Flori Iakab, chofer de transporte pesado de 24 años: “Es una profesión exigente y pasas muchos días en ruta, pero en pocos años puedes comprarte una casa”
Entrevista
Flori Iakab y su pareja, Gabi Negoescu, gestionan el transporte de vegetales desde Almería hacia diversos territorios de Europa, dedicando prolongadas horas de trabajo en su camión.
Sandra Ruiz, profesional del flete, respecto a sus comienzos: “Yo lloraba todos los días por pasar momentos de estrés real”

Flori Iakab se maneja sin problemas al volante de un camión de 40 toneladas
Ciertos oficios todavía cargan con prejuicios complicados de eliminar. Por este motivo, al visitar un establecimiento de reparación automotriz y hallamos a una mujer que emplea los utensilios con idéntica habilidad que cualquier colega, percibimos que tales ideas preconcebidas comienzan a desvanecerse. Una situación similar ocurre con las féminas que manejan vehículos pesados de 40 toneladas, tal es el caso de Flori Iakab (24 años), quien en compañía de su colega, Gabi Negoescu (28), transita diariamente por las rutas de gran parte de Europa trasladando mercancías agrícolas de Almería.
Aunque es joven, esta mujer de origen rumano establecida hace tiempo en Roquetas de Mar (Almería), manifiesta estar muy satisfecha con un trabajo que nunca contempló realizar hasta que empezó a viajar con su pareja por las carreteras de Europa. Tal es su entusiasmo que acostumbra a difundir sus anécdotas como conductora entre su comunidad en redes sociales. Estas publicaciones las realiza mediante su perfil de Instagram, donde cuenta con más de 200.000 usuarios, y a través de su canal de YouTube Los Gordis, que administra conjuntamente con Gabi.

Mujer y camionera. Aun a día de hoy, esto es algo poco frecuente…
Es cierto que todavía somos escasas las mujeres en este entorno, pero el grupo se expande continuamente. Pienso que conforme avancen los años la situación se regularizará, aunque de momento no sea así.
¿Siguen presentes diversos comportamientos sexistas en el entorno laboral, o son únicamente suposiciones sin fundamento?
En ocasiones te topas con gente que aún conserva mentalidades machistas. Evoco que en una estación de servicio un transportista, de nuestra misma tierra, me consultó si yo simplemente iba de copiloto. Al responderle que yo también pilotaba, miró a mi acompañante y le soltó: “Ah, pues entonces tienes que conducir un montón”, como si Gabi estuviese desempeñando mi labor también. En ese momento me planteé, de veras, en los tiempos que corren, en el siglo actual, ¿qué está ocurriendo? Sin embargo, habitualmente, cada vez se considera un hecho de lo más cotidiano.
¿Y eso pasa en todas partes?
He percibido esto con mayor frecuencia mientras recorremos España, especialmente en las pequeñas localidades sureñas. Sin embargo, al realizar descargas en Madrid, Barcelona o Valencia, a nadie le asombra observar a una mujer al volante de un camión.
Aún somos pocas mujeres, sin embargo, cada vez resulta más natural que una chica maneje un camión.
Sin embargo, existirán personas que, en cambio, te habrán elogiado por desafiar cada uno de los clichés…
Rememoro que hace escaso tiempo después de la dana, manejaba el camión por Valencia y, detenida ante un semáforo, una dama desde su automóvil me observó y comentó: “Ay, ¿pero tú qué haces?” Mi contestación fue: “Pues conducir”, ante lo cual ella gritó: “¡Madre mía, olé tú, olé tú!”. Experimentas orgullo, pues se trataba de una anciana que, en su época, tal vez carecía de la posibilidad de laborar, y mucho menos dentro de un ámbito históricamente de hombres. Resultó un aviso de que cada esfuerzo realizado por las mujeres para alcanzar este punto verdaderamente tiene valor.
Cuando estáis de ruta, ¿veis a muchas mujeres conduciendo camiones?
Se comienzan a observar ciertas mujeres y asimismo bastantes matrimonios de transportistas. Hay diversos grupos de rumanos, como nosotros, que viajan en compañía. Mujeres que, como me pasó a mí, se han sacado el carnet ya que su pareja es camionero y así acompañan a su marido. No obstante, su trayecto es más difícil que los nuestros porque por lo general pasan uno o dos meses lejos de casa.
¿Y cómo fue eso de empezar a conducir camiones?
Todo se inició porque a Gabi siempre le ha encantado manejar. Llevaba bastante tiempo al frente de una empresa y deseaba intentar algo diferente, de modo que así fue como tomó la iniciativa. Él arrancó por su cuenta y pasó así una etapa completa, pero cada vez que se marchaba yo sentía una gran angustia por pasar tantos días lejos de casa, solo durante tantas horas por el camino… De modo que comenté: “Venga, voy a intentar sacarme el carnet yo también, a ver qué tal, y así vamos juntos”, aun cuando me provocaba bastante pavor. Al ir a ayudarlos a organizar las cosas antes de partir, me flaqueaban las piernas, las pestañas… todo. Sentía mucho pánico y también un enorme respeto. No obstante, lo acompañé en una travesía y no sé qué ocurrió que mi visión cambió totalmente.

¿Recuerdas dónde fue esa primera viaje?
Efectivamente, se trataba de un recorrido habitual que él realizaba hacia Alemania, Suiza… y rememoro que nos encontramos con algo de nieve.
O sea, para empezar una dificultad añadida…
Cierto, dado que si nieva con intensidad uno puede quedar atrapado en cualquier punto. Hace un par de semanas fue necesario detenernos.
¿Cuántos días os pasáis fuera de casa en cada ruta?
En realidad, todo varía según el trayecto y la compañía. Hoy en día, la duración promedio de los recorridos ronda los 9-10 días. Existen desplazamientos más breves que se completan en 5-6 días, mientras que otros se extienden a 10-11 días o incluso alcanzan los 12. Al cumplir los 6 días, resulta obligatorio realizar una pausa de 24 horas, similar a un fin de semana convencional. Además, se debe cumplir con el reposo semanal reglamentario de 45 horas, si bien en ocasiones es posible acortarlo a 24. Por lo tanto, con frecuencia regresas al hogar para descansar, pero en otras situaciones la travesía se prolonga y debes parar en el lugar donde te encuentres.
¿Y cómo os organizáis durante las rutas?
En resumen, se trata de ir respetando los tiempos al volante y tener una buena organización. Organizas los descansos, estimas los periodos de carga y descarga y, siempre que es posible, aprovechas para relajarte un poco y dejar lista la próxima etapa. Al final, consiste en hallar ese balance entre la actividad y el reposo, el cual vas adaptando según cada trayecto.
¿Qué rutas hacéis con más frecuencia?
Francia, Alemania, Holanda, Suiza… Transportamos hortalizas, pues no en vano Almería es tenida por la huerta de Europa, y después, en el trayecto hacia España, acostumbramos a cargar bultos o recipientes vacíos. Mercancías de este estilo que prescinden de refrigeración, si bien en ciertos momentos sí que retornamos con algo de pescado.
Obtuve mi licencia para acompañar
¿Es muy duro el día a día en el camión?
Resulta bastante difícil cuando tienes que dejar a tus familiares en el hogar. En nuestro caso, no tener descendencia facilita algo las cosas, aunque poseemos cuatro canes a los que adoramos como si fueran niños. Afortunadamente, mi suegra se ocupa de cuidarlos, ya que de otro modo estaríamos perdidos sin saber cómo gestionarlo. No obstante, la situación sigue siendo compleja debido a la falta total de unos hábitos diarios establecidos.
Por lo que dices, de momento no os habéis planteado tener hijos…
Por ahora, no. Nos encantaría tenerlos, pero como te comento, de momento no. Como mencionaba antes, este empleo requiere vocación y, bueno, cuando comencé no me agradaba, me causaba temor y pánico, aunque ahora sí me gusta. Sin embargo, no es una ocupación a la que me entregaría siempre, a menos que tuviéramos otra jornada laboral. Por ese motivo, precisamente, es por lo que todavía no hemos planeado tener descendencia. El día que los tengamos, deseo poder estar presente y criarlos. No quiero que mi suegra o mi madre se encarguen de ellos, tal como sucede actualmente con los perros.
Pero quizá, a alguien, con horaria de oficina, le gustaría esa libertad…
Efectivamente, eso también sucede. El camión brinda una gran autonomía puesto que partes de Almería con rumbo a Alemania sabiendo que debes arribar en una fecha concreta, de modo que te planificas a tu antojo. No es igual que un oficio tradicional con horarios rígidos, aunque a fin de cuentas no eres dueño de tu tiempo, ya que este depende de quienes coordinan los traslados.

Todo tiene su lado positivo y su lado negativo...
La predisposición individual es fundamental. Es innegable que en este gremio el cansancio acumulado es muy elevado. Piensa en cuando arribas al punto de descarga y te obligan a aguardar, o vas a realizar una carga y te comunican que el género no está preparado, teniendo que pausar tu actividad tres o cuatro horas. Es habitual que en esos momentos surja el enfado. Es lógico, ya que ese tiempo perdido de tres o cuatro horas puede ser el motivo por el cual no logren volver a casa debido a los retrasos en la descarga. Sin embargo, insisto mucho en la importancia de la mentalidad, dado que si la mercancía falta, ¿qué se puede intentar? No hay alternativa, y el mal humor no arregla la situación.
Por lo que dices, hay que tomárselo con calma, ¿no?
Ciertamente, esa es la realidad de las cosas. Lo más acertado que puedes realizar es decidirte a emplear ese tiempo de demora para leer una obra o para adelantar cualquier tarea que aún tengas por resolver. De lo contrario, terminarás por agotarte mentalmente.
A la hora de poneros al volante, ¿tenéis muchas limitaciones?
Habitualmente, es factible circular sin interrupciones cuatro horas y media. Posteriormente, si te encuentras solo, debes realizar una pausa de 45 minutos, mas si viajan dos conductores únicamente se requiere alternar las tarjetas y el compañero prosigue la marcha.
Con tantas horas en carretera, es inevitable que os hayan puesto alguna multa…
En los comienzos, efectivamente, por no vigilar los radares… Pienso que siempre recibíamos algo; lo inusual era pasar un mes sin que llegara una sanción. En Alemania instalan radares por doquier y resulta sumamente complicado evitar que te detecten. Asimismo, ocurre si olvidas registrar el tacógrafo al repostar combustible o al realizar la anotación manual al cruzar a otra nación. Además, supervisan con gran rigor el estado de los neumáticos.
Aunque el pago por hora no parezca
¿En qué país os resulta más cómodo conducir?
Las redes viales, particularmente las autopistas, suelen estar en óptimas condiciones en cualquier lugar. Sin embargo, respecto al bienestar y las facilidades, Francia aventaja considerablemente al resto de los territorios. Es posible asegurar que en la inmensa mayoría de las áreas de descanso con combustible, cerca del 98%, cuentan con duchas disponibles. Esto representa una carencia en España, pues además de la falta de duchas, numerosos establecimientos cierran sus puertas al anochecer, imposibilitando el uso de los sanitarios. Por el contrario, en Francia siempre mantienen operativos, como mínimo, los aseos públicos.
¿Cómo os organizáis con las comidas?
Hemos probado distintas estrategias, pero siempre nos encargamos de cocinar. Al inicio, solíamos llevar bastantes fiambreras, pero, lógicamente, tras tres o cuatro jornadas el sabor ya no es el mismo. Luego intentamos usar la estufa portátil para poder preparar alimentos bajo la lluvia y demás, pero aquello tampoco terminó de convencernos. Por eso al final nos decidimos por la air fryer, que es genial porque no desprende olores y permite cocinar mientras la otra persona está al volante. Sin embargo, no resultó ser la solución final, ya que no permite elaborar nada caliente: ni caldos, ni guisos, ni nada… Actualmente empleamos una cacerola eléctrica de buen tamaño que nos da muy buenos resultados, sinceramente.
Ahora coméis caliente…
Es cierto, hoy no cabe el descontento y, adicionalmente, disponemos del microondas para calentar todo. El panorama ha evolucionado significativamente comparado con lo que hacíamos en los inicios.
¿Cómo está equipado el camión?
Se encuentra en condiciones óptimas. El vehículo actual dispone de un par de camas individuales y dos compartimentos espaciosos arriba donde guardamos nuestra vestimenta. En los transportes previos, los espacios eran sumamente reducidos y apenas permitían meter unas pocas prendas, por lo que debíamos usar la maleta ante la falta de espacio. Asimismo, en la parte delantera hay otros dos huecos para el microondas y los elementos de cocina. Además de esto, el camión cuenta con dos zonas de carga exteriores. Una se destina a las herramientas y el cableado por si alguna vez nos quedamos sin batería, y la otra funciona como almacén para guardar agua, latas y diversos víveres.

¿Sois muy metódicos con los horarios?
La gestión de los tiempos es un descontrol al carecer de una programación constante. En ciertos momentos pasamos doce horas detenidos esperando que un colega nos facilite un remolque, y tras su llegada, partimos, lo cual ocurre frecuentemente hacia las cuatro de la tarde. Desde ese instante, disponemos de 21 horas de operatividad, que representan el lapso en el que el vehículo puede estar en movimiento. De esas 21 horas, el camión realmente se mueve unas 20, pues yo piloto 10 horas y mi pareja otras 10. El tiempo restante se emplea en cargar, descargar, echar combustible o realizar otros trámites. No siempre agotamos las 21 horas, pero por lo general arribamos al punto de destino cerca de las 18 o 19 horas.
Vosotros os turnáis para conducir, así que el descanso varía según la hora.
Como siempre empiezas en un momento distinto, hay días que descansas por la mañana, otros de madrugada y otros por la tarde… No dispones de un horario fijo y eso es lo más perjudicial para el sueño, aunque al cabo del tiempo te habitúas. En la época de verano, alcanzando los 40 grados, resulta bastante difícil tener un sueño reparador...
Vale más esforzarse unos años por un
¿Y eso de conducir de noche, qué tal?
Al iniciar el trayecto a las 10 de la noche, uno ya sabe con qué se topará. Sin embargo, al ser una pareja, lo manejamos de forma excelente. Es cierto que Gabi aguanta mejor la nocturnidad, pero yo también he terminado por habituarme a manejar de noche. Asimismo, se circula con más calma porque el volumen de tráfico es menor. Por añadidura, si el que va al volante siente cansancio, nos detenemos para intercambiar las tarjetas y realizar el relevo. Pues lo fundamental aquí es tu seguridad y la del resto de personas.
Por lo que respecta a las averías, ¿cómo lo lleváis?
Hasta el momento, hemos contado con fortuna gracias a Dios. No hemos sufrido ningún fallo mecánico grave. En la época en que Gabi todavía viajaba solo sí tuvo un percance, se le estropeó el alternador en Francia y debió aguardar tres jornadas para que se lo repusieran, ya que la avería ocurrió un viernes y hasta el lunes no hubo solución. No obstante, con las pólizas actuales todo resulta más sencillo, te costean el hotel, no como antiguamente cuando te quedabas desamparado en la ruta únicamente en el camión. Hoy en día llega el servicio de auxilio y te conducen al taller más próximo.
¿Es cierto que, en contrapartida, este trabajo está bien pagado?
Existe la creencia de que se genera rentabilidad con el camión. Si analizamos la relación entre el tiempo invertido y los ingresos obtenidos, posiblemente no compense, no obstante, al observar la cifra total que se percibe mensualmente, es innegable que se obtienen beneficios considerables. Con esas ganancias se pueden cubrir los gastos corrientes sin agobios y guardar capital. Por ejemplo, dos personas que trabajen juntas, con pocos desembolsos y obligaciones mínimas, podrían adquirir una vivienda en tres años. Claro que esto requiere evitar restaurantes a diario y aportar una gran dedicación, jornadas extensas y sacrificar el descanso nocturno… Es necesario estar dispuesto a ceder ciertos privilegios temporalmente para alcanzar metas mayores y evitar el estancamiento.
De modo que, para una persona joven con pocas obligaciones, ¿podría este puesto ser una ocasión favorable?
Ciertamente es así, especialmente para las parejas jóvenes, este empleo resulta atractivo si desean emprender un comercio, adquirir una vivienda o cualquier otro proyecto. Es preferible esforzarse un par de anualidades para obtener un hogar propio, que permanecer tres o cuatro décadas en un puesto que no te agrada ni te genera beneficios elevados. Y la actividad no se reduce solo a conducir el vehículo. Nosotros solemos emplear los ratos en los que no manejamos para conocer sitios nuevos.

