Robbie Williams, 51 años: “Mis hijos no tendrán móvil mientras humanamente sea posible. Si yo no puedo lidiar con Internet, no puedo dar esa droga a los niños”
HIJOS
Padres, educadores y la sociedad en general tienen la responsabilidad de ofrecer herramientas y estrategias para que los menores aprendan a gestionar los riesgos digitales

Robbie Williams durante un concierto

El teléfono móvil se ha convertido en una herramienta central en todas las etapas de la vida: en la infancia puede ser un medio de aprendizaje y entretenimiento, en la adolescencia una ventana de socialización y la construcción de identidad, en la adultez un aliado para el trabajo y la organización, y en la vejez un puente para mantener vínculos y combatir la soledad. Sin embargo, su importancia no está exenta de riesgos: la dependencia, la sobreexposición y la dificultad para gestionar el acceso a Internet plantean un reto común a generaciones enteras. La clave no está en negar su lugar en la sociedad, sino en aprender a convivir con él de manera consciente y equilibrada.
En una entrevista reciente, Robbie Williams se sinceró sobre la presión que sienten sus hijos al ver que muchos de sus compañeros ya tienen su propio móvil. “No tienen teléfono y no van a tenerlo por tanto tiempo como sea humanamente posible. Están en la escuela, otras personas tienen teléfono y me preguntan por qué ellos no pueden. Es difícil”, apuntaba. “Tengo 51 años y no puedo lidiar con la naturaleza corrosiva de Internet y las cosas. Me duele. Destruye mi día. ¿Cómo puedo dar esta droga a un niño de 12 años? ¿Cómo puedo dársela a uno de 7? Es abuso”, dijo sin rodeos.

Tengo 51 años y no puedo lidiar con la naturaleza corrosiva de Internet y las cosas. Me duele. Destruye mi día
A raíz de esa entrevista, la psicóloga Irina Soldevila compartió en sus redes sociales una reflexión que, según ella, refleja un problema que va mucho más allá de la crianza. “Esta entrevista me dejó impactada porque creo que refleja a la perfección la realidad. Ni nosotros mismos, como adultos que somos, podemos a veces gestionar la adicción, el peligro y las consecuencias que el uso de Internet tiene en nuestra salud mental. ¿Cómo podemos pretender que nuestros hijos no sufran las consecuencias de algo que nos afecta incluso a nosotros mismos?”.
Según la psicóloga, la sociedad nos impulsa a adentrarnos cuanto antes en el mundo de las redes sociales, los vídeos de YouTube y los juegos en línea. “Pero debemos pararnos a reflexionar el precio que conlleva exponerlos demasiado temprano a estímulos y peligros que no están preparados para comprender, procesar y gestionar. No se trata de demonizar la tecnología, sino de darla en el momento adecuado. Como psicóloga pienso que lo importante es hablar con ellos, contarles la razón por la que tomas tu decisión y hacerles partícipes del proceso”.
Debemos pararnos a reflexionar el precio que conlleva exponerlos demasiado temprano a estímulos y peligros que no están preparados para comprender, procesar y gestionar

El debate está servido: el móvil acompaña a las personas en todas las etapas de su vida, y se ha convertido en una extensión natural de la comunicación, el aprendizaje y el ocio. Pero esa misma omnipresencia lo convierte también en un riesgo, pues la exposición temprana puede condicionar la forma en la que los más pequeños se relacionan con la realidad, con los demás y hasta con su propia autoestima.
Por eso, más allá de prohibiciones absolutas, la clave está en la educación, el acompañamiento y la comunicación constante. No se trata de evitar la tecnología, sino de enseñar a los niños y adolescentes a usarla de manera consciente. Padres, educadores y la sociedad en general tienen la responsabilidad de ofrecer herramientas y estrategias para que los menores aprendan a gestionar los riesgos digitales.