Capturar a los gatos callejeros, esterilizarlos y devolverlos a la colonia: un proceso que causa problemas a los animales y a los vecinos
Felinos
Una estrategia eficaz, ética y preventiva para reducir el sufrimiento animal y dignificar la gestión felina en tu municipio

La importancia de las capturas éticas y del seguimiento de colonias los 365 días del año.

¿Te imaginas que uno de los programas de vacunación humana que se ejecutara una vez al año, no tuviera seguimiento, sin registro de pacientes, sin control de reacciones adversas ni planificación? Inviable, ¿verdad? Pues esto es lo que ocurre cuando un ayuntamiento aplica el CER (Captura, Esterilización y Retorno) de forma esporádica o descoordinada con las gestoras/asociaciones locales. El resultado: camadas nuevas, más gatos enfermos, conflictos vecinales, capturas fallidas, gestoras quemadas y dinero público malgastado. Todo lo que parecía “hacer algo” se convierte, en realidad, en no hacer nada efectivo.
El CER es control poblacional. Y no se puede interrumpir. Es decir, se tiene que planificar anualmente junto a las gestoras. Esto no va de actuar cuando hay quejas vecinales, esto va de actuar de forma coordinada con quien ya está gestionando la población desde hace años de forma altruista. Y aquí entran las capturas profesionales, con personas que ponen su corazón en cada animal para que sufra lo mínimo y ayudan a descargar el peso de las horas de espera y de los traslados que muhcas gestoras no pueden realizar en su día a día. Una captura masiva no es capturar mucho sin control.

Es una acción planificada, ética y precisa, en una colonia bien conocida, pero que implica saber cuántos individuos hay y en qué estado, cuántos están esterilizados o pendientes, qué horarios de alimentación tienen y qué nivel de sociabilidad presentan.
Cuando se ejecuta correctamente, una captura masiva puede esterilizar hasta el 80-90 % de una colonia en una sola intervención, lo que disminuye nacimientos, evita embarazos innecesarios, reduce el estrés de la colonia y previene conflictos vecinales y mejora la convivencia. Pero para lograr esto, hay que tener seguimiento constante. Porque los gatos se mueven, enferman, llegan nuevos… y lo ganado puede perderse en semanas si no hay atención los 365 días.
¿Por qué no bastan las campañas sueltas?
Una gata puede quedar preñada hasta 4 veces al año. En 3-4 meses, una camada de hembras puede empezar a reproducirse. Si solo capturas en primavera, llegas tarde a los nacimientos de otoño. Las colonias no son una foto fija, sino sistemas vivos. Hacer CER sin continuidad es como intentar vaciar una piscina con un colador. Y eso es lo que muchas empresas de control de plagas hacen cuando son contratadas para campañas puntuales: capturas sin diagnóstico, sin contacto con las gestoras, sin revisión posterior.
Y uno de los grandes errores históricos ha sido delegar el CER únicamente en personas voluntarias que, además de cuidar colonias a diario, tienen familia, empleo, responsabilidades y salud que cuidar. En temporada alta de celo muchas gestoras se ven sobrepasadas: tienen que capturar, transportar, coordinar veterinarios, buscar casas de acogida y seguir cuidando a diario. Profesionalizar el CER no significa excluir a las gestoras, sino liberarlas y cuidarlas. Y eso significa capturar más animales en menos tiempo, usar vehículos adaptados y material profesional, y tener un convenio con veterinarios que acepten volumen y urgencias. También es necesario aplicar técnicas de bajo estrés, sin comprometer el vínculo con los gatos, y permitir que la gestora no pierda su vida personal, que pueda cuidar su salud, su familia y su energía. “Esto no es opcional: la continuidad del CER exige personas que no estén quemadas”.
Además, en colonias muy avanzadas (más del 80-90 % de gatos esterilizados), la estrategia cambia radicalmente: hay que capturar con sumo cuidado, evitando que los gatos se quemen y pierdan la confianza incluso en su propia gestora. Y eso requiere herramientas, tiempo y estrategia. El problema en esos casos es que los animales han aprendido a desconfiar, identifican trampas y rutinas humanas, y detectan movimiento extraño en su territorio. “Por eso, profesionalizar no es un lujo. Es una necesidad estructural”. Muchas veces se citan estudios que hablan de índices de esterilización del 70-80 % com la solución ideal, pero siguen habiendo individuos que pueden hacer crecer a la población felina. No puede obviarse la realidad.
Capturar éticamente no es improvisar
Capturar no es poner una jaula y esperar. Es un arte que requiere conocer herramientas (y tenerlas), relaciones entre los animales de la colonia y de otras, respetar sus hábitos, coordinación logística, minimizar el estrés animal y social. Sin calma y con urgencia, la captura es contraproducente: espanta a los animales, rompe equilibrios, y dificulta futuras intervenciones. Por eso, las empresas de control de plagas no sirven para esto. Su lógica es la erradicación, no el bienestar.
Muchas gestoras están agotadas. Llevan años sosteniendo las colonias sin ayuda institucional. Cuidan, capturan, pagan y sobreviven sin red ni relevo. Y eso tiene un coste físico y emocional enorme. Por eso es esencial que los ayuntamientos inviertan en: soporte en capturas, ya sea con formación, recursos o contratación de personal profesional; apoyo logístico y veterinario; formación y bienestar emocional de las gestoras, y estructuras de relevo y redes de apoyo.

Cuando el seguimiento es constante... Todo cambia. Cuando hay menos nacimientos, hay menos sufrimiento. Así, las colonias están más sanas y tranquilas, los vecinos más contentos, se consiguen mejores datos para justificar el presupuesto, y mayor respeto institucional real. El CER no es solo capturar, operar y soltar. Es observar, cuidar, medir, actuar y sostener.
Desde Mishilovers acompañamos municipios y entidades a construir planes anuales con visión de futuro, formaciones, indicadores, equipos humanos Y herramientas digitales para convertir el CER en una política pública real, no en un gesto simbólico. Creemos red. Planifiquemos estrategia. Cuidemos de colonias sanas y espacios más empáticos. Porque gestionar bien no es solo salvar gatos, es dignificar a la comunidad.
