IA

Omar Hatamleh vislumbra robots por susc

Experto en IA

Omar Hatamleh, experto en inteligencia artificial.El 18 de febrero de 2026.

Omar Hatamleh, experto en inteligencia artificial.El 18 de febrero de 2026.

DSG

Omar Hatamleh, director de IA en el Centro de Vuelo Espacial Goddard y exdirector de Innovación de Ingeniería de la NASA, ha pasado casi tres décadas trabajando en el corazón de uno de los entornos tecnológicos más exigentes del planeta.

Reconocido como uno de los principales líderes de pensamiento global en inteligencia artificial, acaba de presentar en Madrid, en la Fundación Rafael del Pino, su nuevo libro Inteligencia artificial e innovación (Deusto), escrito junto a Michael Lewrick. En esta conversación con Neo, Hatamleh aborda el crecimiento exponencial de la IA, sus implicaciones en salud, educación y empleo, así como los dilemas éticos y existenciales que plantea.

Gran parte de la sociedad discute el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial. ¿De qué manera es posible capacitarnos para el futuro inminente?

La inteligencia artificial ha existido desde los años 50. El punto de inflexión fue hace unos años, cuando aparecieron los grandes modelos de lenguaje (LLM). Ahí la IA pasó de estar en manos de personas con capacidad técnica avanzada a estar disponible para cualquiera que pueda comunicarse con un sistema. Eso cambió todo. La mayoría de la gente ahora la está usando de forma errónea. Le hace una pregunta, recibe una respuesta y se queda con eso. Así no se debe usar. Hay que mantener una conversación crítica, profunda. Preguntar por qué te da esa respuesta, pedir referencias, cambiar el contexto. Si no, los estudios indican que las personas están bajando en pensamiento crítico, y bastante.

¿Existe el riesgo de que, al no saber bien lo que preguntamos, perdamos capacidad de análisis?

Si seguimos pensando linealmente, no vamos a comprender la capacidad de disrupción que tiene la inteligencia artificial. Tenemos que cerrar el gap entre el pensamiento lineal y el pensamiento experiencial para poder surfear esta ola tecnológica. Si la usamos en ámbitos positivos, puede amplificar nuestras capacidades y crear una sinergia muy potente entre humanos y sistemas.

Omar Hatamleh, respondiendo a preguntas, en la Fundación Rafael del Pino.
Omar Hatamleh, respondiendo a preguntas, en la Fundación Rafael del Pino.Dsg

En el libro habla del impacto en la salud. ¿Qué se puede delegar y qué no en un ámbito tan sensible?

Ahora mismo está ayudando a los radiólogos a mejorar sus diagnósticos, porque revisan cientos de imágenes y son humanos. La IA les puede ayudar a concretar su trabajo. Podemos escanear la retina y estimar probabilidades de enfermedades cardiovasculares o de Alzheimer. Analizando la voz, podemos detectar diabetes. Con un reloj inteligente, anticipar una arritmia en media hora. También se puede implantar un microchip y, dependiendo de los signos cerebrales, transformar el pensamiento en comunicación. Incluso entrenar un modelo con la propia voz del paciente. Todo esto con la IA básica que tenemos hoy. Cuando lleguemos a una inteligencia artificial más avanzada, se potenciará a un nivel mucho mayor.

¿Es partidario de implantes cerebrales como los que propone Neuralink?

Posee repercusiones éticas, filosóficas y de privacidad. No obstante, su potencial favorable es capaz de transformar la existencia de muchos individuos. Igualmente presenciaremos gemelos digitales, integrando computación cuántica e inteligencia artificial general, lo que facilitará modelar patologías y crear fórmulas farmacéuticas plenamente eficaces. Sin embargo, si únicamente resulta accesible para quienes tienen recursos financieros, no se beneficia a la humanidad, sino a un grupo reducido. Al concluir, estos avances tendrían que terminar por estar disponibles para el grueso de la población.

¿La inteligencia artificial llegará a igualar o superar al ser humano?

Sin duda alguna. Y logrará sobrepasarla con creces. No obstante, inicialmente es necesario precisar el concepto de inteligencia. Actualmente ya destaca en labores concretas. Sin embargo, no ocurre lo mismo con la intuición o la empatía de forma inmediata. En lo inmediato, resulta vital emplear nuestras cualidades únicas para conservar nuestra relevancia. Con el tiempo, la IA demostrará una superioridad notable en actividades cognitivas y, posteriormente, en las manuales. Es imperativo comenzar a debatir sobre las profesiones del mañana.

¿Veremos una reducción masiva del empleo?

La IA básica ya está desplazando entre un 12 y un 14 % de trabajos de categorías de entrada. La inteligencia artificial agéntica puede asumir roles completos, incluso departamentos. Llegaremos a un momento en que solo una fracción de las personas trabajará como lo entendemos hoy.

Con el tiempo, la IA superará el desempeño en

Omar Hatamleh

Experto en inteligencia artificial

Se comenta acerca del ingreso básico garantizado y de la posibilidad de subsistir sin empleo, ya que la inteligencia artificial se encargará de nuestras tareas. ¿Considera que esto es factible?

Aparte de un ingreso básico universal, es necesaria una computación básica universal. Resulta vital que cada individuo cuente con herramientas que impulsen su educación y evolución. La dificultad no será de índole financiera, sino de carácter identitario, pudiendo caer en un dilema de identidad. Actualmente, el empleo nos brinda propósito y un lugar en la sociedad. Si este se desvanece, deberemos rediseñar nuestras comunidades para garantizar que las personas conserven su sentido de pertenencia.

¿Existe el riesgo de un retroceso cognitivo en las nuevas generaciones?

Ya se observan repercusiones en el plano físico: dolencias cervicales, oculares e incluso artritis en las manos por el empleo del móvil. En la faceta cognitiva, si delegamos demasiadas resoluciones en la tecnología, es posible que reduzcamos nuestra inteligencia grupal. Estamos acortando los lapsos de concentración y el juicio analítico. De persistir esta tendencia, indudablemente, podría generarse un retroceso intelectual.

Omar Hatamleh, durante su ponencia en la Fundación Rafael del Pino.
Omar Hatamleh, durante su ponencia en la Fundación Rafael del Pino.FRP

¿Qué papel juega la educación en este escenario?

Los currículos (o temarios académicos) tardan demasiado en actualizarse. En cinco años, muchas materias pueden quedar obsoletas, especialmente en ciencias computacionales. Necesitamos currículos dinámicos que cambien cada mes o semestre. Y entender cómo aprende la nueva generación para crear sistemas con resonancia cultural.

Si todos tenemos acceso a las mismas herramientas, ¿dónde está la diferencia?

No consiste simplemente en emplearlas, sino en utilizarlas de tal modo que potencien nuestras habilidades sin mermar el análisis reflexivo. Cada individuo es capaz de obtener provecho de distintas formas. Al igual que cualquier otro instrumento, ciertos usuarios lograrán un desempeño superior a los demás.

En el momento en que el esquema financiero de los robots humanoides resulte lógico, su integración aumentará. Con un pago de 20 euros mensuales, sería factible disponer de asistencia médica en el hogar.

Omar Hatamleh

Experto en inteligencia artificial

¿Cuándo veremos robots humanoides integrados en la vida cotidiana? De momento, todo son demostraciones, y parece que están lejos de confundirse con humanos

Van unos 15 años por detrás de la IA en términos de reemplazo de trabajos manuales. Cuando el modelo económico tenga sentido, se adoptarán más. Podrían funcionar por suscripción: pagar por un robot que cocine, que actúe como médico general. Con una cuota de 20 euros al mes podrías tener el médico en casa. Pero eso abre debates sobre privacidad, ética y ciberseguridad. También sobre inteligencia organoide: sistemas con neuronas biológicas. Ahí incluso surgirían debates sobre derechos de los robots. 

¿Qué papel juega la regulación?

No debe ser algo rígido. Si se establecen normas ahora, en un corto periodo podrían perder vigencia. Requiere ser flexible, buscando una armonía entre el progreso y la vigilancia. El autoritarismo excesivo detiene el ingenio; la falta total de límites puede terminar en desastre.

¿Qué futuro ve para la humanidad?

Hay varios caminos. No hay un destino único. Las decisiones que tomemos hoy determinarán el futuro. El desarrollo tecnológico no va a parar. Tenemos que decidir colectivamente cómo convivir con sistemas que tendrán un impacto mayor que cualquier tecnología anterior.

El diálogo termina con una reflexión clave: la inteligencia artificial es ya un componente de la actualidad y su crecimiento persistirá de forma acelerada. El punto determinante, de acuerdo con Hatamleh, no consiste en su avance, sino en el modo en que elijamos asimilarla dentro de nuestros marcos sociales, financieros y privados.

Víctor Endrino Cuesta

Víctor Endrino Cuesta

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Comunicador y autor de material sobre tecnología en YouTube. Titulado en Traducción e Interpretación (UB) y ejerce la vicepresidencia de Ràdio Associació de Catalunya.