El peligro de llevar mal sujeta la mascota en el coche: “En un choque, el perro sale disparado como un proyectil de 420 kilos y esto no lo aguanta una correa”
Entrevista
Josep Maria Vallès, experto en seguridad vial de Naciones Unidas, cree que la normativa actual sobre la seguridad de los perros en el vehículo se queda corta y los propietarios carecen de referencias fiables
Los niños no pueden viajar en el asiento delantero del coche, pero ¿puedes llevar allí a tu perro?

Los perros no deben ir sueltos en el coche, siempre han de viajar sujetos para garantizar su seguridad y la del resto de ocupantes
España es uno de los países europeos con mayor presencia de mascotas en los hogares. Según un informe de la Asociación Madrileña de Animales de Compañía (AMVAC), casi la mitad de las familias españolas convive al menos con un animal de compañía. En total, se estima que existen 31 millones de mascotas en el país, incluyendo perros, gatos, aves y otros animales de compañía.
Por lo que respecta a los perros, esta misma fuente señala que hay alrededor de 6,5 millones de canes domésticos, lo que equivale a decir que están presentes en casi un tercio de los hogares. Esta alta densidad de animales de compañía convierte el transporte seguro de mascotas en vehículos en un asunto de interés para los conductores, por lo que Josep Maria Vallès, experto en seguridad vial de Naciones Unidas, explica cómo sus propietarios deberían transportar los perros para minimizar las lesiones en caso de accidente.

¿Qué normativa regula actualmente el transporte de mascotas en España?
Tenemos dos leyes en vigor. Por un lado, la Ley de Tráfico, que establece que el perro no debe interferir con el conductor mientras se conduce, lo que en la práctica significa que cualquier medida que evite que el animal llegue hasta la posición del conductor cumple la norma. Incluso algo tan sencillo como sujetar al perro con un trozo de cinta al cinturón puede considerarse válido, siempre y cuando no interfiera con el conductor. Por otro lado, la Ley de Bienestar Animal indica que las mascotas deben ser transportadas de forma segura, pero el problema es que no hay criterios claros sobre qué significa “de forma segura”. Tanto la Ley de Bienestar Animal como la Ley de Tráfico dejan muchos aspectos en el aire. La DGT, por ejemplo, aconseja no comprar productos baratos o de mala calidad, pero esa noción depende de cada persona. ¿Qué es barato o qué es de calidad? Eso no garantiza una protección real.
Entonces, falla la normativa.
Exactamente. Deberíamos avanzar hacia una regulación similar a la de los niños en el coche. La física actúa igual sobre cualquier ser vivo dentro del vehículo. Con los niños usamos sillas homologadas con altos estándares de seguridad; con los perros, muchas veces se recurre a un simple lazo o un transportín débil. En caso de accidente, las consecuencias pueden ser las mismas, e incluso puede ocurrir que el propio perro cause lesiones a otros ocupantes.
La única forma segura de llevar a un perro en el coche es en un transportín bien sujeto y homologado”
¿Y qué ocurre con esos transportines básicos que solo cumplen la norma de que el perro no llegue al conductor?
Al final volvemos a lo mismo. ¿Qué dice la ley? Que el perro no debe acceder al conductor. ¿Qué hago? Pues pongo una caja de plástico en la que el perro no pueda salir. Pero, ¿qué seguridad aporta eso? La única seguridad que ofrece es que el perro no pueda morder y romper la caja él mismo. Y ya está. Pero, claro, en caso de accidente, las inercias que se generan hacen que estos transportines se rompan y no eviten que el perro salga despedido y pueda hacer daño a los demás ocupantes, además de hacerse daño él mismo, claro.
Por tanto, la solución pasa por un buen transportín bien instalado…
Eso es. La forma más segura hoy por hoy de llevar un perro en el coche es hacerlo en un transportín, bien sujeto y transversal, y si puede ser en el asiento, mucho mejor; si no, en el maletero, enganchado al asiento trasero, para que no se genere aceleración en caso de choque y se pueda disipar la fuerza del impacto con el respaldo del asiento trasero. Pero, ojo, siempre hay que sujetar el transportín con los anclajes del maletero, porque esto ayuda a resistir la inercia.

Usted recomienda el transportín por encima del arnés.
En general, sí. El arnés ayuda a limitar el desplazamiento del animal, pero no evita impactos internos ni laterales. Un transportín que haya superado pruebas de impacto ofrece una protección más completa en choques frontales y laterales, mantiene al perro contenido y, además, facilita su extracción sin añadir riesgos tras un accidente.
¿Cuáles son los errores que cometen con más frecuencia las personas que llevan a sus mascotas en el coche?
El primer error es no preguntarse qué pasaría en caso de choque. La ley es muy genérica y solo dice que el animal no ha de molestar al conductor, así que es suficiente con que el perro vaya sujeto con un collar o un arnés básico. Pero si hay un accidente, ese collar se puede romper o directamente puede estrangular al animal. Los arneses de mala calidad también fallan porque las hebillas de plástico o metálicas no están pensadas para resistir la fuerza de un choque. La gran mayoría de propietarios desconoce esto, porque no hay información clara ni certificaciones.
Un perro suelto en el coche puede convertirse en un proyectil; la física actúa igual que con los niños”
¿Por qué todavía no existen normas claras sobre seguridad si sabemos que un perro suelto puede ser tan peligroso como cualquier pasajero?
Porque no tenemos datos de calidad. Para mejorar la seguridad infantil se utilizan dummies diseñados específicamente para simular el comportamiento de un niño en un choque. Con los perros no tenemos nada parecido. Los dummies que existen son meramente figurativos, no sirven para estudiar cómo se comporta un perro durante un impacto ni qué fuerzas actúan sobre su cuerpo. Sin esta información no se pueden diseñar sistemas de retención realmente eficaces ni establecer estándares de homologación. Hasta que no dispongamos de dummies funcionales, como los de los niños, será muy difícil avanzar en una normativa seria.
Y en cuanto a los productos para proteger a los animales en los coches que podemos encontrar en el mercado, ¿son seguros?
Sí, pero la oferta es limitada. Los transportines que han pasado pruebas de impacto son lo más recomendable. En Estados Unidos, por ejemplo, el 95% de los productos vendidos como seguros se rompen en caso de accidente. Lo ideal sería contar con sellos de homologación que indiquen que un transportín ha soportado un choque frontal a 50 km/h con un perro de ese tamaño, como ocurre con las sillas infantiles. Esto daría garantías reales.

¿Sería necesaria una normativa de homologación específica para los sistemas de transporte de mascotas?
Sin duda. Lo ideal sería que existiera una homologación, o al menos una certificación, que permitiera a cualquier propietario ir a una tienda y ver un sello que garantizara que un transportín ha superado una prueba de choque frontal a 50 km/h con un perro del tamaño adecuado. Eso daría garantías de que no se romperá en caso de accidente. Hoy por hoy, prácticamente todo lo que se vende se rompe. Eso es lo que echamos en falta: una certificación, un sello de calidad, algo que permita identificar productos realmente seguros.
Esto sería ir sobre seguro…
Exactamente. El problema es que la mayoría de personas desconoce las fuerzas que se generan en un choque. La carga cinética que puede producir un perro puede llegar a ser hasta 60 veces su peso. Un caniche de 7 kilos, multiplicado por 60, son 420 kilos proyectados hacia delante. Basta mirar muchas de las correas que se venden para sujetar al perro, es obvio que no pueden aguantar esa fuerza. La gente no es consciente de lo que implica una desaceleración brusca. Si cualquiera viera una prueba de choque en un laboratorio, se le pondrían los pelos de punta.
Si alguien viera una prueba de choque en un laboratorio, se le pondrían los pelos de punta”
¿Influye el tamaño del perro en la elección del sistema de retención?
Siempre recomendamos transportín, independientemente del tamaño. Los perros pequeños tienen menos fuerza en el cuello, así que un arnés podría no ser suficiente y aumentar el riesgo de lesiones. Con los grandes, un buen arnés puede ayudar a evitar que se desplace, pero no protege contra el impacto lateral, ni contra golpes internos dentro del vehículo.
¿Cuál es la forma más segura de llevar un perro en el coche?
Lo ideal es llevarlo en un transportín homologado, bien sujeto al asiento trasero o al maletero. Debe resistir la inercia en caso de choque y mantener al perro dentro de un espacio seguro. Evita que se golpee con los laterales o con otros pasajeros. Por lo que respecta a los otros sistemas, los separadores de carga no sujetan al animal, ya que el perro puede moverse y lesionarse, y el arnés solo limita parcialmente su desplazamiento, pero no protege completamente.
¿Y qué hay que hacer con los perros de gran tamaño?
Los perros grandes que no caben físicamente en el asiento trasero deberían ir en el maletero, siempre dentro de un transportín firme y sujeto. No es seguro dejarlos sueltos incluso con rejas de separación, porque en caso de accidente el animal puede golpearse contra los laterales o contra el asiento trasero, causándose daños o dañando a otros ocupantes.
Hoy por hoy, casi todos los transportines que se venden se rompen; hace falta un certificado de calidad que garantice seguridad real”
Ha dicho que el transportín es el método más seguro para transportar a un perro en el coche, pero ¿es fácil acostumbrarlo a viajar en él?
Lo recomendable es empezar desde cachorro y para que se familiarice con el transportín lo mejor es colocarlo en casa como un elemento más. Que lo vea como algo natural. Para ello yo aconsejo poner una toalla o alguna chuche dentro para que entre y salga a su ritmo hasta asociarlo con un lugar cómodo y seguro. Si lo haces desde pequeño, viajará tranquilo y sin estrés. Esto también permite usar un mismo transportín desde el principio y evitar tener que cambiarlo varias veces a medida que crece porque no es necesario adaptarlo al tamaño del perro.

Para terminar, ¿qué precauciones deberíamos tener en cuenta al viajar con nuestras mascotas?
La principal, tratar a las mascotas como a cualquier pasajero. Es decir, parar cada dos horas, darles agua, permitir que estiren las patas y asegurarse de que viajan en condiciones seguras. Hoy en día, muchas estaciones de servicio e incluso electrolineras, donde el repostaje es más lento, están adaptándose para recibir animales, con áreas pet friendly y pipicans, lo que facilita los descansos durante el viaje, que también es muy importante para ellas.

