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La historia de los seis Ferraris F90 que construyó tan en secreto Pininfarina que ni la marca conocía su existencia

Encargo confidencial

El príncipe de Brunéi encargó seis unidades únicas de un coche que nunca ha sido utilizado públicamente

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Logo de Ferrari sobre el chasis de uno de sus modelos 

Logo de Ferrari sobre el chasis de uno de sus modelos 

Getty Images

Tener un Ferrari no está al alcance de cualquiera. Ya no es una cuestión de dinero, sino de privilegio y acceso. Ni siquiera entre los grandes VIPs hay excepciones, ya que algunas personalidades han entrado en la famosa lista negra de Ferrari y han sido vetadas para hacerse con un coche de la marca.

Pero más allá de los rechazos conocidos, existen encargos aún más surrealistas, diseños únicos y secretos que desafían incluso la imaginación de la propia fábrica. Uno de esos grandes enigmas se remonta a finales de la década de los 1980, cuando el príncipe Jefri Bolkiah, hermano del sultán de Brunéi, decidió encargar seis Ferraris exclusivos que jamás verían la luz públicamente. La única condición era que el proyecto debía permanecer en total secreto, hasta el punto de que ni siquiera Ferrari tenía conocimiento de su existencia durante años.

El encargo llegó a manos del estudio de diseño Pininfarina, la firma italiana responsable de algunos de los Ferrari más icónicos de la historia. Por aquel entonces, el estudio atravesaba una etapa complicada económicamente, y el contrato con el príncipe supuso un ingreso excepcional. La cuantía, que no ha sido desvelada, superaba incluso lo que el estudio recibía de otras marcas de lujo como Ferrari, Maserati o Alfa Romeo, lo que sin duda convirtió aquel encargo en un salvavidas económico sin precedentes.

El F90 se construyó sobre la base del Ferrari Testarossa, pero con carrocería, habitáculo y techo completamente rediseñados

El proyecto fue bautizado como F90, llamado así por ser “el Ferrari para los años noventa”, según ha reconocido el director de diseño de Pinifarina de aquella época, Enrico Fumia, en una entrevista con SpeedHolics. El F90 se construyó sobre la base del Ferrari Testarossa pero con un diseño completamente nuevo que incluía carrocería, habitáculo y techo corredizo integrado. Los únicos elementos que se mantenían fieles al modelo original eran el motor, las ruedas y los retrovisores.

El F90 se construyó sobre la base del Ferrari  Testarossa
El F90 se construyó sobre la base del Ferrari  TestarossaFerrari

Según ha declarado el propio Fumia, fue “el proyecto más difícil y espectacular que hemos hecho nunca”, al remarcar que el techo corredizo que se deslizaba sobre la luneta trasera fue una solución técnica completamente inédita en su tiempo.

Unas fotos filtradas revelaron la existencia de los F90 en la colección de más de 7.000 coches del príncipe de Brunéi

Mantener la confidencialidad no fue sencillo. Las pruebas se realizaban de noche, sin el logotipo de Ferrari, y con la carrocería camuflada. Fumia reconocía que, a veces, él mismo debía conducir el coche durante los tests, y que la configuración del volante a la derecha obligaba a que alguien ocupara el asiento del copiloto para pagar peajes o auxiliar en las pruebas.

El diseño del F90 se inspiraba en modelos clásicos de Ferrari, como el 500 Superfast de 1964, el 365 o el 330, combinando líneas elegantes y aerodinámicas con un aire completamente original. Bajo el capó se montó un motor V12 de 4.9 litros y 390 CV que, junto a la innovación en el techo y la carrocería, convirtió al F90 en un coche único tanto en prestaciones como en estética.

Tras meses de trabajo, las seis unidades fueron entregadas directamente a Brunéi y permanecieron en la colección privada del sultán, ocultas hasta 2002. Aquella colección real ya era famosa por su tamaño descomunal y sus vehículos exclusivos, pero el F90 permanecía como el gran misterio.

En 2002 comenzaron a circular unas fotos filtradas que revelaban por primera vez las siluetas de este Ferrari desconocido. Finalmente, en 2005, Fumia, se reunió con Ferrari para revelar oficialmente el proyecto. La reacción de Ferrari fue de asombro. Reconocieron el F90 como un Ferrari legítimo sin haberlo visto ni tocado jamás, consolidando así la exclusividad y el aura de misterio de estas seis unidades, y publicaron las fotos de los coches en el anuario de ese año que los clientes recibieron en 2006.

Uno de los seis F90 del príncipi de Brunei es de color rojo 
Uno de los seis F90 del príncipi de Brunei es de color rojo AFP

Pero poco más se sabe de estos seis F90, salvo que se pintaron en negro, azul, gris, rojo, blanco y verde, y que forman parte de una colección de más de 7.000 vehículos que el príncipe de Brunéi guarda en total secreto.