A pesar de los años que ya han pasado, siguen existiendo pueblos que siguen recordándonos a la época medieval que tanto se vivió en Europa. No hace falta irse demasiado lejos para encontrarse ejemplos de ello, y es que tanto Cataluña como el sur de Francia son dos lugares idóneos. Existen lugares algo más conocidos, como pueden ser Narbonne o Carcassonne, aunque las verdaderas joyas suelen estar algo más escondidas.
Este es el caso de Capestang, un pequeño pueblo de poco más de 3.000 habitantes, que se encuentra dentro de la región de Occitania. Para la mayor parte de población no es demasiado conocido, aunque adquirió una gran importancia durante la historia. Primero, por su notoriedad durante la Edad Media, y más tarde, hace algunos años, por la construcción del Canal du Midi, una vía fluvial que conecta el Mediterráneo con el Atlántico.
El Canal du Midi une el mar Mediterráneo con la ciudad de Toulouse
Aunque tal y como comentábamos, una de las importancias patrimoniales del lugar es, sin duda, su castillo medieval. El Castillo de Capestang, más conocido por ser la residencia de los arzobispos de Narbonne, es la obra más importante del lugar. El inicio de la construcción data del siglo XIV, y en la actualidad sigue pudiéndose visitar, como uno de los atractivos más grandes del pueblo.
Esto, de hecho, no deja de ser una muestra de la importancia de Capestang en esa época. Fue, durante muchos años, uno de los centros del poder eclesiástico, y eso también se ve paseando por sus calles. El centro histórico destaca por sus calles estrechas, rodeadas de casas empedradas, y que dan lugar a plazas más abiertas, una arquitectura muy característica.
Y no son solo sus construcciones lo que destaca en este pequeño pueblo del sur de Francia. El entorno es privilegiado, con naturaleza allá donde puedas mirar. Y con una de las construcciones más importantes del país, el Canal du Midi, que une Toulouse con el Mediterráneo. Alrededor de ello, existen una gran cantidad de rutas de senderismo que podrás disfrutar.
Capestang es una muestra casi intacta de la época medieval, con la naturaleza y los viñedos a pocos metros
No solo debes ser un amante de la historia y la tradición. Familias y otro tipo de visitantes también tienen cabida en Capestang, un pueblo que ha ido incrementando la visita de turistas en los últimos años. No solo se acercan para visitar castillos y otras construcciones medievales, sino que se encuentra dentro de un contexto natural magnífico.
Y todo ello sin olvidarse de la iglesia colegial de Saint-Étienne, construida un siglo antes que el castillo. Destaca, además, por su imponente torre, de 45 metros de altura, que podrás observar desde viñedos y tierras cercanas al pueblo. En definitiva, se trata de un destino perfecto para desconectar y disfrutar de la tranquilidad y la naturaleza. Y de paso, enriquecerse con visitas más culturales, que te sorprenderán realmente.

