a Getty Images—. Han pasado dos décadas desde su muerte, pero el fotógrafo sigue inspirando a las nuevas generaciones. Nadie como él ha sabido plasmar con tanto acierto y elegancia las vidas de los ricos, también a temperaturas bajo cero.

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