Opinión
Màrius Serra Roig

Màrius Serra

Escritor y enigmista

Rotulación comercial

 

 

Mané Espinosa

El Barça cambia la denominación de sus tiendas. Barça Store será ahora Barça Botiga. Argumenta que lo hace para reforzar el compromiso del club con la lengua catalana. Es una buena iniciativa que enseguida ha recibido la ovación de muchos culés, la indiferencia de otros y las observaciones del tiquismiquismo local, que critica la sintaxis espuria que desprende el rótulo. Ciertamente, en una frase regular debería decir “La botiga del Barça”, pero una marca es como un titular y se rige por otros parámetros. En cuanto a las preposiciones, es una batalla perdida. Tanto el Banc Sabadell como el BBVA ya se las cargaron todas. Barça Botiga, pues, es mejor que Barça Store. Ojalá otras franquicias globales hagan lo mismo. Quizá así habría menos decepciones entre los clientes que entran en un Zara Home a comprar una camisa o una corbata y se topan con artículos del hogar.

 
 Mané Espinosa

En el caso de Barça Store, solo los franceses podían tener alguna duda sobre qué se vendía allí, porque en francés store es cortina o toldo. Nadie entre la población local entraría a comprar esas cortinas que en catalán denominamos estors y en castellano estores , pero el término Botiga es mucho más claro. Además de derivarse el idiosincrático botiguer, que define a un sector de la catalanidad desde L’Auca del Senyor Esteve de Rusiñol, botiga es un término con pedigrí, que proviene del griego bizantino apo­thékē (depósito, almacén), latinizado como apotica, del cual derivan tanto botiguer como apotecari en catalán.

Barça Botiga es mejor que Barça Store; ojalá otras franquicias tomen ejemplo

El derivado castellano, en cambio, restringió su uso al ámbito farmacéutico (botica, boticario), pero el Barça también tiene esa dimensión sanitaria, tanto en la salud como en la enfermedad, así que bienvenido sea el cambio.

Ahora bien, todos los que aplauden la eliminación de la palabra Store como una muestra de descolonización anglófona deberían saber que el origen del vocablo es francés, lengua a la que llegó a través del italiano (dialectal) stora, que comparte origen con la estora catalana que encontramos ante muchas puertas. A menudo las palabras, que conforman nuestra identidad, tienen árboles genealógicos tan o más complejos que los de los jugadores del Barça.

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