La moda reciente en China se basa en reposar junto a peluches dotados de inteligencia artificial: “Siento que algo me espera en la cama”
Nuevas costumbres
Los artículos de juego creados con inteligencia artificial han pasado a ser el acompañante exclusivo de millares de ciudadanos en Asia.
Varios especialistas advierten sobre el incremento de las interrogantes médicas planteadas ante ChatGPT: “La IA busca satisfacer al usuario, no decirle la verdad”

Peluches con IA de la marca Curio.

Para observar lo que nos reserva el porvenir cercano, resulta útil analizar los sucesos actuales en China. Partiendo de la casi total desaparición de las monedas físicas hasta los drones que reparten comida, emergen constantemente corrientes vanguardistas con gran repercusión social. El fenómeno más reciente consiste en el aumento de aparatos de IA que las personas integran, incluso, en su descanso nocturno.
De acuerdo con una investigación reciente de China Daily, una cifra en aumento de adultos en China está adquiriendo juguetes, dispositivos o peluches equipados con inteligencia artificial para combatir la soledad. Estas herramientas no se restringen a ofrecer charlas, al estilo de ChatGPT, sino que integran funciones como la imitación de la respiración o sistemas térmicos para actuar como apoyos excelentes en la búsqueda de relajación o un sueño reparador.
Varios de estos, tales como Curio o ChattyBear, consisten en objetos de juego ideados para menores que han gozado de un incremento notable de fama durante el ciclo reciente. En este momento, las marcas de China están enfocándose en un nicho de usuarios diferente: individuos adultos que atraviesan situaciones de aislamiento y demandan un apoyo afectivo como el que, en esta circunstancia, puede ofrecerles la IA.
“Siento que algo me espera”, comenta Nancy Liu, de 27 años, al medio de comunicación. “Sin juzgarme, sin apresurarme… simplemente está ahí”. De acuerdo con Liu, su pareja de IA sirve como un instrumento eficaz para mitigar el sentimiento de soledad en su rutina, que de lo contrario considera tediosa y falta de contactos sociales de valor.
La Organización Mundial de la Salud ha alertado que el aislamiento social representa una crisis sanitaria internacional que supera un simple malestar afectivo. De acuerdo con un informe reciente de la Comisión sobre Conexión Social de la OMS, aproximadamente uno de cada seis individuos a nivel mundial padece soledad, vinculándose este fenómeno a una cifra superior a 871.000 fallecimientos anuales, lo que supone cerca de 100 decesos cada hora. Asimismo, la carencia de vínculos sociales sólidos se asocia con una mayor probabilidad de sufrir patologías cardiovasculares, diabetes y pérdida de facultades cognitivas, junto con trastornos psicológicos tales como la depresión y la ansiedad.
El aislamiento se relaciona con más de 871.000 decesos anuales, lo que supone cerca de 100 fallecimientos por hora
En China, además, la situación es más compleja que nunca. Entre las aplicaciones más descargadas en el país asiático, hay una en la que el usuario simplemente indica si “sigue vivo”. Para muchos, especialmente jóvenes que viven solos y desconectados de vínculos sociales sólidos, es la única manera (o la más eficaz) de mantenerse en contacto con el mundo. Así, los dispositivos de IA aparecen como una solución ideal para sentirse acompañado, incluso durante la noche.
Los más de 60 juguetes y dispositivos de IA para adultos presentados durante el CES revelan que se trata de una tendencia en crecimiento, y que cada vez veremos más productos de todo tipo diseñados para compensar la soledad que afecta al mundo entero. Pero, ¿es realmente un reemplazo efectivo de un ser humano?
Mientras pensamos que mantenemos un vínculo mediante dispositivos, frecuentemente nos encontramos en mayor soledad.
La psicóloga Sabrina Cirrincione menciona que el contratiempo no “es solo la tecnología”. Si bien los dispositivos y teléfonos nos brindan una conexión ininterrumpida, este contacto digital no siempre se manifiesta en relaciones humanas auténticas y plenas. “Cuando creemos estar conectados a través de aparatos”, afirma, “muchas veces estamos más aislados”. A su entender, tales alternativas tecnológicas actúan como parches breves que proporcionan un consuelo fugaz, sin embargo, no atacan el origen de la soledad ni establecen vínculos sociales permanentes.
Los estudios científicos más actuales se orientan hacia la misma conclusión. Diversos análisis sobre el empleo de chatbots y robots de compañía han evidenciado que, pese a que el trato con tecnologías de IA puede proporcionar un leve alivio a quienes padecen soledad, este beneficio resulta frecuentemente trivial y no logra suplir el contacto humano más íntimo. Una de las razones que aclaran este suceso es que, al sentirse solo, el sujeto suele priorizar la convivencia virtual sobre la presencial, sobre todo en individuos con ansiedad social, lo que llega a consolidar hábitos de desconexión digital.
¿Opción o medida temporal?
La creciente demanda de estos artículos indica una tendencia: gran parte del público estima el no sentirse criticado y la accesibilidad permanente. Desde una perspectiva social, esto presenta dos interpretaciones que coexisten:
Como parche funcional: en jornadas difíciles, un diálogo sencillo logra mitigar la tensión anímica. Si el equipo también suma impulsos táctiles (calor, vibración), logra intensificar la acción relajante, aunque sea de forma temporal.
Como sustitución progresiva: cuando la “compañía fácil” gana espacio, algunas personas podrían terminar evitando interacciones humanas más elaboradas, precisamente aquellas que fortalecen vínculos duraderos.
Dentro de China, dicha tirantez se manifiesta de manera muy evidente dado que el comercio está impulsando con rapidez el bien hacia el público maduro. De asentarse este modelo en tal franja poblacional, cabe aguardar la llegada de opciones parecidas en otros territorios: muñecos de peluche con IA y diversos gadgets más reducidos, asequibles y vinculados al ámbito móvil, ideados para actuar como escolta diaria.

También surge un debate entre expertos sobre los posibles impactos psicosociales de estos vínculos artificiales. Un análisis reciente publicado en Nature sugiere que los modelos de IA que imitan la cercanía emocional pueden proporcionar satisfacción temporal, pero podrían funcionar como “comida emocional rápida”: placentero a corto plazo, limitado en profundidad y con el riesgo de promover expectativas poco realistas sobre las relaciones humanas.
Esta tendencia nos lleva a cuestionarnos hasta qué punto la tecnología diseñada para acercarnos termina por alejarnos. Los datos y las opiniones de expertos convergen sin excepción en una misma conclusión: los juguetes con IA pueden brindar compañía temporal, pero no resuelven de forma integral un problema de conexión social profundo y complejo.

