La cinéfila gata negra que predijo el triunfo de 'Flow' en los Oscar antes que nadie: “Lo acaba de ganar y ni le importa”
Gran crítica de cine
Esta producción letona, dirigida por Gints Zilbalodis, ha sido una auténtica hazaña en el mundo de la animación
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La gata Kris tenía claro qué película debía llevarse el Oscar
Letonia ha hecho historia en los Oscar al vencer a gigantes como Pixar y Dreamworks con una película de animación realizada con un presupuesto ridículo en comparación con sus competidores. Flow, un mundo que salvar no solo se ha llevado la estatuilla, sino que ha demostrado que la emoción y la creatividad pueden más que los efectos visuales deslumbrantes y los millones de dólares en publicidad.
Y lo mejor de todo es que alguien lo predijo antes que nadie: una gata negra con un impecable instinto cinéfilo. Kris, la gata de Mikhael Agafonov, no necesitó ver las películas ni hacer sesudos análisis sobre los Oscar.
Simplemente, en el momento exacto en el que se anunció el premio, se encontraba en la mejor posición posible para dar su veredicto: sentada delante de la televisión, totalmente tranquila, lamiéndose una pata con absoluta indiferencia. Mikhael no tuvo dudas de lo que significaba aquella coincidencia. “Era obvio”, escribió en redes. Además, pidió que su gata estuviera en una hipotética segunda parte.
Una gata negra tuvo más ojo que los críticos
La imagen de la gata negra, con una actitud casi profética, no tardó en volverse viral. “Es la versión live action de Flow”, comentó alguien, viendo en Kris una representación perfecta del protagonista de la película.
Otros celebraron con entusiasmo la conexión entre la simpática y la película ganadora: “¡Tu gato acaba de ganar un Oscar!”. Pero quizá el comentario que mejor resumió el momento fue uno que reflejaba la actitud impasible de la gata ante la magnitud del suceso: “Lo acaba de ganar y ni se inmuta”.
Más allá de la anécdota, Flow, un mundo que salvar es una auténtica rareza dentro del cine de animación. Dirigida por Gints Zilbalodis, se trata de un proyecto muy personal que ha necesitado años de trabajo y el esfuerzo de un equipo reducido de apenas 20 personas.
La película, que también competía en la categoría de mejor película internacional, dura 83 minutos y no tiene diálogos. No le han hecho falta para emocionar al público con su historia: un gato navegando en un mundo sin humanos donde el agua no deja de subir.
Que una producción de solo 4 millones de dólares haya superado a colosos del sector es ya una hazaña en sí misma. Pero que una gata negra igual que el protagonista lo haya anticipado con tal naturalidad por encima de la gran favorita Robot Salvaje, sin duda, es algo que nadie vio venir.