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La perla blanca de Málaga donde perderse entre calles empedradas y cuestas infinitas

Destinos con encanto

Situado a unos 300 metros sobre el nivel del mar y con apenas 3.000 habitantes, este pueblo cuenta con un casco histórico que parece haberse detenido en el tiempo

El pueblo blanco más emblemático de Cádiz donde perderse antes de la temporada alta

Los empedrados formando mosaicos alivian las pendientes de Frigiliana

Los empedrados formando mosaicos alivian las pendientes de Frigiliana

Mónica Grimal

En el extremo oriental de la Axarquía malagueña, abrazada por el Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, se alza una de las estampas más bellas de Andalucía. Se trata de Frigiliana, una perla blanca situada a unos 300 metros sobre el nivel del mar y con apenas 3.000 habitantes, que presume de un microclima subtropical y de un casco histórico que parece haberse detenido en el tiempo. No es casualidad que esté considerado uno de los pueblos más bonitos del país.

El Ayuntamiento de Frigiliana destaca que su Casco Histórico, de herencia morisca, es el gran corazón del municipio: un entramado de calles estrechas y empinadas, salpicadas de pasadizos y pequeñas plazas donde las casas encaladas se encaraman unas sobre otras. Todo aquel que se presta a visitar Frigiliana descubre que un paseo sin rumbo por este laberinto blanco es la mejor forma de conectar con su esencia.

Un pueblo donde las macetas y las flores contrastan con el azul del cielo y el verde de la sierra

Una de las cuestas del pueblo blanco de Frigiliana
Una de las cuestas del pueblo blanco de FrigilianaTerceros

La arteria principal es la calle Real, única vía transitable por vehículos y punto de partida hacia el popular Barribarto, el barrio morisco. Desde allí se accede a enclaves tan pintorescos como el Callejón del Peñón, que regala vistas panorámicas del caserío y de la costa. 

Vista de conjunto de Frigiliana desde el mirador de Santo Cristo
Vista de conjunto de Frigiliana desde el mirador de Santo CristoMónica Grimal

Desde la página Visita Costa del Sol subrayan que este municipio posee el conjunto arquitectónico popular de origen árabe más puro de la provincia. Entre sus monumentos destaca la Iglesia de San Antonio, del siglo XVII y estilo renacentista, con una valiosa talla de San Antón en su interior. También merece una parada la ermita del Santo Cristo de la Caña, del siglo XVIII, y el Palacio de los Condes, conocido como El Ingenio, hoy sede de la fábrica de miel de caña Nuestra Señora del Carmen, la única tradicional en funcionamiento en Europa.

Asimismo, la Casa del Apero, que alberga el Museo Arqueológico, permite recorrer siglos de historia a través de piezas fenicias, restos neolíticos o vestigios moriscos. En la parte alta, los restos del Castillo Lízar recuerdan el pasado andalusí de la localidad y ofrecen otra excusa para subir cuestas y disfrutar de vistas abiertas a la sierra.

El potaje de hinojos o el choto al ajillo, tradicionales de la gastronomía frigilianense

La gastronomía es otro de los grandes reclamos del pueblo. La cocina axárquica encuentra aquí uno de sus máximos exponentes, con productos locales como la miel de caña, el aceite de oliva virgen y los vinos moscateles. Platos como el choto al ajillo o en salsa de almendras, los potajes de hinojos y las tradicionales migas -que, según sus vecinos, saben mejor en días de lluvia- forman parte de una oferta sabrosa y auténtica. En cuanto a los dulces, la arropía y las marcochas, elaboradas con miel de caña, son bocados dignos de probar. 

Su ubicación es otro de sus puntos fuertes. A apenas seis kilómetros se encuentra Nerja, el pueblo donde se grabó la mítica serie Verano Azul, famoso por sus playas y por las espectaculares cuevas que llevan su nombre. La cercanía a la costa y a enclaves naturales convierte a esta villa blanca en un destino perfecto para combinar mar y montaña en una misma escapada.

Además, forma parte de la asociación Los Pueblos Más Bonitos de España desde 2015 y fue elegida una de las siete maravillas rurales en 2016 por los usuarios del portal Top Rural, reconocimientos que avalan el esfuerzo por conservar su identidad y atractivo. Entre calles empedradas y cuestas infinitas, este rincón malagueño invita a perderse sin prisa, dejando atrás el ritmo acelerado de la rutina.

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