La Unión Europea determina la edad mínima para que los niños puedan acceder a las redes sociales: los menores deberán esperar para hacerse tiktokers
Niños tiktokers
Un informe del Parlamento Europeo propone que la edad mínima para poder hacer uso de las redes sociales se fije en 13 años
El silencio ya no es un lujo: en un mundo cada vez más ruidoso, estos dispositivos te ayudan a desconectar y conciliar el sueño

Un niño se graba un vídeo.

El Parlamento Europeo ha movido ficha esta semana en un debate que lleva tiempo sobre la mesa: qué hacer con los menores y su acceso sin filtros a las redes sociales. La Eurocámara respaldó un informe que plantea fijar una edad mínima común en toda la Unión: 16 años para abrir una cuenta, aunque se permitiría hacerlo desde los 13 siempre que exista consentimiento parental.
El texto no implica un cambio de ley inmediato, pero sí marca una tendencia clara. La votación (483 votos a favor, 92 en contra y 86 abstenciones) deja ver que la preocupación por el uso digital de los menores es prácticamente transversal.
Los eurodiputados alertan del impacto que puede tener el ecosistema online en los más jóvenes. Hablan de “riesgos para la salud física y mental”, de mecanismos diseñados para retener la atención y fomentar conductas adictivas, y de algoritmos que no siempre distinguen entre entretenimiento y saturación.
Según el informe, todo ello termina afectando a la capacidad de concentración, a la manera en que los menores interactúan con los contenidos y, en última instancia, a cómo construyen su relación con el entorno digital.

El Parlamento Europeo ha respaldado esta iniciativa, aunque avisa que estos sistemas no eximirán a las plataformas de la “responsabilidad de garantizar que sus productos sean seguros y adecuados para las distintas franjas de edad”.
Otras de las sugerencias incluyen prohibir las prácticas que generan dependencia y desactivar por defecto otras funciones adictivas para los menores, como el scroll infinito, la reproducción automática, o los bucles de recompensa.
El informe del Parlamento Europeo no es vinculante, pero es un claro indicador de la inquietud y el malestar que genera este fenómeno, que se refleja en un estudio citado por el informe: el 97% de la gente joven se conecta a internet cada día, y también alerta que el 78% de los niños de entre 13 y 17 años revisa sus dispositivos al menos una vez cada hora.

