Mascotas

La sorprendente técnica de una abeja para picar y no morir en el intento que causa furor en redes

Mundo animal

No sabemos si se trata de un comportamiento excepcional o de una estrategia que puede convertirse en un hábito

Las abejas también pican a los perros: este es el protocolo a seguir, según los expertos en salud canina

La sorprendente técnica de una abeja para picar y no morir en el intento que causa furor en redes

La sorprendente técnica de una abeja para picar y no morir en el intento que causa furor en redes

¿Pueden las abejas picar a los humanos y no morir en el intento? Hasta ahora pensábamos que no, pero un vídeo grabado por un apicultor ha causado furor en redes sociales al mostrar un comportamiento nunca documentado hasta ahora en una abeja. 

En las imágenes, que se han viralizado en cuestión de horas, se ve a una abeja visiblemente alterada posarse sobre la mano desnuda del apicultor y clavar su aguijón en el dedo índice. Hasta aquí, nada fuera de lo común. Lo sorprendente ocurre después.

Consigue desenroscar el aguijón tras picar, para no morir

Con el aguijón incrustado en la piel humana, una situación que de normal condena a muerte a la abeja, el insecto no intenta huir tirando de él. Lo que decide hacer es comenzar a girar lentamente sobre sí misma, como si estuviera “desenroscando” el aguijón. Tras varios segundos de movimientos circulares, consigue liberarlo, se separa del dedo y se marcha volando de regreso, aparentemente ilesa.

Este gesto ha llamado la atención porque contradice lo que se conoce hasta ahora sobre la picadura de las abejas obreras. Cuando una abeja pica a un humano, su aguijón, con forma de arpón y con púas, queda enganchado de manera irreversible en la piel. Al intentar escapar de nuestra piel gruesa, el aguijón se desprende junto con parte del abdomen y órganos internos, provocando su muerte horas después por pérdida de fluidos.

Este mecanismo está ligado a la apitoxina, el veneno que las abejas inyectan al picar y que contiene melitina, un polipéptido citotóxico responsable del dolor intenso. Evolutivamente, el aguijón procede del ovipositor, un órgano destinado originalmente a la puesta de huevos, lo que explica por qué las abejas obreras, que son hembras estériles, mueren tras usarlo como arma defensiva, algo que no ocurre en la abeja reina ni cuando pican a otros insectos con exoesqueletos más delgados.

Una maniobra nunca antes vista

Precisamente por ese diseño anatómico, la maniobra observada en el vídeo resulta tan desconcertante. Hasta ahora, no se había documentado que una abeja fuera capaz de modificar su comportamiento tras la picadura para evitar el desenlace fatal. El giro sobre sí misma sugiere una forma de desenclavar progresivamente las púas del aguijón, reduciendo el daño interno y permitiendo la retirada sin desgarros.

El vídeo deja entrever una posible capacidad de aprendizaje o adaptación conductual que va más allá de lo que tradicionalmente se atribuye a estos insectos. Aunque las abejas no “razonan” en términos humanos, sí poseen una notable memoria asociativa y habilidades complejas de orientación, comunicación y toma de decisiones dentro de la colonia. Por ahora se trata de una observación puntual que necesitará más registros y estudios para confirmar si estamos ante un comportamiento excepcional o ante una estrategia poco conocida, que puede convertirse en un hábito.