Ramón Vallés, piloto, sobre la importancia del cinturón de seguridad: “No llevarlo podría ser un peligro en caso de turbulencia”
Aviación
La relevancia del cinturón de seguridad en las aeronaves es comparable a la de los vehículos terrestres, puesto que sirve para protegernos ante eventuales percances.
Ratificado por la DGT: se elimina una de las ventajas de las que gozan los usuarios de vehículos eléctricos y ciertos híbridos enchufables.

Ramón Vallés, piloto, sobre la importancia del cinturón de seguridad: “No llevarlo podría ser un peligro en caso de turbulencia”
El sector aeronáutico representa un ámbito que ha implementado importantes disposiciones y progresos con el paso del tiempo. Dichas transformaciones no se han centrado obligatoriamente en la aeronave como tal, sino que se han orientado primordialmente hacia la protección. Resulta ampliamente reconocido que los desplazamientos aéreos constituyen una de las formas de traslado más fiables de la actualidad, a pesar de que numerosos individuos enfrentan tales trayectos con un temor total.
A pesar de ser un mecanismo verdaderamente sofisticado, los protocolos de protección se han diseñado con total precisión. No obstante, hay diversas medidas de precaución adicionales que los viajeros podemos implementar por cuenta propia, las cuales contribuyen a que el trayecto resulte bastante más confortable y, primordialmente, fiable.
El cinturón posee la misma relevancia en una aeronave que en un coche.
Ramón Vallés, aviador profesional, conversó acerca de la seguridad en el 'podcast' Roca Project, donde despertó curiosidad al referirse al cinturón de seguridad. “¿La gente no lleva el cinturón puesto en el coche? Entonces, en el avión, ¿por qué no?”, manifestaba Vallés, subrayando lo fundamental que resulta este objeto, aun cuando estemos volando en la aeronave.
Su relevancia, precisamente, se encuentra en los movimientos turbulentos. Se trata de otro suceso que genera temor en gran parte de los pasajeros, aun cuando las aeronaves cuentan con un diseño totalmente apto para soportarlos. “Una turbulencia, a un avión, no le hace ni cosquillas. Pero una turbulencia extrema, donde un avión cae 5 metros, el pasajero que no va abrochado se va contra el techo”.

“Al avión no le pasaría nada, no hay ningún motivo aparente para desviar el vuelo porque tenga daños. Pero si el pasajero, que no va abrochado, tiene daños, entonces tengo que desviarme para atenderle”, afirma el aviador. Una mínima acción que realizar, sobre todo si lo indica la señal ubicada sobre nuestras butacas.
Si bien no resultan muy habituales, las turbulencias representan un suceso vinculado a los viajes por aire. Aunque bastantes personas perciben una amenaza, antes de inquietarse es fundamental cerciorarse de que acatamos las reglas, especialmente la de tener el cinturón de seguridad puesto cuando sea preciso.
