Mascotas

¿Es recomendable elevar el comedero de tu mascota?: un estudio científico tiene la respuesta

Consejos

Factores como la raza, el tamaño, la edad, los antecedentes médicos y la condición corporal influyen en su ubicación y altura recomendada

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Un perro comiendo pienso del comedero.

Un perro comiendo pienso del comedero.

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Elevar el comedero de perros y gatos ha sido durante años una recomendación frecuente en consultas veterinarias y guías de cuidado animal. La idea parecía lógica: mejorar la postura al comer, facilitar la digestión y reducir el riesgo de problemas graves como la dilatación-torsión gástrica. Sin embargo, la evidencia científica más reciente ha matizado esta recomendación general, optando por analizar cada caso de forma individual.

Tradicionalmente, muchos cuidadores han utilizado platos elevados pensando que así sus mascotas tragarían menos aire y comerían con mayor comodidad; esta práctica se popularizó especialmente en perros de razas grandes. Asimismo, se extendió la creencia de que ayudaba a prevenir molestias articulares y cervicales, sobre todo en animales de edad más avanzada.

Un perro come pienso de su cuenco
Un perro come pienso de su cuencoCreative Commons

No obstante, una revisión científica publicada en la revista Veterinary Evidence ha analizado de forma específica esta cuestión. El trabajo, titulado “Are Dogs That Are Fed from a Raised Bowl at an Increased Risk of Gastric Dilation Volvulus Compared with Floor-Fed Dogs?”, se centra en matizar la recomendación general que tantos adeptos ha ganado en los últimos años.

Según esta revisión, la evidencia disponible no demuestra beneficios claros del uso rutinario de comederos elevados en perros sanos. De hecho, al evaluar los estudios existentes, la autora concluye que no puede sostenerse la recomendación universal de elevar el plato para prevenir la dilatación-vólvulo gástrico. ¿El motivo? La calidad de los datos es limitada, y los resultados no son consistentes.

Además, algunos de los estudios analizados en esa revisión sugieren una posible asociación entre comederos elevados y mayor riesgo de dilatación-torsión gástrica en perros predispuestos. Esta enfermedad afecta sobre todo a razas grandes y de tórax profundo, y puede ser potencialmente mortal. La autora señala que no puede descartarse ese aumento de riesgo en determinados perfiles.

Elevar el comedero de nuestro peludo, una decisión útil en situaciones concretas

Eso no significa que los comederos elevados sean siempre perjudiciales para nuestro peludo. La propia revisión subraya que pueden ser útiles en situaciones concretas. Por ejemplo, en perros o gatos con artrosis avanzada, dolor cervical, problemas de movilidad o limitaciones físicas, elevar el recipiente puede mejorar la postura y reducir el malestar al comer, siempre bajo recomendación veterinaria individual.

Factores como la raza, el tamaño, la edad, los antecedentes médicos y la condición corporal influyen en la decisión de elevar o no el comedero de nuestra mascota. En animales sanos, la revisión de Louise Anne Buckley -la autora- indica que no hay pruebas sólidas que justifiquen elevar el comedero de forma preventiva. En razas con riesgo de dilatación-vólvulo gástrico, conviene consultar antes de adoptarlo.

En resumen, la pregunta no es si elevar el comedero es bueno o malo en general, sino para qué animal sirve. La evidencia científica actual apoya un enfoque individualizado: suelo para la mayoría de mascotas sanas y altura adaptada solo cuando existe una necesidad clínica específica.