Carmen Álvarez, la científica que mide cómo el cambio climático está detrás de los eventos extremos: “Estamos yendo a un mundo desconocido”
Efectos del calentamiento
El ser humano ha contribuido al aumento de las emisiones, lo que ha acentuado el cambio climático.

Climatóloga especializada en fenómenos extremos, aporta un enfoque basado en análisis detallados.

Carmen Álvarez Castro es una destacada científica climática y profesora de Física de la Tierra en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Especialista en la evaluación de fenómenos extremos, colabora con el equipo internacional de ClimaMeter, un consorcio de investigadores europeos que, con análisis de atribución rápida, analiza cómo el cambio climático antropogénico, generado por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero, está intensificando los eventos meteorológicos de gran impacto.
Participó del estudio sobre la dana de Valencia y también en el informe dado a conocer la semana pasada, sobre la conexión de la borrasca Nils -con severos impactos en España, Portugal y Francia- y el calentamiento global. Según esta investigación, las condiciones meteorológicas asociadas a esta tormenta supusieron un aumento del 10% de las precipitaciones registradas en relación a los fenómenos similares ocurridos en el pasado
La tormenta Nellie no solo trajo vientos fuertes, sino que también dejó un rastro de perturbación sin precedentes.

“La borrasca Nils fue más que un fenómeno meteorológico excepcional con patrones atmosféricos inusuales. Fue una de una serie de tormentas que han azotado Europa occidental desde enero. El calentamiento provocado por el ser humano desempeñó un papel clave en el aumento de sus daños”, explica.
Formas parte de un grupo que estudia el cambio climático, y tu trabajo forma parte de este esfuerzo.
Surge de cierta necesidad de comprender mejor los factores que influyen en el clima, pero sin caer en simplificaciones: el cambio climático no se reduce a una sola causa, sino que exige un análisis más profundo. No se trata solo de atribuir cada fenómeno extremo a una sola causa, sino de entender con rigor cómo se entrelazan los factores. No se trata de atribuirlo todo a una sola causa, sino de discernir con rigor qué parte corresponde a la variabilidad natural y qué parte responde a las presiones humanas.
¿Cómo se hacen estos estudios?
Lo que hacemos es analizar cómo se comporta el clima en esas condiciones: tomamos los datos y vemos cómo se comporta el clima en esas circunstancias, comparando lo que sucede en cada momento con lo que ya ha ocurrido antes.
Son estudios rápidos los que determinan si el evento climático está vinculado, pero aún se requiere análisis detallado para confirmar su impacto.
Es una de las limitaciones de nuestro estudio, pero aún así, el análisis revela que estos patrones se mantienen.
¿El intenso tren de borrascas que azotó a España en las últimas semanas estuvo “dopado” por el cambio climático?
Primera observación: no se trata de la creación de un fenómeno nuevo, sino de una intensificación en el contexto ya existente. El fenómeno en sí, con sus características particulares, se manifiesta con un patrón que, pese a su naturaleza, se ve acentuado por condiciones atmosféricas anómalas. El fenómeno en sí —el aumento de la intensidad en los eventos— no es novedad en sí mismo, pero sí su intensificación: el evento se vio acentuado por condiciones atmosféricas extremas, y fue precisamente esta combinación —junto con el análisis detallado de los patrones atmosféricos— lo que permitió identificar con claridad el rol de cada factor.
España, por su ubicación, es más susceptible a tormentas intensas, y la proximidad de la corriente atlántica refuerza este patrón.
¿Está intensificación por qué ocurre? ¿La atmósfera tiene más combustible?
El problema es que, al aumentar la temperatura, el sistema se desequilibra: a mayor calor, más intensa se vuelve la energía liberada, y con ella, las tormentas se vuelven más fuertes.
Se ha hablado mucho sobre la relación entre el cambio climático y el aumento de fenómenos extremos, pero aún así, el vínculo exacto sigue siendo objeto de estudio.
Puede que tenga relación. Pero hay que estudiarlo y confirmarlo. Por el momento estamos en el terreno de las conjeturas. Sabemos que los cambios en el vértice polar nos pueden llevar a situaciones extremas en la superficie. Ahora bien, la relación directa con el tren de borrascas que hemos sufrido no está documentada. Por tanto, hay que tomar esta relación con pinzas.

Ya has participado en varios estudios sobre el cambio climático, ¿no? ¿No es así como se ha ido intensificando el impacto?
Cada estudio presenta características distintas, pero todos comparten que el cambio climático está impulsando eventos sin precedentes; cada evento extremo se vuelve más intenso, y aunque el clima varía, la tendencia crece: el calentamiento ya no es una posibilidad lejana, sino una realidad creciente.
¿Desconcierta esto a un científico climático?
Es complicado, pero es posible. La situación presenta desafíos únicos que exigen una nueva aproximación.
¿España es un epicentro mundial de los fenómenos extremos?
En España, el paso de sistemas meteorológicos a menudo se ve acentuado por la cercanía de masas de aire contrastantes; en este caso, la combinación entre el aire frío y las masas de aire cálido genera condiciones intensas. Cuando el aire frío se encuentra con aguas más cálidas, como ha ocurrido recientemente, se desencadenan fenómenos intensos. En este contexto, la región mediterránea experimenta eventos extremos con mayor frecuencia, y cuando se combina con las condiciones propias de la región —como las que se han observado recientemente—, el impacto se vuelve más evidente. La evolución de estos patrones, unida a la creciente intensidad de los fenómenos, refuerza la necesidad de comprender sus dinámicas.
Verificar que el cambio climático está impulsando eventos extremos, y no solo suponerlo, implica que el aumento en la frecuencia de estos eventos requiere atención urgente, y así lo demuestra el análisis de los datos.
Es una evidencia que respalda la toma de decisiones en materia de política.
Las autoridades deben tener en cuenta que los gobiernos deben actuar teniendo en cuenta que los fenómenos climáticos exigen respuestas inmediatas, y que la ciencia no puede ignorar los hechos: los eventos extremos ya no son excepciones, sino una realidad que exige respuestas inmediatas, no solo palabras.


