Perros

La razón por la que convivir con un perro siendo adolescente mejora la microbiota y la salud mental

Salud

Los perros influyen positivamente en los adolescentes y en su bienestar físico y emocional 

La ciencia desmonta una de las creencias más extendidas sobre la vida de los perros: “Tu perro no es tan joven como crees”

Convivir con un perro tiene efectos beneficiosos para los adolescentes.

Convivir con un perro tiene efectos beneficiosos para los adolescentes.

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Muchos adolescentes, a menudo desde la niñez, sueñan con tener un perro, y, por suerte para ellos, hay padres que finalmente deciden cumplir este deseo. Uno de los principales motivos suele estar relacionado con la intención de inculcarles valores como la responsabilidad, así como la importancia de hacerse cargo de sus compromisos y obligaciones. Al fin y al cabo, antes que cumplir un capricho siempre debe estar la prioridad de asegurarse de ofrecerle a esa mascota unas condiciones de vida y unas atenciones adecuadas, para garantizar su bienestar y seguridad. Sin embargo, el desarrollo de la responsabilidad no es el único de los beneficios de convivir con un perro.

Para los adolescentes, los perros representan una excelente forma de mejorar sus habilidades sociales y hacer amigos, tal y como aseguran desde The Children’s Society. “Las mascotas también ayudan a aumentar la confianza. Los jóvenes desarrollan responsabilidad, cuidado y comprensión de cómo sus acciones afectan a los demás. Esto les permite iniciar conversaciones en la escuela, en el patio o en cualquier otro entorno social”. No obstante, este vínculo tiene efectos positivos que van más allá, puesto que los perros mejoran la salud mental e incluso son capaces de influir en el bienestar físico de los adolescentes.

Un estudio relaciona vivir con perros con una mejor salud mental y una microbiota más resistente

Una investigación encabezada por el Instituto de Regulación Molecular y Celular de la Universidad de Gunma, en Japón, revela que convivir con un perro durante la adolescencia está relacionado con una mejor salud mental y una microbiota más fortalecida. Los resultados de este estudio apuntan a que los adolescentes con perro tienen un mayor bienestar que aquellos que no comparten su tiempo con uno. Los investigadores señalan que convivir con un perro durante la adolescencia influye en la diversidad de la microbiota, por medio de la exposición bacteriana, ya que se produce una transferencia en ambos sentidos de estos microorganismos. Esto provoca una modulación en la microbiota oral e intestinal de los adolescentes, que a su vez influye en la “función intestino-cerebro”, algo que acaba por tener impacto también en su bienestar mental y físico.

Además, los perros ayudan a promover una buena salud emocional en los adolescentes, alivian su sensación de soledad, reducen el estrés y la ansiedad, fomentan las interacciones sociales y el fortalecimiento de los vínculos, y también promueven la relajación, según señala el estudio. “Las experiencias de tener un perro durante la adolescencia pueden estar relacionadas con los resultados sociales más adelante en la vida, como una mayor compañía”.

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