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El Ferrari de F-1 que ha estado 34 años guardado en el gimnasio de su piloto y ahora se ha vendido por 2,9 millones de euros

Una pieza para coleccionistas

El monoplaza compitió en siete Grandes Premios de 1992, cinco de ellos pilotados por Alesi, quien lo ha conservado sin moverlo durante tres décadas

Tanto su motor como su electrónica son completamente originales y durante más de tres décadas el coche ha permanecido inmóvil en la residencia del piloto francés, que lo tenía expuesto en su gimnasio 

Tanto su motor como su electrónica son completamente originales y durante más de tres décadas el coche ha permanecido inmóvil en la residencia del piloto francés, que lo tenía expuesto en su gimnasio 

Artcurial

El coche había sido revisado e inspeccionado, di dos vueltas al circuito de Fiorano y luego volví a boxes, cambié los neumáticos y lo cargué en el camión, con el motor aún caliente. Al llegar a casa, lo descargué y lo puse en exposición. Desde entonces, no se ha movido”, relataba Jean Alesi poco antes de la subasta.

Tras finalizar la temporada 1992, este monoplaza Ferrari F92A pasó directamente del departamento de competición de la firma de Maranello al piloto que lo había llevado en varios Grandes Premios. En sus manos ha permanecido durante 30 años, inmóvil, sin intervención ni modificación alguna, expuesto en el gimnasio de su villa particular, cerca de Avignon, de donde nunca había salido hasta ahora.

Tras finalizar la temporada de 1992, este Ferrari F92A pasó a manos del piloto que lo había llevado en varios Grandes Premios

Estas circunstancias por sí solas hacen de este coche un ejemplo excepcional. Con toda su autenticidad e integridad preservada, tanto en el aspecto mecánico como estético, y con su pedigrí en competición, el auto de la Scuderia era una rara oportunidad para los coleccionistas apasionados de la historia de la F-1. 

Jean Alesi disputó 202 Grandes Premios de F-1, logrando 32 podios pero una única victoria, en el GP de Canadá de 1995 
Jean Alesi disputó 202 Grandes Premios de F-1, logrando 32 podios pero una única victoria, en el GP de Canadá de 1995 Artcurial

Pocas veces aparece la oportunidad de adquirir un monoplaza de la marca más prestigiosa de la Fórmula 1 y directamente de manos del piloto que lo condujo, a su vez, uno de los pilotos franceses más populares y talentosos de su época. A tenor de todo ello, no es sorprendente la cantidad por la que ha sido adjudicado a su nuevo propietario en la subasta realizada a cargo del prestigioso especialista francés Artcurial hace unas semanas: 2.912.800 euros.

“Este Ferrari F92A representa una parte de mi vida. Es un símbolo de mi pasión por Ferrari y de aquella época en la que todo se hacía para ir rápido. Espero que, en manos de un verdadero entusiasta, vuelva a la pista. En cualquier caso, siempre será bienvenido en el Circuito Paul Ricard -del que Alesi es ahora presidente-, donde espero algún día verlo de nuevo, ¡y esta vez de nuevo en acción!”, decía el expiloto.

Un ejemplar con historia

El F92A, chasis n.º 136, que acaba de ser subastado participó a principios de julio de 1992 en el Gran Premio de Francia. Fue asignado a Jean Alesi, quien marcó el sexto mejor tiempo en clasificación de los 25 coches que tomaron la salida y el tercer mejor crono durante la carrera. Desafortunadamente, su motor falló en la vuelta 62 de las 69. Reapareció una semana después en Silverstone, donde Alesi se clasificó en octavo lugar. Esta vez, fue la explosión del extintor del coche lo que lo obligó a retirarse de la carrera.

El expiloto de F1 Jean Alesi ha vendido el monoplaza con el que compitió en 1992 y que ha conservado durante 34 años en su villa de Avignon
El expiloto de F1 Jean Alesi ha vendido el monoplaza con el que compitió en 1992 y que ha conservado durante 34 años en su villa de AvignonArtcurial

A finales de julio, el F92A se volvió a ver en Hockenheim, y Alesi marcó el quinto mejor tiempo en la clasificación con él, terminando también quinto y en la zona de puntos tras una carrera consistente. Ya en agosto de aquel año, Alesi volvió a utilizar el coche en Spa, para el Gran Premio de Bélgica, donde se clasificó en quinto lugar, pero tras un duelo con Mansell en la octava vuelta, se salió de la pista y tuvo que retirarse.

El F92A fue asignado entonces a Ivan Capelli para dos Grandes Premios en septiembre, ambos con abandonos. En Monza, el italiano lo llevó hasta la séptima posición en los entrenamientos, y luego al decimosexto en Estoril. Pero al no lograr los resultados esperados, el GP de Portugal fue el último de Capelli con Ferrari. Alesi volvió a pilotar “su coche” en el último Gran Premio de la temporada, en noviembre en Australia. Se clasificó con el sexto mejor tiempo y, afortunadamente, el coche no le falló, cruzó la meta en cuarto lugar.

Ferrari F92A, chasis n.º 136

Resultados F1: Temporada 1992

· 5 de julio, GP de Francia, Magny-Cours,
Jean Alesi: clasificación 6.º, abandono de carrera
· 12 de julio, GP de Gran Bretaña, Silverstone,
Jean Alesi: clasificación 8.º, abandono de carrera
· 26 de julio, GP de Alemania, Hockenheim,
Jean Alesi: clasificación 5.º, 5.º carrera
· 30 de agosto, GP de Bélgica, Spa-Francorchamps,
Jean Alesi: clasificación 5.º, abandono de carrera
· 13 de septiembre, GP de Italia, Monza,
Ivan Capelli: clasificación 7.º, abandono de carrera
· 27 de septiembre, GP de Portugal, Estoril,
Ivan Capelli: clasificación 16.º, abandono de carrera
· 8 de noviembre, GP de Australia, Adelaida,
Jean Alesi: clasificación 6.º, 4.º carrera

El expiloto de F1 Jean Alesi ha vendido el monoplaza con el que compitió en 1992 y que ha conservado durante 34 años en su villa de Avignon
El expiloto de F1 Jean Alesi ha vendido el monoplaza con el que compitió en 1992 y que ha conservado durante 34 años en su villa de AvignonArtcurial

El F92A fue un coche particularmente innovador en una época en la que la aerodinámica y el efecto suelo eran tan importantes como la potencia de los motores. Con una estructura de fibra de carbono, contaba con un morro elevado y, sobre todo, un piso de doble fondo plano con dos módulos laterales ligeramente desplazados de la carrocería, como las toberas de un avión de combate. Estaba equipado con una nueva suspensión delantera con un solo muelle/amortiguador y, en la parte trasera, uno de los últimos motores V12 en un monoplaza Ferrari; tres años después sería sustituido por un V10.

Con cinco válvulas y dos inyectores por cilindro, desarrollaba casi 750 CV a 14.800 rpm, produciendo un sonido atronador altamente emocionante y estimulante. Su forma aerodinámica lo convertía en uno de los coches más elegantes de la parrilla, pero ese mismo elemento generaba un importante efecto suelo, por lo que resultaba difícil ajustarlo para optimizar la estabilidad del coche, motivo por el cual el F-1 de Ferrari tuvo un año irregular. Además, su bloque V12 sufrió problemas de lubricación que afectaron a su fiabilidad y provocaron varios abandonos. Al final de la temporada 1992, fue donado por la Scuderia a Jean Alesi.