Viajes

Ruta por el Barranco del Río Dulce tras el mito de 'El Hombre y la Tierra'

Parque natural

A escasamente una hora y media de Madrid, en la provincia de Guadalajara, se esconde un rincón salvaje en el que las águilas imperiales y los lobos son los protagonistas

Pelegrina, sobre una loma, es toda una sorpresa alcarreña

Pelegrina, sobre una loma, es toda una sorpresa alcarreña

Irene González

A escasamente una hora y media de Madrid, y casi pegados a Sigüenza, se encuentran Pelegrina y el parque natural del Barranco del Río Dulce, uno de los lugares favoritos de Félix Rodríguez de la Fuente para filmar miles de tomas del popular documental de los años 80, El Hombre y la Tierra

Este plató natural es un lugar tan escondido como mágico, y contemplar el horizonte desde el mirador transporta a escenarios salvajes, donde las águilas imperiales y lobos son los protagonistas. Y es que Pelegrina, un pequeñísimo pueblo de Guadalajara donde residen unos 15 habitantes, fue precursor del ecologismo.

Mirador de Félix Rodríguez de la Fuente
Mirador de Félix Rodríguez de la FuenteIrene González

El mirador del primer naturalista del país

Antes de llegar por la carretera de Sigüenza a la pequeña villa de Pelegrina, unos kilómetros previos al desvío, se encuentra el imponente mirador de Pelegrina, erigido con gran cariño por suscripción popular por los habitantes de la zona en memoria del doctor Félix Rodríguez de la Fuente y de sus colaboradores, en 1980, el año en que falleció el primer ecologista nacional.

De la gran fachada del monumento bajan unas escaleras que conducen a un gran balcón donde el barranco del río Dulce se abre espectacular sobre un cielo colmado de buitres leonados describiendo círculos lentos, casi solemnes, a los que Félix llamaba “los grandes planeadores del silencio”. También se ven águilas imperiales y perdiceras, halcones peregrinos, búhos reales y alimoches que, como suspendidos en el cielo, sobrevuelan majestuosos las rocas donde elaboran sus nidos.

Desde el balcón del mirador, el cañón muestra sus paredes verticales que se han formado por la erosión del río Dulce

Desde el balcón de este mirador, el cañón muestra sus paredes verticales que se han formado por la erosión del río Dulce, unos cortados con frondosa vegetación a sus pies. Y al fondo, sobresale la increíble cascada del Gollorio, que fluye con tanta fuerza que forma un enorme manto blanco.

Tras disfrutar del sensacional paisaje, hay que continuar unos kilómetros hasta el desvío de la izquierda que lleva a la pequeña Pelegrina. Aunque antes de llegar, hay que detenerse de nuevo un instante para deleitarse de la estampa que ofrece el pueblo que, coronado por el castillo, se desparrama sobre una loma.

Las aguas del río Dulce son ricas en truchas y nutrias
Las aguas del río Dulce son ricas en truchas y nutriasIrene González

De los obispos de Sigüenza

Como actividad previa a la ruta por el parque natural, merece la pena dar un paseo por las estrechas y empinadas calles de los dos únicos barrios de Pelegrina: el del Sol, en la ladera sur, que mira hacia la garganta del río, y el del Frío, orientado hacia el valle. Hay que subir por la calle principal hasta llegar al castillo que, ubicado sobre un risco del que ocupa toda la superficie, ofrece unas vistas magníficas tanto del pueblo como del acantilado que forma la hoz del río Dulce.

Al parecer, la fortificación fue clave en la Reconquista. Se construyó en el siglo XII sobre una fortaleza musulmana, para uso del obispado de Sigüenza, que lo disfrutó varios siglos hasta que lo abandonó a mediados del siglo XIV. Tras la desamortización de Mendizábal, en el siglo XIX, pasó a manos públicas. Con el tiempo, quedó abandonado y parcialmente en ruinas, especialmente después de los daños sufridos durante la Guerra Civil.

Levantado sobre un risco, el castillo fue residencia de los obispos de Sigüenza
Levantado sobre un risco, el castillo fue residencia de los obispos de SigüenzaIrene González

Tras muchas contiendas, conquistas y reconquistas, la peor fue la que sufrió en la guerra de la Independencia, cuando las tropas de Napoleón, antes de retirarse, prácticamente lo arrasaron. A finales del siglo pasado el castillo se subastó, y hoy está gestionado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Al descender del castillo, es obligatoria una parada en la iglesia románica dedicada a la Santísima Trinidad. Del siglo XII, el templo de Pelegrina conserva una bella portada de medio punto, y está considerada una iglesia románica rural perfecta. Y en su pequeño interior llama la atención su artesonado mudéjar policromado del siglo XVI que cubre el presbiterio, una obra de gran valor artístico para este rincón de la provincia.

Tras las huellas de Félix Rodríguez de la Fuente

En estas paredes del parque natural hacen sus nidos águilas y buitres
En estas paredes del parque natural hacen sus nidos águilas y buitresIrene González

El parque natural del Barranco del Río Dulce tiene una extensión de casi 8.400 hectáreas, que abarcan parte de los términos municipales de Sigüenza, Mandayona, Saúca, Torremocha del Campo, Algora y Mirabueno, aunque la zona más atractiva para recorrer parte de Pelegrina.

Fue aquí, en el Barranco del Río Dulce, donde Félix Rodríguez de la Fuente montó su “campamento” para rodar algunos de los pasajes más recordados de El hombre y la Tierra. Las hoces del río Dulce, una de las áreas más bonitas del cañón, transcurren entre impresionantes barrancos y precipicios que dibujan una ciudad encantada.

La ruta circular del Barranco del Río Dulce comienza desde el aparcamiento que hay junto al restaurante El Mirador del Dulce. A la derecha desciende una calle que girar a la izquierda para emprender un empinado descenso hacia el barranco. La primera parte, de cemento, pronto enlaza con una pista de tierra. El camino es abierto y su belleza deslumbra con el río a nuestra derecha y las enormes paredes de roca a la izquierda. La ribera del Dulce está cuajada de chopos, álamos y fresnos, y sus aguas, ricas en truchas de las que dan buena cuenta las nutrias, descienden con mucha fuerza.

Por este magnífico entorno hay que recorrer más de dos kilómetros para encontrar, casi soldada en la roca, una pequeña casa que pertenece a la Sociedad de Montes y Baldíos de Peregrina. La construcción permanece como otro homenaje al doctor Rodríguez de la Fuente, porque allí se guardaba el material de rodaje de la serie Fauna Ibérica de El Hombre y la Tierra, durante los seis años que el equipo estuvo investigando en la zona.

Las aguas del río Dulce son ricas en truchas y nutrias
Las aguas del río Dulce son ricas en truchas y nutriasIrene González

Esta tierra fascinante fue el escenario de episodios históricos de los precursores reportajes sobre ecología, naturaleza y fauna con el lobo como protagonista.  Se cuenta que una de las pasiones de Rodríguez de la Fuente era el estudio de los lobos desde que, a mediados de los años sesenta, crió a dos lobeznos que salvó de morir apaleados en un pueblo. Y todo lo que aprendió de sus cachorros lo puso en práctica con varias manadas que vivían en los montes aledaños al Barranco del Río Dulce.

Siguiendo la senda, el camino se estrecha y casi desaparece entre árboles y vegetación, por lo que en este tramo hay que tener cuidado con las ramas y las zarzas. Proseguimos y descendemos, a la derecha, por una curiosa escalera natural formada por troncos hasta pasar, un poco más adelante, por una hilera de enormes piedras que hace la función de puente. Solo se podrá superar si el río no tiene demasiada agua.

La cascada del Gollorio, un salto de agua efímero

Al fondo, la cascada del Gollorío, entre las paredes de la hoz del río Dulce
Al fondo, la cascada del Gollorío, entre las paredes de la hoz del río DulceIrene González

Antes de cruzar la pasarela de piedra sobre el Dulce, un pequeño desvío a la izquierda señala el acceso a la cascada del Gollorio, con una subida complicada, y una pendiente muy pronunciada que casi hay que superar escalando. Un poco más arriba se estrecha tanto que es obligado avanzar agarrados a la cadena que hay anclada a la roca.

Este tramo, no apto si se padece de vértigo, tiene más de 30 centímetros de ancho y una caída considerable. Al fondo se ve correr, entre inmensos bloques de piedra, la cascada del Gollorio, una de esas sorpresas que la naturaleza regala cuando quiere, porque solo aparece con agua desde el otoño hasta la primavera, momento en que las lluvias llenan el cauce. 

Entonces, la cascada baja con fuerza sobre las paredes verticales del parque natural y entre sus viejos chopos y sauces. Dejando la complicada, y no muy recomendable subida al Gollorio, se sortea el río Dulce por la hilera de piedras que llevan de vuelta a Pelegrina.

Fresnos, arces, nogales y cerezos silvestres

La senda de regreso por la otra orilla es mucho más abrupta, con abundante vegetación en el margen del río donde se abren zonas algo más amplias que invitan a hacer un alto y contemplar el caudal.

El sencillo puente del Molino lleva de vuelta a Pelegrina
El sencillo puente del Molino lleva de vuelta a PelegrinaIrene González

Este sendero es de una belleza espectacular, con una vegetación de ribera muy densa, salpicada de fresnos, arces, sauces blancos, cerezos silvestres, nogales, chopos y abundantes zarzamoras. Aquí es fácil otear buitres leonados volando majestuosos y ruidosas chovas piquirrojas planeando junto a las elevadas paredes de roca caliza. Esta ruta circular alcanzaría su fin al llegar a la derecha del camino, hasta el puente del Molino, una estructura de madera construida con traviesas de ferrocarril.

Frente al mirador

Pero antes de cruzar el puente del Molino para retornar a Pelegrina, es más que recomendable tomar la pista que sale a la izquierda con un vértice muy cerrado, para llegar a una zona donde se observa el Barranco del río Dulce desde las alturas.

Los comederos naturales donde se alimentaban los lobos criados por Rodríguez de la Fuente.
Los comederos naturales donde se alimentaban los lobos criados por Rodríguez de la Fuente.Irene González

El camino asciende por una senda muy empinada que llega a un páramo, donde de frente se divisa el mirador homenaje a Rodríguez de la Fuente. Es el mítico escenario que utilizó para rodar las icónicas escenas donde un águila imperial sobrevuela una cabra montesa hasta que la atrapa y alza el vuelo con ella entre sus afiladas garras. Y también escenas de manadas de lobos recorriendo los peñascos y rocas de este magnífico espacio natural alcarreño.

Los más de dos kilómetros de subida regalan la panorámica de un paisaje inigualable. La vuelta es cómoda. Sobre nuestros pasos iniciamos la bajada hasta llegar a la bifurcación de la derecha, donde cruzamos el puente de madera y tomamos la pista que nos lleva de vuelta a Pelegrina.

La recomendación

La ruta tiene una duración de aproximadamente tres horas por un terreno con desniveles, por lo que se aconseja calzado cómodo con agarre y llevar agua. Puede realizarse durante todo el año, salvo en época de mucha lluvia, ya que la crecida tapa el puente de piedra.
Es interesarse acercarse al centro de interpretación del parque, en Mandayona, para conocer la biodiversidad del Dulce y el trabajo Félix Rodríguez de la Fuente. Es el sitio idóneo para entender el contexto ecológico y humano que hizo posible la serie, y la línea de salida hacia la conservación de la fauna y el territorio.

Dónde dormir

PELEGRINA
Caballito de Madera
. Dispone solo de tres habitaciones, por lo que es aconsejable reservar con antelación.
Casa Lola. Alojamiento rural con desayunos excelentes.

SIGÜENZA
Parador de Sigüenza
. Ocupa un espectacular castillo del siglo XII erigido sobre los vestigios de una alcazaba árabe en el que se han alojado reyes, obispos y cardenales. Está considerado uno de los mejores paradores de la red.
Infinitum. Un hotel solo para adultos de seis habitaciones con envidiables vistas de Sigüenza. 

Dónde comer

Las carnes a la brasa y los asados al horno de leña de cabrito o cordero son sensacionales.
PELEGINA
El Mirador del Dulce
. De ambiente familiar, el comedor tiene grandes panorámicas. Sobresalen el asado de cordero lechal, las migas castellanas y los huevos rotos con trufa.
Bajá. Terraza pequeña, pero con vistas. Sirve buenas carnes rojas de la zona. Reservar con antelación.

SIGÜENZA
El Doncel
. Con una estrella Michelin y dos soles Repsol, sirve sabores de la zona, con el fondo y las raíces de siempre. De su menú gastronómico con 21 bocados, destacan platos como el bombón de queso de cabra y romero, el jamón de pato curado en cera de abeja y la oreja suflada.
Taberna Seguntina. Situada en una casona de piedra junto al castillo, es un asador de ambiente familiar especializado en cocina castellana tradicional.

Etiquetas