Opinión
Màrius Carol Pañella

Màrius Carol

Consejero editorial

Caballero con gafas y sin espada

FUTUROS IMPERFECTOS

Es posible que alguno de los asesores de Pedro Sánchez le recomendara buscar en Filmin Caballero sin espada (1939), que es la historia de un senador (James Stewart) que defiende la democracia, aun con sus debilidades, ante el inexorable avance de los regímenes totalitarios a las puertas de una guerra mundial. Sus ganas de vivir, su fortaleza, su resiliencia y su inteligencia emocional le permiten salir airoso de una comparecencia en la que intentan que se someta al dictado de los poderosos.

   
   Dani Duch

Sánchez llegó al Senado poniendo cara del bueno de la película, incluso lució unas gafas para parecer el muchacho ingenuo que llega al aula sabiendo que le van a hacer bullying. Alejo Miranda de Larra fue el senador elegido por el PP para ponerle contra las cuerdas. Silenciaron su nombre hasta el último momento para no dar argumentos al presidente con que defenderse atacando. El escogido apareció con su rostro más impenetrable, convertido en el malo –heroico, pero malo al fin y al cabo– de la sesión. Manuel Jabois intuye que se pasó tres semanas viendo cintas de juicios, con sobredosis de Algunos hombres buenos que no lo eran tanto, y al final contestaba sus propias preguntas antes de esperar las respuestas.

Pedro Sánchez se defendió en el Senado como James Stewart en la película de Capra

El PP intentó que el Senado se convirtiera en un cuadrilátero, en el que el menos neutral era el árbitro, perdón, el presidente de la comisión­, igualmente popular. Sin embargo,­ Miranda de Larra
no es Rocky Marciano, que nunca perdió un combate. Ni con golpes bajos consiguió tumbar a Sánchez. Pero la sesión no fue tanto un ejercicio de retórica como de la peor política. El presidente salió vivo y los po­pulares se marcharon descon­certados.

Coda: Junts debutó como partido que no está a favor de nadie y en contra de todos en la comisión. El senador Eduard Pujol calificó de “escapista” a Sánchez. Lo que no deja de ser un calificativo curioso dicho por alguien que tiene como jefe de filas al rey de los escapistas. La última vez que desapareció a los ojos de todos fue el año pasado, bajo el Arc de Triomf de Barcelona.