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“Han cambiado las reglas del juego en la diabetes”: así funcionan las bombas inteligentes de insulina y los medidores de glucosa con Internet

Dispositivos médicos

Las cifras de diabéticos en el mundo aumentan cada año, pero también lo hacen los recursos para gestionar la enfermedad; avances como los sensores de medición constante o el aumento de información han facilitado mejorar la calidad de vida de quienes lo sufren 

“Me di cuenta de que estaba teniendo una arritmia por una banda de Huawei”: los relojes inteligentes pueden ayudarnos a medir el sueño y la salud, pero ¿hasta qué punto son fiables?

Los aparatos actuales de medición e inyección de glucosa permiten llevar una vida normal.

Los aparatos actuales de medición e inyección de glucosa permiten llevar una vida normal.

Getty Images

Según los datos más recientes de la Federación Internacional, un 11,1% de la población mundial de adultos padece diabetes. Esto se traduce en unos 589 millones de personas. Se estima que, para el año 250, habrá más de 800 millones de pacientes. La cifra se ha cuadruplicado desde los años 90 —gracias, en parte, a una mejora en los sistemas de detección y tratamiento—, donde apenas se registraban 200 personas diabéticas en todo el mundo.

En el caso de España, sin embargo, las cifras se mantienen estables en los últimos años. Alrededor de 5,1 millones de casos implican que un 14,1% de los adultos españoles padece diabetes. La más frecuente es la diabetes de tipo 2, que ocupa un 90% del total de casos, con una prevalencia especialmente importante en la última década a causa de “factores socioeconómicos, envejecimiento de la población, disminución de la actividad física y prevalencia del sobrepeso y la obesidad”.

Aunque la diabetes afecta cada vez a más personas, en las últimas décadas también hemos asistido a un aumento muy considerable de los avances médicos y tecnológicos para su gestión. En España, la insulina empezó a utilizarse como medicamento para controlar y nivelar los niveles de glucosa a finales de los años 20, y empezó a distribuirse a través de la sanidad pública en los años 80, incrementando la esperanza - y la calidad de vida - de los pacientes de manera notable.

Desde entonces, los investigadores y la industria farmacéutica no han dejado de innovar, ofreciendo nuevos dispositivos y facilidades para la medición y control de la glucosa en sangre. Sobre todo, el aumento de estudios, vías de análisis e información ha hecho que la vida de los pacientes sea mucho más sencilla y la condición mucho menos limitante.

Durante mucho tiempo, la medición de la glucosa implicaba pinchazos constantes en el dedo.
Durante mucho tiempo, la medición de la glucosa implicaba pinchazos constantes en el dedo.Carlos Gawronski

Cambio de mentalidad y de estilo de vida 

“Me diagnosticaron en 1988 con solo seis años y recuerdo aquella época marcada por la rigidez. En los 80, tener diabetes significaba seguir horarios de comidas fijos, usar jeringas de cristal y pasar mucho miedo”, nos explica Daniel Hans, nutricionista especializado en el tratamiento de la enfermedad. “No había mucha información, y no teníamos la libertad que tenemos hoy”.

“He pasado de sentir que la diabetes controlaba mi vida a sentir que yo la puedo controlar. Ahora, la enfermedad es simplemente una compañera de viaje. Se pone algo pesada a veces, eso sí es verdad, pero no me impide hacer absolutamente nada”. A la hora de aconsejar a sus pacientes, y a nivel personal, Hans siempre destaca, especialmente, la importancia del deporte en el control de la diabetes. “Originalmente, tenía una relación de amor-odio con el deporte: tenía miedo de la hipoglucemia. Pero a día de hoy es mi herramienta de control más potente. Requiere mucha planificación, y saber lo que necesitas comer, pero los resultados merecen la pena”.

Actualmente se evalúa el nivel de glucosa acercando el móvil al parche inteligente.
Actualmente se evalúa el nivel de glucosa acercando el móvil al parche inteligente.Carlos Gawronski

Pero incluso aunque no deba hacerse de manera descuidada, la implementación del deporte en la vida de los diabéticos, junto a todos sus beneficios, es posible a día de hoy, gracias a una mejora muy sustancial en los sistemas de medición de glucosa. Tal y como explican quienes llevan acompañados por la diabetes desde hace décadas, en sus orígenes, los métodos de medición eran complejos y no estaban pensados para el uso constante, obligando al diabético efectuar análisis de orina muy frecuentes o a utilizar aparatosos glucómetros. Esto hizo que muchos enfermos desarrollasen técnicas propias para tratar de intuir su nivel de azúcar en sangre. “Mi forma de saber si mi azúcar estaba bien era pesándome. Me pesaba a diario y si había adelgazado lo achacaba a hiperglucemia, y si engordaba es que iba sobreinsulinizada”, cuenta el testimonio de la paciente María Torras.

Por el contrario, los glucómetros modernos tienen un tamaño muy reducido, utilizan tiras desechables capaces de detectar el nivel de azúcar en muestras sanguíneas muy pequeñas, y tienen una precisión mucho mayor, facilitando que el paciente pueda estar en control de sus niveles sanguíneos en todo momento.

Bombas de glucosa inteligentes y sensores de medición constante: las dos mayores revoluciones técnicas

Todos los entrevistados han coincidido en que el mayor avance en este frente ha tenido que ver con los sensores de medición continua de glucosa. “El pasar de tener que pincharte los dedos a ciegas a poder ver en mi móvil o en un reloj cómo está mi glucosa en tiempo real ha cambiado las reglas del juego”, asegura Hans.

El pasar de tener que pincharte los dedos a ciegas a poder ver en mi móvil o reloj cómo está mi glucosa en tiempo real ha cambiado las reglas del juego

Daniel Hans

Nutricionista

Estos dispositivos de monitoreo utilizan un sensor que se coloca debajo de la piel y traslada los datos, en tiempo real, a un dispositivo inteligente a través de la conexión inalámbrica. Muchos reportan notificaciones que llegan directas al móvil si el paciente está sufriendo una hipoglucemia o si, por el contrario, tiene niveles de glucosa en sangre demasiado altos, lo cual permite la reacción rápida ante cualquier posible riesgo.

Los sensores pueden interactuar de manera directa con otro de los grandes avances en ese frente: las bombas automáticas de insulina, que administran pequeñas dosis de insulina de manera continua para asegurar un nivel estable de glucosa en sangre. Las bombas de insulina inteligentes pueden interactuar directamente con los sensores para paliar una hiperglucemia utilizando la dosis adecuada de insulina.

Las personas mayores también se benefician de la tecnología de medición de la glucosa.
Las personas mayores también se benefician de la tecnología de medición de la glucosa.Getty Images

Los médicos también coinciden en que estos avances tecnológicos han sido positivos para la vida de los enfermos. La Doctora María Durán, miembro del Área de Diabetes de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, afirma que “las bombas de insulina son, hoy por hoy, son la mejor forma de manejar la diabetes en personas con diabetes tipo 1. En todos los estudios han demostrado que consiguen los mejores resultados de control glucémicos frente a cualquier otra forma de administrar insulina”.

Lo más habitual es que estos dos elementos, las bombas de insulina y los sensores de medición, operen de manera conjunta, en lo que se llama un “sistema de asa cerrada híbrido”. La bomba y el sensor se integran a través de un algoritmo que puede estar o bien en el propio dispositivo, o bien en el teléfono móvil del paciente o cuidador. “La bomba de insulina administra la insulina automáticamente en una cantidad determinada persiguiendo llevar al paciente a un valor de glucosa preespecificado. Cuando el paciente va a ingerir alimentos tiene que comunicárselo al sistema (a la bomba o al dispositivo móvil).” Además, su gran ventaja es que “no tienen ningún riesgo, más allá de que el adhesivo con el que se sujetan a la piel pueda provocar alergia local.”

En todos los estudios han demostrado que consiguen los mejores resultados de control glucémicos frente a cualquier otra forma de administrar insulina

Doctora María Durán

miembro del Área de Diabetes de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición

Gaizka San Miguel fue diagnosticado de diabetes en el año 2018, cuando él tenía 20 años. Aunque al principio pensó que gestionar la enfermedad sería “algo bastante sencillo, cuestión de matemáticas: contar carbohidratos y pincharme basándome en ese valor que tenía de azúcar, y de lo que iba a comer”. Con el tiempo, no obstante, se dio cuenta de que hay muchos más factores a la hora de cuidar ese índice glucémico.

La investigación realizada para tratar de comprender mejor su propia condición le ha llevado a abrir una cuenta de Instagram centrada en divulgar, explicar y visibilizar ciertos aspectos de la vida con diabetes y ayudar, también, a otros pacientes. En uno de sus últimos vídeos, prueba un sensor de medición continuo de glucosa de última tecnología. Un dispositivo que se coloca en una pierna, “no necesita calibraciones, y ofrece lecturas continuas y precisas durante hasta 15 días. Me ha sorprendido lo cómodo y pequeño que es”, explica a sus seguidores.

San Miguel nos cuenta los avances técnicos y científicos de los últimos años, tanto en cuestión de tecnología como de investigación, han sido muy útiles para los diabéticos. En especial, destaca el hecho de que estos sensores puedan obtenerse a través de la Seguridad Social en nuestro país.

Este aumento de la información, no obstante, también puede tener efectos negativos: “Yo recomiendo el uso de los sensores porque nos da mucha información. Pero, al final, también puede ser un arma de doble filo. Cuando el azúcar nos sube sin motivo aparente, nos puede provocar mucho miedo; nos vuelve algo obsesivos. Personalmente, y aunque mi experiencia ha sido muy buena, sí he sentido cierta obsesión con que el gráfico del sensor estuviese siempre en la zona verde, la “correcta”. Hay que darse cuenta, también, de que en ocasiones nuestro nivel no está perfecto, y no pasa absolutamente nada”.

Aunque mi experiencia ha sido muy buena, sí he sentido cierta obsesión con que el gráfico del sensor estuviese siempre en la zona verde

Gaizka San Miguel

Divulgador sobre diabetes

La información sobre dietas y cuidados, más accesible que nunca

Como San Miguel, son muchos los pacientes y expertos que han utilizado las redes sociales y las distintas plataformas, como YouTube, Instagram o TikTok, para divulgar información sobre las dificultades y problemas a los que se enfrenta un diabético en su día a día.

Para él, el contacto con otros pacientes a través de Instagram fue clave en los primeros pasos de la enfermedad. “Me sirvió mucho ver experiencias vividas por otras personas diabéticas y saber cómo se enfrentaron a ello. Al final, ellos ya habían vivido muchas cosas a las que yo me enfrentaba por primera vez”.

Aunque los divulgadores también advierten de la necesidad de buscar fuentes fiables y con base científica para evitar asimilar falsas creencias o “soluciones milagrosas”, lo cierto es que Internet está siendo un importante vector de difusión para algunos de los últimos avances científicos en la materia. La dieta baja en carbohidratos, por ejemplo, o la importancia del deporte en el día a día de los pacientes son prácticas demostradas y probadas que se visibilizan especialmente en este tipo de perfiles.

Aun así, y como nos advierte Hans, el aumento de información no ha evitado que prevalezcan algunas falsas creencias sobre la diabetes, que siguen siendo dañinas en la percepción general de los pacientes. “El clásico sigue siendo el pensar que no podemos tomar nada de azúcar: la realidad es que, a día de hoy, podemos comer de todo si sabemos como gestionarlo”, nos aclara. “En el ámbito del deporte, se suele pensar que las personas con diabetes tienen límites físicos. Pero deberíamos señalar que hay ciclistas, alpinistas y atletas olímpicos con diabetes que nos demuestran que no existe un techo para nuestra condición”.

Periodista graduada en la Universidad de Zaragoza y especializada en videojuegos, tecnología retro, y tener demasiadas plumas estilográficas. También me podéis ver en Eurogamer.

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