Viajes

Eslovenia invernal: un viaje entre caminos nevados, castillos medievales y lagos helados

Escapada

Seis lugares para descubrir en plenos Alpes Julianos

Pletnas, las tradicionales balsas eslovenas, en el lago de Bled

Pletnas, las tradicionales balsas eslovenas, en el lago de Bled

Vitalina Koshevaya

Cuando la nieve cubre los paisajes alpinos de Eslovenia –pequeño país europeo que fue parte de reinos medievales, el imperio austrohúngaro y Yugoslavia antes de alcanzar su independencia en 1991–, el país se aquieta y se deja descubrir con calma. Mientras el verano atrae a los amantes de la aventura, el invierno seduce con sus lagos helados, pueblos tranquilos y bosques nevados.

Liubliana

A tan solo cuarenta minutos del aeropuerto, adonde llega el único vuelo directo desde Barcelona de Vueling con dos frecuencias semanales, se encuentra la capital de Eslovenia, capital verde de Europa desde 2016. Liubliana es muy madrugadora. Aunque su centro es peatonal, las primeras horas del día pertenecen al tráfico de quienes ponen la ciudad en marcha. Los bares, a los que acuden trabajadores para una breve tregua, también se pliegan a ese ritmo madrugador y bajan la persiana muchas horas antes que en España.

Para orientarse en Liubliana basta con recordar dos edificios: la iglesia de la Anunciación, de color rosa, y el castillo de Liubliana, visibles desde casi cualquier punto de la ciudad. La primera se alza en la plaza Preseren, punto de encuentro de turistas y autóctonos. “Dios bendiga a todas las naciones”, reza la frase del poeta France Preseren grabada en las monedas eslovenas de dos euros. En el corazón de la plaza, su estatua no aparta la vista de la imagen de Julija Primic –su amor no correspondido– que adorna la fachada amarilla del edificio de enfrente.

Centro histórico de Liubliana
Centro histórico de LiublianaVitalina Koshevaya

El castillo de Liubliana, una de las fortalezas más antiguas del país, acompaña cada paseo por la capital, vigilándola desde la colina que lo vio nacer en el siglo XI. Se alcanza en funicular, tras cruzar el puente del Dragón –pionero del hormigón armado en Europa y primero en la ciudad– hoy convertido en refugio de los candados del amor. A unos pasos, el mercado Central. Aquí se venden a diario embutidos de todo tipo, hasta salami de oso, quesos, nabos y coles fermentados, un auténtico manjar para los eslovenos.

El conjunto del mercado fue diseñado por Joze Plecnik, creador de algunos de los edificios más representativos de Liubliana. Su obra más reconocible es Tromostovje, un puente triple de piedra blanca que une el casco antiguo con la parte moderna de Liubliana. Además, la Biblioteca Nacional, con ventanas que recuerdan libros y con el interior que simboliza el aprendizaje como un tránsito de la oscuridad hacia la luz.

La cueva Postojna

La mayor cueva de Europa es la cueva de Postojna
La mayor cueva de Europa es la cueva de PostojnaVitalina Koshevaya

Si es verdad que el tiempo deja rastro, lo hace aquí. Con una boca abierta y dentada que da acceso a 24 kilómetros de túneles y galerías plagadas de formaciones afiladas es una cueva húmeda, cruzada por puentes y ríos subterráneos. Hace tres millones de años el tiempo empezó a construir las estalactitas gota a gota, un centímetro cada cien años. 

Eslovenia, por ser un territorio kárstico, cuenta con más de 14.000 cuevas, y cada año siguen apareciendo nuevas. La cueva de Postojna, una de las primeras en ser iluminadas y la mayor de Europa, ofrece un refugio fresco en cualquier época del año: en su interior la temperatura se mantiene a alrededor de los 10°C.

La cueva Postojna es la mayor de Europa

Solo cinco kilómetros de la cueva son accesibles para la visita. El trayecto arranca en un tren eléctrico que en unos diez minutos atraviesa grandes salas repletas de formaciones calcáreas; después, la visita continúa a pie. La primera sala –la gran sala– es tan vasta que allí cabría una catedral entera. Le sigue la llamada sala de los espaguetis, con formaciones que parecen una lluvia de piedra; la sala blanca, que brilla como si estuviera incrustada de diamantes, y la sala roja, áspera y de aspecto marciano. Otra de las maravillas de la cueva es el pez humano, una criatura capaz de vivir más de cien años y de pasar largos periodos sin alimentarse. Las cuevas sin luz son su hábitat natural y en Postojna puede verse en un acuario.

El castillo de Predjama

El castillo Predjama esconde túneles y laberintos secretos
El castillo Predjama esconde túneles y laberintos secretosVitalina Koshevaya

Una visita a la cueva de Postojna no estaría completa sin recorrer el castillo de Predjama, un lugar kafkiano con túneles y laberintos secretos. Cuenta la leyenda que Erasmo de Predjama, caballero rebelde del siglo XV, apodado Robin Hood esloveno, asaltaba a los ricos para socorrer a los pobres y logró resistir un asedio imperial durante todo un año gracias a un túnel secreto que unía el castillo con el exterior. 

El fin le llegó con la traición de un sirviente. Cuando Erasmo se encontraba en las letrinas, una señal al gobernador permitió que una bala de cañón terminara con su vida. Hoy, ocho siglos después de su construcción, el castillo es uno de los escenarios más fotografiados de Eslovenia, y ha inspirado escenas de The Witcher y Juego de Tronos.

Valle de Soca

El puente de Napoleón sobre el río Soca
El puente de Napoleón sobre el río SocaVitalina Koshevaya

Junto a los Alpes Julianos, que Eslovenia comparte con Italia y Austria, se extienden los paisajes donde se rodó Las Crónicas de Narnia. Entre sus montañas fluye el río Soca, conocido por ser lugar de práctica de rafting, kayak, barranquismo y hasta submarinismo. Todos los rincones de esta maravilla natural se sitúan en torno a Kobarid, ciudad que cobró fama en la Primera Guerra Mundial y que Ernest Hemingway inmortalizó en Adiós a las armas. Una de las rutas más populares es la que lleva a la cascada de Kozjak, un salto de quince metros que cae a una cueva tallada por el agua. La caminata, fácil y pausada, discurre durante una hora entre colmenas que recuerdan la fuerte relación de esta tierra con la apicultura. 

Eslovenia es la cuna de casi quinientas especies de abejas, entre ellas, la abeja carniola, la única protegida por un estado miembro de la Unión Europea. Tras cruzar el río por un puente colgante de madera desde el que se observan las balsas de rafting, el sendero continúa entre escaleras de piedra y pasarelas hasta la cascada de Kozjak.

Visible desde la carretera, la cascada de Boka –la más alta de Eslovenia– invita, si hay tiempo, a subir hasta su mirador. Más adelante, tras unos minutos de coche al son de la polca eslovena, surge otra vista de postal, Bovec, zona famosa por los cañones de Velika Korita y Mala Korita, esculpidos por el río Soca.

El Paso de Vrsic

Capilla Rusa del paso de Vrsic
Capilla Rusa del paso de VrsicVitalina Koshevaya

Quienes se marean en coche harían bien en prepararse: esta carretera de cincuenta curvas, considerada una de las más bellas de Eslovenia y de Europa, no da tregua. Fue construida durante la Primera Guerra Mundial por prisioneros de guerra rusos y cada una de sus curvas está numerada: veinticuatro de subida y veintiséis de bajada. La carretera rusa fue vital para sostener a las tropas austrohúngaras en el frente del Isonzo y para trasladar a los heridos en el combate. 

En 1916, una avalancha descendió desde el monte Mojstrovka y sepultó a cientos de hombres que trabajaban en la construcción de la calzada. Uno de los recordatorios de aquella tragedia es la capilla Rusa, un modesto edificio de madera que guarda la memoria del sufrimiento de la guerra y honra a los prisioneros que nunca regresaron.

Bled

El lago Bled, con la iglesia al fondo
El lago Bled, con la iglesia al fondoVitalina Koshevaya

Visitar Eslovenia sin pasar por Bled es como ir a Barcelona y no ver la Sagrada Família. Bled es un símbolo de turismo esloveno que combina una isla con iglesia, a la que se llega en tradicionales balsas o pletna –un oficio familiar que se transmite desde 1590–, el castillo más antiguo del país, residencia en sun día de Tiro, el líder de Yugoslavia, aguas termales y la emblemática tarta de crema kremsnita. 

Al amanecer, los balseros limpian la nieve de sus barcos y parten hacia la isla de Bled envuelta en la niebla matinal. Noventa y nueve escalones separan la orilla de la iglesia, y la tradición dicta que el novio los suba llevando a la novia en brazos. Hoy la iglesia es conocida por su campana de los deseos, que se escucha en todos los rincones de la isla, fácil de recorrer en unos diez minutos, y promete cumplir los deseos de quienes la hacen sonar.

Cómo llegar


En vuelos directos de Barcelona a Liubliana con Vueling desde poco más de cien euros ida y vuelta, con dos frecuencias semanales.

Dónde alojarse

En Liublinana

As Boutique Hotel, a un minuto del centro de la capital, con el restaurante Michelin Jaz en la planta baja, y bien ubicado para moverse por Eslovenia.

Esquí


De camino a Bled, Kranjska Gora es una parada ideal para conocer uno de los principales centros de esquí de Eslovenia y el lago artificial Jasna.

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