¿Puede la IA provocar la próxima gran crisis? El informe de Citrini Research que ha sembrado el pánico en Wall Street
Previsiones pesimistas
Un escenario ficticio sobre 2028 que plantea una “crisis mundial de la inteligencia” ha bastado para tumbar acciones y reabrir el debate sobre si el éxito de la IA puede desestabilizar la economía mundial
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Existe preocupación por los malos datos que augura el informe de Citrini Research.

En apenas 48 horas, un informe publicado en Substack por una firma prácticamente desconocida ha logrado agitar Wall Street como pocos fenómenos lo han conseguido antes, propiciando caídas en tecnológicas y reabriendo el debate sobre si la inteligencia artificial nos está llevando a una gran crisis estructural.
El documento, titulado The Global Intelligence Crisis of 2028, ha sido difundido por Citrini Research, publicación financiera vinculada a la gestora de activos Citrinitas Capital Management. Aunque no se trata de una gran firma de análisis macroeconómico ni de un banco de inversión de referencia, en los últimos meses ha ganado bastante notoriedad en Wall Street por sus ensayos provocadores sobre mercados y tecnología, difundidos en la industria. Sus autores insisten en que se trata de un escenario futurible y no de una predicción infalible, pero su tesis ha sido tan bien formulada que ha activado el nerviosismo de los inversores de las grandes empresas tecnológicas.
Este lunes varias empresas en el informe han registrado caídas de entre el 4% y el 6%. Entre ellas Uber, Visa, Mastercard, American Express o DoorDash. Pero ¿a qué se debe exactamente? El texto describe cómo sería junio de 2028 y plantea una “crisis mundial de la inteligencia” no provocada por el fracaso de la IA, sino por algo que todavía da más miedo: su éxito. Es decir, que el colapso no vendría porque la tecnología no funcione, sino porque funciona demasiado bien y la humanidad no estaría preparada para sustentarla.
El resumen del informe es que si la inteligencia, que históricamente ha sido el recurso más valioso y escaso, se convierte en algo barato y sencillo gracias a los agentes de IA, el valor del trabajo cualificado humano se desploma por completo. Y eso, claro, generaría una crisis sin precedentes.

El texto de Citrini habla de un “desplazamiento en espiral de la inteligencia humana”, una idea tan sencilla y plausible que ha asustado a los mercados. Básicamente, plantea lo que está pasando ya: que la IA empieza a hacer muchos de los trabajos que antes hacían personas, sobre todo empleados de oficina como analistas, administrativos, programadores o gestores.
Cuando las empresas sustituyen a estos trabajadores por sistemas de IA, muchas personas pierden su empleo o pasan a trabajos peor pagados. Y claro, si ganas menos dinero, o te quedas sin trabajo, gastas menos. Eso es un problema clave en países capitalistas como Estados Unidos, donde el consumo familiar representa el 70% de toda la economía mundial.
Si la gente compra menos, las empresas ingresan menos dinero. Y cuando ingresan menos, intentan reducir costes todavía más. ¿Cómo? Automatizando aún más con IA, porque es más barata que contratar personas, como deja claro Sam Altman en el vídeo mostrado sobre estas líneas. Eso provoca nuevos despidos y lleva a que el ciclo empiece de nuevo. Por eso lo llaman una espiral: cada vuelta del proceso empeora la situación. Y, al final, la economía podría producir mucho gracias a las máquinas, pero habría menos personas con dinero para comprar lo que se produce. Es decir, más eficiencia… pero menos consumidores con capacidad de gasto.
¿Qué es el PIB fantasma? El escenario más apocalíptico de Citrini
Uno de los conceptos más llamativos del informe es el del “PIB fantasma”. Esto quiere decir que la economía parece crecer en las estadísticas, pero la gente no nota ninguna mejora en su bolsillo. Las empresas producen más gracias a la tecnología, ganan más dinero y son más eficientes, pero eso no se traduce en mejores sueldos ni en más consumo. Este planteamiento conecta con análisis de firmas como PIMCO, que han advertido que el peso creciente del capital intangible (como software, datos o algoritmos) desplaza la participación del trabajo en la renta nacional.
En Estados Unidos, de hecho, la parte de la riqueza nacional que va a salarios lleva bajando desde la Gran Recesión. Si la IA acelera esa tendencia, el crecimiento podría quedarse en manos de empresas e inversores, mientras los sueldos se estancan o bajan. En su hipótesis, Citrini imagina que el paro en EEUU subiría del 4,3% actual al 10,2% en 2028 y que el peso de los salarios en el PIB caería al 46%.
Si los agentes de IA son capaces de generar código bajo demanda y crear soluciones a medida en cuestión de minutos, muchas licencias actuales podrían desaparecer.
Citrini identifica tres grandes sectores especialmente desvalidos ante el avance de la inteligencia artificial. El primero es el software tradicional en la nube (SaaS). Empresas como ServiceNow o Asana podrían verse atrapadas entre dos realidades yuxtapuestas. Por un lado, las empresas desarrollarían herramientas internas con ayuda de la IA. Y, por otro, existiría una guerra de precios cada vez más fuerte. Si los agentes de IA son capaces de generar código bajo demanda y crear soluciones a medida en cuestión de minutos, muchas licencias actuales podrían desaparecer.
El segundo sector en riesgo son las plataformas de intermediación, como DoorDash o Uber, cuyos modelo dependen de la fricción y la fidelidad del usuario. En un entorno donde agentes de IA comparan precios en tiempo real y eligen siempre la opción más barata, la lealtad a una app concreta se diluye.

Y finalmente tenemos el sector de la banca: si los agentes priorizan sistemas más rápidos y baratos, redes como Visa, Mastercard o American Express podrían ver reducidos sus ingresos por comisiones de manera muy significativa. Y por eso, claro está, han sido las primeras en ver bajar sus acciones.
Aunque el informe ahora mismo es ciencia ficción, la preocupación no viene de ahora, sino que se refuerza de datos reales clave, como que Amazon ha comunicado planes de despido de 30.000 empleados y la automatización del 75% de sus operaciones o que, en 2024, el 35% del código de nuevos productos en Microsoft fue generado con IA, elevando sus ingresos comerciales un 9%.
El debate, por tanto, no es ya tanto si la IA destruirá puestos de trabajo (algo que ya pasa hasta en las mejores casas), sino si su auge acabará con el modelo económico que nos ha llevado a lo que somos ahora como sociedad.


