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Mujeres que viven juntas y felices, ¿el principio del fin del sexo?

Líos modernos

En tiempos de alquileres estratosféricos, dos mujeres viviendo juntas como amigas en Corea del Sur se ahorran gastos, comparten el amor por sus gatos y lo cuentan en un exitoso libro

Compartir un hogar entre dos mujeres es una decisión premeditada, no reomántica qu eimplica el cuidado mutuo, convivencia y responsabilidad compartida

Compartir un hogar entre dos mujeres es una decisión premeditada, no reomántica qu eimplica el cuidado mutuo, convivencia y responsabilidad compartida

George Marks

En Two Women Living Together (Dos mujeres viviendo juntas), las escritoras surcoreanas Kim Hana y Hwang Sunwoo relatan una decisión aparentemente sencilla pero socialmente radical: comprar una casa y vivir juntas. No como pareja romántica ni como solución temporal, sino como un proyecto vital voluntario. Desde firmar una hipoteca hasta repartir habitaciones o negociar silencios, abren una reflexión profunda sobre la amistad adulta, la vivienda y los límites de los modelos familiares contemporáneos. Compartir un hogar se convierte en un acto de imaginación política: intimidad basada en cuidado mutuo, convivencia y responsabilidad compartida.

Ahora que el libro ha llegado a Estados Unidos, Maya Singer, cineasta y editora colaboradora de Vogue, cuenta en un reciente artículo en el New York Times que, a finales de 2016, una amiga que supervisaba un rascacielos en Manhattan le habló de un proyecto ideal: un complejo de apartamentos solo para mujeres. Había tantas solteras —por casualidad, por elección, algunas madres— y tantos problemas de vivienda, que se preguntó: ¿y si pudieran compartir cargas, compañía y sentirse menos solas?

Portada del libro 'Two Women Living Together' de Kim Hana y Hwang Sunwoo
Portada del libro 'Two Women Living Together' de Kim Hana y Hwang Sunwooread.withviv/Instagram

En Seúl, por esas mismas fechas, Kim y Hwang compraron su casa. Tres años después publicaron Two Women Living Together, ensayo que pivota sobre la idea de que “vivir juntas no es una solución provisional, sino una forma válida de imaginar el futuro”. Según el Ministerio de Vivienda de Corea del Sur, el 42 % de los hogares son unipersonales; casi la mitad de la población vive sola. El 52,6 % de los coreanos en edad fértil dice que no le importaría no tener hijos; entre mujeres, un 63,5 %. 

Entre los 20 y 49 años, cerca del 43 % no planea tener hijos, y casi un 48 % prefiere no casarse. Corea del sur tiene la tasa de natalidad más baja del mundo, y continúa en descenso, batiendo sus propios e increíblemente bajos récords impuestos año tras año. Las cifras divulgadas en 2023 registraron caídas hasta el 0,72 por ciento, lo que representa el número de hijos que una mujer esperaría tener en el curso de su vida. Teniendo en cuenta que para que una población logre mantenerse estable, el número debería ser 2 o 1, el declive demográfico va tan en serio como el declive del contacto físico.

Corea del sur tiene la tasa de natalidad más baja del mundo, y continúa en descenso

En Suecia más de la mitad de la gente vive en hogares unifamiliares y la tendencia en el resto de Europa es ascendente, incluida España (ya casi un 30 por ciento). En las novelas de Jane Austen, ambientadas en un contexto social donde la suerte en la elección de marido era crucial, sus divinas heroínas, a las que seguramente les gustaría retar al cruel sistema patriarcal, se sentirían próximas de una u otra manera al movimiento 4B de corea: Bi-hon: no al matrimonio heterosexual. Bi-chulsan: No al parto/maternidad. Bi-yeonae: No a las citas con hombres. Bi-sekseu: no al sexo con hombres.

Según las autoras del libro, vivir sola se convierte en autoprotección y autonomía: control del espacio, del tiempo y del cuerpo; preservación de paz mental. Aunque ocasionalmente surja el deseo, estas mujeres no quieren organizar su vida en torno a hombres. Two Women Living Together demuestra que la vida afectiva no necesita centrarse en la pareja romántica: amistades profundas, convivencia entre mujeres y redes de apoyo son formas válidas de intimidad. No sorprende que, el año de publicación, Nobody  de Mitski fuera uno de los hits más escuchados en Corea: un pop desesperadamente humano sobre la soledad.

Libro 'Two Women Living Together' desde la perspectiva de la relación entre mujeres
Libro 'Two Women Living Together' desde la perspectiva de la relación entre mujeresthekoreasociety/Instagram

Nada nuevo bajo el sol. Emily Dickinson, en el siglo XIX, se quedó veinte años en su habitación vestida de blanco, escribiendo poemas sobre la importancia de ser nadie, la soledad del espacio, la soledad del mar, la soledad de la muerte y la infinita compañía del alma. Una clausura iluminadora, la llamó: no necesitaba del matrimonio, la maternidad ni la sentimentalidad. Como San Juan de la Cruz, salía “sin ser notada, estando ya mi casa sosegada”. La casa, siempre la casa, es la clave.

Dos mujeres viviendo juntas fue un éxito en Corea del Sur en 2019 y generó debates sobre alternativas al modelo familiar tradicional. Visibilizó la insostenibilidad del mercado inmobiliario para personas solteras o de mediana edad y la falta de protección legal para formas de vida no maritales. Kim pregunta: “¿Qué impide que los átomos individuales unan fuerzas para formar una molécula?”

Al fin y al cabo, sigo soltera y me va muy bien”

Hwang Sunwoo

Mi poema favorito de Mircea Cărtărescu es aquel en el que relata cómo, de joven, estando solo, deseaba enamorarse y se imaginaba yendo al cine acompañado y entregándose al amor; y cómo ahora, cuando va al cine acompañado y recibe el amor soñado, echa de menos su soledad de manera desesperada y se da cuenta de que la soledad era la pareja perfecta. Tal vez, ante este panorama, solo nos quede escapar y rescatar amigos con sofá cama o, más sencillo aún, volver a hacernos amigos de nuestras parejas y vivir como las coreanas y así ahorrarte un alquiler.

Hwang y Kim ofrecen relatos superpuestos sobre la adaptación de sus perspectivas muy diferentes acerca del orden, algo que, como usted y yo sabemos, suele acumular resentimiento. Maya Singer, autora del artículo al que aludíamos antes, descubrió que vivir con un amigo al que quieres en una casa compartida es muy parecido al matrimonio o a cualquier otra forma de convivencia estable en la que las finanzas están entrelazadas y se prevé un futuro juntos. Resuelven sus disputas, se cuidan mutuamente cuando están enfermos, disfrutan de amigos comunes y lugares favoritos; comparten, en fin, una vida.

Hwang y Kim eran mujeres jóvenes centradas en su carrera y poco dispuestas a renunciar a su independencia para formar una familia tradicional, de las que Corea del Sur reconoce en su código fiscal. Hwang Sunwoo, exeditora de la revista de moda W Korea, siguió su trabajo como ensayista; Kim Hana se convirtió en una exitosa redactora publicitaria que pasó a ser autora y voz habitual de la radio. Comparten cuatro gatos. Juntas presentan un podcast llamado casi igual que su libro: Two women talking together (Dos mujeres charlando). “Solo soy una mujer que ha pasado por algunas relaciones que no han funcionado”, escribe Hwang. “Al fin y al cabo, sigo soltera y me va muy bien”.

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