Ludovik Slimak, paleontólogo francés, expone una teoría más oscura sobre la desaparición de los neandertales
'El último neandertal'
El investigador constata que el aislamiento social podría haber sido la verdadera causa de su extinción

Ludovic Slimak
Ludovic Slimak es uno de los paleontólogos franceses más prestigiosos a nivel mundial. Nacido en 1973, ha dedicado los últimos 25 años de su vida a excavar la cueva de Mandrin, una cámara situada 75 kilómetros al norte de Avignon, en la que vivió una rama muy poco conocida de los neandertales. Aunque en 1991 sus conocimientos sobre la cuestión eran más limitados, el investigador ha llegado a 2026 publicando una oscura teoría sobre su desaparición. Una explicación que recoge en el libro El último neandertal, publicado por DEBATE.
“Tras veinticinco años de excavaciones en una cueva del sur de Francia, Ludovic Slimak descubre los restos de un neandertal conservados intactos en el tiempo. Este hallazgo, analizado por equipos científicos de todo el mundo, revela un punto de inflexión en la historia de la humanidad y obliga a reescribir los últimos capítulos de nuestra evolución. ¿Podrían pertenecer esos huesos a uno de los últimos neandertales? ¿Qué nos dicen sobre la llegada del Homo sapiens a Europa y sobre el destino de nuestros parientes más cercanos?”, reza la sinopsis.

Los huesos a los que hace referencia la contraportada son los de Thorin, un neandertal tardío y el principal foco de la investigación de Slimak. Sus restos fueron hallados en un punto clave de la migración en aquella época: el valle del Ródano, un corredor de grandes dimensiones entre el Mediterráneo y la Europa continental. El francés describía en el libro cómo se trataba de un punto de intercambio entre distintas civilizaciones. Sin embargo, un análisis publicado en la revista Cell Genomics destapó un nuevo posible motivo por el que los neandertales se extinguieron, más crudo y distinto de lo que se creía hasta la fecha.
Durante años se consideró la posibilidad de que hubieran sido borrados del mapa, pero Slimak apunta a un “suicidio individual y social” en el libro. Una metáfora que hace referencia al cierre comunicativo y social de la civilización más tardía, especialmente en la zona de Mandrin. Según explicaba en su investigación, la civilización neandertal no compartía las ansias de exploración del ser humano posterior, contentándose con vivir tranquilamente en sus valles. Sin embargo, este aislamiento les acabaría condenando a la desaparición.

Un final solitario
El último neandertal desvela un dato sobrecogedor sobre los restos óseos de Thorin: su grupo se mantuvo aislado durante 60.000 años, a pesar de que podían establecer contacto con otros humanos a solo dos semanas de camino. El principal problema es que rechazaron este tipo de contacto, debido a un cambio de valores. Slimak lo detalló a partir de los cambios en sus armas: estandarizadas en el caso de los sapiens, más creativas por parte de los neandertales. Según sus propias palabras es posible que decidieran que no valía la pena seguir viviendo y reproduciéndose viendo que sus valores se habían derrumbado.
De forma comparativa, Slimak se ayudaba de la historia de Ishi, un indio de la tribu yahi que vivió en el territorio que actualmente pertenece a California. Este personaje apareció por sorpresa en la localidad de Oroville en 1911, desnudo con su arco y flechas sorprendiendo a los habitantes de la zona. Según el paleontólogo, este grupo decidió seguir viviendo durante siglo y medio escondido de la civilización, como si no existieran para los pobladores blancos del territorio.

