Opinión

Poder y responsabilidad

Las sesiones de control al gobierno siempre son ásperas y broncas. Los gritos y los insultos son frecuentes. Lo son en todos los parlamentos democráticos donde las respuestas rápidas, sarcásticas y demoledoras demuestran la habilidad dialéctica de los gobiernos y de la oposición.

Protesta de los diputados de Sumar contra Mazón y el PP en la sesión de control de ayer en el Congreso 
Protesta de los diputados de Sumar contra Mazón y el PP en la sesión de control de ayer en el Congreso Dani Duch

Luis Carandell escribió un magnífico libro en el que combina la observación periodística, la ironía y la empatía en los primeros tiempos de una democracia que echaba a andar, con la ilusión colectiva de estar en Europa para vivir en paz, libertad y prosperidad.

La ignorancia y la mentira suelen ser las armas de los políticos con deriva autoritaria

La confrontación dialéctica y las palabras gruesas son compatibles con la defensa de los intereses comunes y con la estabilidad institucional. La política atraviesa una crisis de empatía. El debate público se ha convertido en un campo de batalla donde el adversario es tratado como enemigo y las emociones dominantes son el odio y la ira.

Cada miércoles lo podemos comprobar en la sesión de control al Gobierno. No se salva ningún bando. Pienso que recuperar las formas, escuchar y respetar al adversario no son gestos ingenuos sino maneras de convivencia cívica. El referente no puede ser Donald Trump, que desde el despacho oval despliega un estilo comunicativo basado en la provocación, la polarización y las amenazas, que normalmente no se cumplen. La ignorancia y la mentira suelen ser las armas de los políticos con deriva autoritaria.

Los mensajes en redes sociales han sustituido a las conversaciones y el miedo se ha convertido en argumento principal. Lo que se vive y practica en las alturas llega a la sociedad, que tiende a imitar a los que gobiernan.

Se echa en falta más responsabilidad y alguna dosis de humor. Es penoso que el presidente Mazón arrastre los pies sobre el barro de la mala gestión de la dana. ¿Tanto cuesta echarse a un lado y dimitir? Tampoco es aceptable que los presupuestos puedan ser prorrogados año tras año por el Gobierno Sánchez sin que nada pase. Puigdemont anuncia la ruptura con el Gobierno pero todo seguirá igual. Simplemente, se aprobarán menos leyes. Cuidado con el sentimiento de frustración de muchos ciudadanos que se reflejará en las próximas elecciones, que pueden aportar muchas sorpresas.