Cuidados

“Sin red ni ayuntamientos implicados, el plan B es eliminar a los gatos de la calle”: la realidad incómoda de las colonias felinas

Gestoras

Del voluntariado a la gestión ética con apoyo institucional: una alianza necesaria para el bienestar felino y la salud pública

Colonias felinas

Colonias felinas

Getty Images/iStockphoto

En España, se calcula que hay centenares de miles de gatos comunitarios viviendo en calles, solares, parques o patios, invisibles para gran parte de la sociedad. Molestos y admirados. Su supervivencia depende, en la mayoría de municipios, de mujeres —y algunos hombres— que les cuidan cada día, muchas veces en soledad, sin apoyo, sin formación ni reconocimiento.

Estas personas lo hacen por amor, por convicción, por sentido de justicia. Pero también lo hacen asumiendo costes económicos, emocionales y físicos, sin que la administración, en muchos casos, esté aún a la altura de lo que exige la ley. Porque la ley es clara: los animales son seres sintientes y su cuidado es responsabilidad de los ayuntamientos. Sin embargo, todavía son muchas las gestoras que asumen toda la carga de los cuidados, las capturas, las esterilizaciones y los retornos, como si fuera solo “su problema”.

Estos felinos, invisibles aventureros de nuestros barrios, saben volver a casa aunque se pierdan kilómetros de distancia.
Estos felinos, invisibles aventureros de nuestros barrios, saben volver a casa aunque se pierdan kilómetros de distancia.Getty Images/iStockphoto

Para quienes aún no conocen en profundidad el mundo de los gatos comunitarios, conviene recordar que existe una ley estatal que los protege: la Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales. Y no es por capricho: es por tres motivos fundamentales que apelan a la justicia, la lógica y la humanidad.

El primero de ellos se basa en que la fauna no se puede aniquilar. Forma parte de nuestro entorno desde hace miles de años. Los gatos viven en nuestras calles porque también viven en la Tierra. No hay justicia que pueda matarlos, ni humanidad que pueda justificarlo. Además, no podemos encerrar todo lo que nos molesta. No hay (ni debe haber) espacios para confinar a quienes simplemente nos recuerdan que la convivencia —entre especies, culturas, realidades— es compleja. Los animales que no queremos ver no son el problema. El problema está en nuestra mirada. 

Y, por último, todo ser vivo merece respeto. Y quienes los cuidan también. Las gestoras de colonias no solo alimentan: atienden animales heridos, esterilizan, median con vecinos, previenen el crecimiento descontrolado y favorecen la salud pública. A quienes critican su presencia, les preguntamos: ¿tú recogerías un gato atropellado? ¿Lo llevarías al veterinario? Nosotras sí. Y eso nos honra. Porque proteger a los gatos comunitarios no es una excentricidad, es un compromiso ético con la vida, con el entorno y con una sociedad que quiere avanzar hacia una convivencia más justa y respetuosa.

La obligación legal de los ayuntamientos

La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, establece con claridad que son los ayuntamientos quienes deben encargarse de la gestión de las colonias felinas. Y no solo eso: deben también formar e implicar a las personas que desarrollan esta labor histórica, que son mayoritariamente mujeres voluntarias. Por tanto, los cuidados no pueden seguir recayendo únicamente en las cuidadoras. La administración debe implicarse de forma activa, con presupuestos, coordinación, protocolos y visión a largo plazo.

Además, la ley prohíbe expresamente recurrir a métodos letales o a empresas de control de plagas para “resolver” la presencia de gatos comunitarios. Recordamos que por ley, los gatos no son una plaga. Por eso es tan importante que exista un sistema estructurado que funcione: si las gestoras no pueden más, si no hay planificación, si no hay red, lo que entra es la eliminación.

Desde Mishilovers ayudamos a los municipios a desarrollar planes de gestión integral completos con apoyo de personas locales: censo y diagnóstico, protocolos de gestión, informes y seguimiento, formación oficial para gestoras y equipos municipales, coordinación entre áreas (salud, policía, bienestar, participación), mediación vecinal y estrategias de sensibilización.

La clave está en la red: no estás sola

Sabemos que muchas veces te has sentido sola. Pero no lo estás. Lo más importante es generar comunidad: entre gestoras, técnicas municipales, veterinarios, policías, regidoras/técnicas y asociaciones. Porque solo desde una red real se puede sostener una gestión ética, eficaz y duradera. Se debe dinamizar espacios de coordinación local para que nadie tenga que cargar sola con la responsabilidad de cuidar.

El mensaje es claro: profesionalizarse no es dejar de ser activista, es cuidarse para cuidar mejor. La gestión de colonias felinas ya no es solo activismo ciudadano. Hoy, gracias a la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales, y a la experiencia acumulada durante años por cientos de gestoras y gestores, estamos ante un cambio de paradigma. Se trata de profesionalizar una labor vital para los municipios, las comunidades y —sobre todo— para las vidas sin voz que habitan nuestras calles: los gatos comunitarios.

Capacitarse significa prepararte emocional, técnica, física y humanamente para enfrentarte a: el sufrimiento animal, la impotencia frente a los incumplimientos, el conflicto vecinal, las urgencias fuera de horario, la burocracia municipal, las miradas indiferentes, y, sobre todo, a la soledad y el agotamiento si no hay equipo ni estructura que te respalde. 

Convertirte en una persona formada y acreditada para liderar una gestión integral de las colonias felinas en tu municipio no es cuestión de orgullo ni de ego: es una cuestión de responsabilidad. No sólo hacia los animales, en primer lugar hacia tí. No se trata de hacerlo “como siempre”, sino de hacerlo mejor, con base científica, con estrategia colectiva, con capacidad de alianzas y con visión a largo plazo. Y sobretodo en colaboración con quien tiene la responsabilidad legal de hacerse cargo, los Ayuntamientos.

Una gestora capacitada es aquella que entiende el marco legal, conoce los protocolos y su ética de aplicación (desde el CER (Captura, Esterilización y Retorno) hasta la gestión de las gateras municipales), sabe cómo mediar con vecinos, cómo actuar en urgencias, cómo tratar con técnicos municipales y cómo tejer red.

La capacitación no es solo un curso. Es un proceso de empoderamiento, de conexión y de protección mutua. Porque saber cómo actuar no solo salva vidas felinas, también te protege a ti frente a conflictos, acusaciones o sobrecargas. A tu disposición hay formación, acompañamiento, tecnología, plantillas de protocolos, seguimiento individualizado y espacios de comunidad para que nunca más tengas que hacerlo sola.

La gestión integral no es solo CER y no son solo capturas

¿Estás pensando en dedicarte a cuidar de los gatos comunitarios? Ten en cuenta que es una tarea física, constante y agotadora a nivel mental si no entrenas tu mente. Capturas, retornos, rescates, alimentación, seguimiento... 365 días al año, bajo la lluvia, de madrugada, entre alguna queja vecinal, suciedad, cachorros y enfermedades. Y aunque no seas capturadora, el trabajo no termina: recogida de datos, reuniones con el ayuntamiento, resolución de conflictos, formación de voluntariado, análisis de informes, redacción de protocolos, contención emocional, acompañamiento y resolución de problemas.

Esto no puede hacerlo una sola persona. Y no todo el mundo sirve para todo. Pero todas las tareas son esenciales. Mira Médicos Sin Fronteras. No son solo médicos. Alguien ideó, organizó y estructuró una misión que hoy salva miles de vidas. Con las colonias felinas ocurre lo mismo. Alguien debe estar en el terreno, sí. Pero también debe haber quien piense en el sistema, en el futuro, en cómo protegerlas de verdad.

Luchar por las colonias desde una mirada estratégica

No se trata solo de proteger a los gatos, sino de proteger el sistema que los protege. Si tú no estás, quizá llegará una empresa de control de plagas que, con poca ética y muchas facturas, eliminará a los gatos del mapa. Sin plan B. Sin solución. Capacitarte significa poner estructura antes de que llegue el desastre. Es ayudar a tu municipio a: cumplir la ley, evitar sanciones, y proteger vidas vulnerables desde una mirada de salud pública. ¿Y tu entorno? ¿Quieres poder entenderte con la administración, con una gestora veterana que va por libre, con el vecino que se queja, con la nueva voluntaria que no entiende nada? Entonces necesitas saber escuchar, dialogar, contener... Y volver a empezar. 

Este no es un oficio para personas rígidas o con el ego por delante creyendo ser la mejor cuidadora / cuidador de gatos porque lleva 20 años haciéndolo sola/o. Es para quienes quieren construir una red, sumar, no competir. Ni juzgar. Dedicarse a esto implica renuncias: quizá no tendrás un horario de oficina, ni reconocimiento, ni un sueldo estable si no formas parte de una estructura sólida. Pero lo que ganas no tiene precio: la mirada confiada de un gato que ha sobrevivido, un ayuntamiento que deja atrás la ignorancia y apuesta por el bienestar, una gestora que por fin siente que no está sola, y una sociedad que cambia porque tú decidiste hacerlo bien. Porque si solo nos dedicamos a la operativa, no podremos hacer política animal. Si solo hacemos capturas, ¿quién escribirá el plan? ¿Quién defenderá la causa en el pleno municipal? ¿Quién formará a la próxima generación de cuidadoras? Todas somos necesarias.

No se trata solo de proteger a los gatos, sino de proteger el sistema que los protege.
No se trata solo de proteger a los gatos, sino de proteger el sistema que los protege.An-T

No hay plan B. Solo tú

La Navidad es un tiempo para recordar lo que de verdad importa. Cuidar de quienes no tienen voz, de quienes dependen de nuestra humanidad, de quienes solo tienen a personas como tú. Tu amor es el motor. Nuestra labor es acompañarte para que ese amor se traduzca en derechos, estructuras y cambios reales.

Porque si cada una da un paso, podemos caminar juntas hacia una gestión ética, eficaz y sostenible de las colonias felinas. Y porque el futuro ya no es un deseo: se construye con cada captura, con cada formación, con cada comunidad que se organiza. Desde Mishilovers, estamos aquí para ayudarte a hacerlo posible. O decides pasar 8 horas al día contabilizando los números de otros. O dedicas tu vida a proteger vidas sin voz, liderando un cambio estructural. Las colonias felinas y su cuidado no son una moda, son un movimiento de país. Y tú, ¿estás preparada para formar parte del futuro?

Montse Casaoliva

Montse Casaoliva

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Soy educadora en el vínculo humano-felino, especializada en el comportamiento de las gatas y los gatos, formada en Antrozoología y en la IAABC con certificación internacional. Busco el beneficio para la vida de todos los seres vivos.

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