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Pilar Guerrero, especialista en etología, explica el modo de conseguir que tu gato sea más cariñoso: “Para que un gato quiera acercarse a ti, debe sentir su espacio completamente respetado, debemos entender dónde están los límites”

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Pilar Guerrero, veterinaria: “Si tu gato empieza su jornada justo cuando termina la tuya, es señal de que la rutina de juego de tu gato no está bien estructurada”

Pilar Guerrero, veterinaria: “Si tu gato empieza su jornada justo cuando termina la tuya, es señal de que la rutina de juego de tu gato no está bien estructurada”

Getty / vetfelina_

Conseguir que un felino se muestre más afectuoso no consiste en obligar la interacción ni en darle mimos de forma ininterrumpida. Por el contrario, el secreto reside en valorar su autonomía, disminuir su ansiedad y comprender sus señales de advertencia. Pilar Guerrero (@vetfelina_), experta en comportamiento de gatos, ha contestado mediante sus perfiles digitales a una inquietud frecuente de los propietarios: cómo actuar si el animal únicamente busca cercanía por conveniencia —generalmente por alimento— y rehúye el trato físico en otros momentos.

Guerrero se fundamenta en una situación verídica: una estudiante que habitaba con su felino sin inconvenientes, aunque percibía que se mostraba desapegado y raramente solicitaba mimos a menos que existiera alimento de por medio. “La mayoría tiende a pensar que, para solucionarlo, tenemos que mostrarle nosotros primero ese afecto, acariciarle para que vea lo guay que es, pero ahí es donde pinchamos y alejamos cada vez más al gato de nosotros”, comenta.

Los expertos aseguran que los límites son esenciales para propiciar una buena relación con los gatos
Los expertos sostienen que fijar normas es esencial para promover una relación saludable con los felinos.Ivan Jekic

De acuerdo con la experta, la fase inicial consiste en analizar el ambiente y suprimir mínimos focos de agobio que a menudo resultan ignorados. Un plato de comida mal ubicado, sonidos permanentes, o la carencia de espacios de reposo o de refugio pueden generar “llenando el vaso” de nerviosismo del ejemplar. En la situación que relata, la responsable estuvo subsanando factores de estrés del medio durante varias semanas y comenzó a percibir al felino más tranquilo y abierto.

La segunda base fundamental reside en el cumplimiento riguroso del entorno privado del gato. “Para que un gato quiera acercarse a ti, debe sentir su espacio completamente respetado, debemos entender dónde están los límites”, indica Guerrero. Esto conlleva comprender los momentos idóneos para las caricias, las regiones corporales permitidas y la duración del contacto. Al notar que no sufre intrusiones ni presiones, el animal incrementa su seguridad y tiende a propiciar el acercamiento por iniciativa propia.

Priorizar el refuerzo positivo ante el castigo resulta fundamental para fortalecer la relación.

En la Clínica Veterinaria Alcazaba, en Granada, concuerdan en evitar la interacción forzada y señalan que diversos conflictos de “frialdad” derivan de una adaptación pobre o requerimientos esenciales descuidados. Sugieren otorgar tiempo al gato para habituarse a la vivienda, emplear un tono de voz tenue, permitir que olfatee la mano previo a las caricias y conservar hábitos constantes de comida, sueño y limpieza del arenero.

Asimismo, resaltan la relevancia de los estímulos positivos por encima de las sanciones. Recompensar los comportamientos correctos -como el empleo del rascador- resulta más eficaz que las reprimendas. Por otra parte, invertir momentos en jugar y compartir una estancia apacible fortalece la relación.

Otro factor que puede influir es la propia personalidad del peludo. No todos los gatos alcanzarán el mismo nivel de contacto físico, por mucho que se optimice el entorno. Tanto Guerrero como los veterinarios recuerdan que el objetivo no es “fabricar” un gato faldero, sino ayudar a cada individuo a llegar a su punto máximo de sociabilidad.

En conclusión, la afectividad de un gato no aumenta por ser insistentes, sino al generar un vínculo seguro. Evitar invadir su espacio y mostrar mayor consideración suelen constituir el trayecto más simple hacia una mascota que busca el contacto por iniciativa propia, no por obligación.