Buenos Aires (alma de tango): cuaderno de viaje de la gran capital de sur
Destino
La metrópolis argentina se reinventa continuamente sin perder un ápice de su esencia

Una pareja baila un tango en una calle del centro de Buenos Aires

“Mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelva a ver, no habrá más penas ni olvido”. Han pasado más de nueve décadas desde que Carlos Gardel entonara por primera vez las notas de Mi Buenos Aires querido, una declaración de amor a su ciudad adoptiva. Casi un siglo después, los lamentos del tango siguen retumbando en cafés y calles porteños: los viejos y los nuevos, reinterpretados con estética renovada, con influencias actuales, estilos, fusiones y composiciones innovadoras que integran electrónica y sonidos modernos, jazz, música de cámara o hip-hop, expresiones de una nueva poesía urbana. Y es que, el tango -al igual que la vida- evoluciona y se transforma, como lo ha hecho Buenos Aires, una ciudad camaleónica que ha sabido adaptarse a los tiempos.

Nostálgica, vital, orgullosa, vibrante, colorida, abrumadora, multicultural, elegante… Pretender definir la capital de Argentina y el apasionado espíritu porteño -una amalgama tan diversa como excitante- en pocas palabras no es tarea fácil.
Buenos Aires no sería hoy la gran metrópolis del sur sin el aporte de los miles de inmigrantes llegados en las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX y sin la capacidad de asimilarlos y enriquecerse con su cultura. Sus barrios reflejan este pasado y el origen de sus gentes a través de la arquitectura, la cultura o sus locales: ciudadanos europeos, sobre todo italianos y españoles, pero también franceses, alemanes o británicos; uruguayos, brasileños o chilenos, e incluso coreanos, más tarde, han creado un atractivo mosaico.
Una primera visita a la capital porteña obliga a visitar algunos rincones; lugares imprescindibles para conocer su esencia. Pasear por el barrio de La Boca y Caminito, con sus casas de colores convertidas en museos al aire libre, sorteando bares y tiendas de souvenirs; recorrer San Telmo, con sus calles adoquinadas y su mercado, sus iglesias y sus restaurantes; Palermo y Puente Madero, con sus elegantes edificios, sus bulevares arbolados y sus museos -el de Arte Latinoamericano, con obras de Frida Kahlo y Diego Rivera-, en el primero, y la vanguardia a orillas del río de la Plata, en el segundo; o Recoleta, con sus construcciones francesas y su famoso cementerio.

Las grandes avenidas -Corrientes y 9 de julio, con el Obelisco en su intersección-; el emblemático teatro Colón, en San Nicolás; el estadio de Boca y de River Plate; la histórica plaza de Mayo, sus cafés y sus tanguerías complementan un recorrido tradicional, pero Buenos Aires hoy es mucho más. No en vano, ha sido elegida la ciudad más atractiva del planeta por los Wanderlust Reader Travel Awards 2025.
CUADERNO DE VIAJE
De teatro a librería: ATENEO GRAND SPLENDID

Ocupa un antiguo cine-teatro de Recoleta y es, en opinión de quienes la visitan -hacerlo es una experiencia en sí misma-, una de las librerías más hermosas del mundo. El establecimiento, que abrió sus puertas en 2000, conserva la elegancia y el esplendor de principios del siglo XX.
La decoración del local respeta las barandillas, la gran cúpula de frescos o el escenario, con el telón de terciopelo entreabierto, reconvertido en un bar. El subsuelo de la librería más grande de Sudamérica cuenta con una zona de libros infantiles, mientras que la planta superior suele acoger muestras y exposiciones.
La otra catedral: CAMPO ARGENTINO DE POLO

No hace falta ser aficionado a este deporte para acercarse hasta el Campo Argentino de Polo, el estadio más importante del mundo, cuya popularidad internacional ha llevado a ser apodado la catedral del polo de Palermo. A punto de cumplir un siglo -fue inaugurado en 1928- acoge cada año el último torneo de la Triple Corona, una ocasión ideal para disfrutar de un espectáculo que no se limita al juego, sino que se prolonga en el afterpolo, en el que están presentes las firmas más prestigiosas
Un histórico en Recoleta: HOTEL CASA LUCÍA

Ocupa el edificio Mihanovic, el histórico inmueble del elegante barrio de Recoleta que, en su día, fue el más alto de Latinoamérica. Con un diseño que rinde homenaje a la edad de oro argentina -la belle epóque porteña-, Casa Lucía ofrece a sus huéspedes experiencias culturales y artísticas en un entorno que destaca por la arquitectura y las galerías de arte.
Miembro de The Meliá Collection, dispone de 142 habitaciones desde las que los huéspedes pueden saborear las vistas panorámicas sobre la capital y Río de la Plata; un restaurante de alta cocina; un bar con una cuidada carta de cócteles de autor, y una propuesta wellness de primera categoría, entre otros servicios.
La calle más ‘cool’: LA DEFENSA

Se extiende desde plaza de Mayo hasta el parque Lezama y ha sido destacada por Time Out como una de las calles más cool del mundo de 2025. Capaz de reinventarse una y otra vez, esta vía empedrada e imperfecta del barrio de San Telmo lo tiene todo: historia, belleza, caos y un espíritu profundamente humano que atrae desde familias a centennials, turistas, bohemios o cazadores de tendencias.
El mercado de San Telmo es, sin duda, su máxima atracción, junto con su feria de antigüedades dominical, su estatua de Mafalda, sus paraguas de colores, el Pasaje Defensa -hoy una galería comercial- o sus bares y restaurantes.
Gastronomía de altura: BESTIAL FLY BAR

La propuesta gastronómica y la ambientación de este fascinante espacio gastronómico, al igual que sus vistas desde el piso 11, son únicas. Ubicado en la avenida Santa Fe y Humboldt del barrio de Palermo, a 40 metros de altura, este rooftop que combina lo chic y lo salvaje se ha convertido en uno de los establecimientos porteños de moda.
La decoración incorpora máscaras y jardines verticales, en una puesta en escena que remite a la película El Laberinto del Fauno. La cocina se basa en finger food, con platos de inspiración local e internacional diseñados para maridar con originales cócteles de autor.

