Jaguar pone punto final a una era: cumple su promesa de ser 100% eléctrica en 2026, pese a la prórroga europea a los coches de combustión
Cambio de paradigma
La marca británica, ahora de propiedad india, se despide de sus motores de gasolina y diésel con la salida de su último F-Pace de la línea de Solihull
El ciberataque a Jaguar Land Rover tuvo un impacto financiero para Reino Unido de casi 2.200 millones

Jaguar cierra una etapa histórica y se prepara para una nueva era totalmente eléctrica

Aunque Bruselas ha levantado el veto que amenazaba con enterrar definitivamente los motores de combustión a partir de 2035, Jaguar ha decidido no mirar atrás. La marca británica ya ha fabricado su último coche de gasolina y diésel, un F-Pace que ya forma parte de la historia.
El último Jaguar de combustión salió a finales de 2025 de la planta de Solihull, en el Reino Unido, cerrando una etapa que se remonta a casi un siglo. El protagonista no es un modelo residual ni una despedida discreta, sino el F-Pace, el SUV que durante la última década ha sostenido comercialmente a la marca y que, en muchos mercados, ha sido su coche más vendido. Con él se apaga definitivamente el motor térmico bajo el emblema del felino.

Lanzado en 2016, el F-Pace marcó un punto de inflexión para Jaguar al entrar en un segmento que hasta entonces le había sido ajeno. Fue también el modelo que permitió a la marca ganar volumen y visibilidad en un contexto cada vez más complicado para las berlinas y los deportivos tradicionales. Que sea precisamente este coche el que marque el final de la combustión refuerza la idea de que la decisión no responde a la urgencia ni a una retirada forzada.
“No tenía sentido mantener motores de combustión cuando estamos redefiniendo por completo qué es Jaguar”, afirma el director general de la marca, Rawdon Glover
El director general de Jaguar, Rawdon Glover, ha explicado que la marca no ha querido aferrarse a soluciones intermedias ni prolongar artificialmente una tecnología que ya no alcanza en su hoja de ruta. “No tenía sentido mantener motores de combustión cuando estamos redefiniendo por completo qué es Jaguar”, señaló el directivo en declaraciones publicadas por el Daily Mail. Glover añadió que la transición hacia el coche eléctrico es una elección estratégica y no una imposición normativa.

La última unidad producida no llegará a los concesionarios. Jaguar ha decidido conservarla como parte de su patrimonio industrial, siguiendo una tradición que se remonta a los años setenta, cuando el último E-Type también fue preservado como pieza histórica. Para Glover, se trata de un cierre cargado de emoción, pero asumido con naturalidad. “Es el final de una era extraordinaria, pero también una oportunidad para empezar de nuevo”, afirmó en el Daily Mail.
La última unidad del F-Pace se conservará como pieza histórica, siguiendo la tradición iniciada con el E-Type
Todo esto ocurrió justo en el momento en el que, tras meses de presiones políticas e industriales -especialmente de los fabricantes alemanes e italianos-, Bruselas aceptó revisar el enfoque del veto previsto para 2035, abriendo la puerta a los combustibles sintéticos y a posibles excepciones tecnológicas. Para algunos fabricantes, especialmente en el segmento premium, ese gesto supone una vía para ganar tiempo y mantener viva la combustión durante algunos años más.
Jaguar ha optado por no recorrer ese camino. La marca británica, ahora bajo el paraguas del grupo indio Tata Motors, ha decidido apostar por una reinvención profunda que pasa por convertirse en un fabricante exclusivamente eléctrico, con posicionamiento de lujo y volúmenes más reducidos. Una estrategia que implica renuncias importantes y que se ha llevado por delante modelos históricos como el XE, el XF o el F-Type, a los que ahora se suma el F-Pace.
La apuesta de Jaguar no está exenta de riesgos. La marca del felino desaparecerá temporalmente del mercado a la espera de lanzar su nueva gama eléctrica, en un momento en el que la demanda de este tipo de vehículos muestra signos de desaceleración y el consumidor se muestra más prudente. Aun así, el fabricante de origen británico ha preferido asumir esa incertidumbre antes que mantener un pie en cada orilla. “No se trata de esperar que la normativa nos obligue, sino de decidir qué tipo de marca queremos ser dentro de diez o veinte años”, sentencia Glover.

