Rosalía, también en la Tierra

Aunque se trate de un ejercicio colosal de monocultura, de enfocar todos los ojos hacia el mismo lugar cuando nos lo ordenan, me divierte y me estimula que Rosalía nos haya puesto a todos a hacer hermenéutica, escuchando con atención y buceando en letras escritas en 13 lenguas distintas para tratar de desentrañar el mensaje de Lux, su disco místico.

Decenas de personas observan la portada del nuevo álbum de Rosalía, 'Lux', en la plaza de Callao, a 20 de octubre de 2025, en Madrid (España). La cantante catalana Rosalía ha aparecido en la plaza de Callao de Madrid por sorpresa para anunciar su cuarto álbum de estudio se llamará ‘Lux’ que se publicará el 7 de noviembre, después de tres años de la publicación de ‘Motomami’ en 2022. Esto se ha producido después que aparecieran en redes varias imágenes de un anuncio en Times Square de Nueva York para compartir la salida de su nuevo proyecto.

 

Carlos Luján/Europa Press

Obediente, he escuchado todas las entrevistas que ha dado la artista, la que tuvo con Mar Vallverdú en Ràdio Noia, la de Zane Lowe en la BBC y la que mantuvo con los dos críticos musicales de The New York Times, que, quizá desde su monolingüismo anglocéntrico, volvían todo el rato al asunto de los idiomas. ¿No te da miedo que no te entiendan?, ¿no te asusta exigir tanto esfuerzo a la gente con este disco?, le insistían. Que n’aprenguin, vino a decir ella. Es un gesto de emancipación artística que la eleva.

Rosalía con los pies en el fango que pisamos los mortales sigue siendo mucha Rosalía

Así que me sé, como digo, todo el catecismo que acompaña al disco. En­tiendo que debemos leerlo como una conversación con Dios y sus mejores ­santas.

Lo que pasa es que hay una subtrama en Lux mucho más terrenal, que tiene que ver con el desengaño amoroso que resulta arrebatadora. Rosalía con los pies en el fango que pisamos los mortales sigue siendo mucha Rosalía. Con la maravillosa La perla contribuye al canon universal del despecho que preside, desde el más allá, Paquita la del Barrio, cantándole al “terrorista emocional”, “medalla olímpica de oro al más cabrón”, un tipo al parecer sin un día cotizado a la Seguridad Social que gasta el dinero que tiene y el que no. “El rey de la 13-14”, llama la compositora al malnacido, y me gusta imaginar a sus fans internacionales pidiendo ayuda a ChatGPT para desentrañar esa críptica referencia.

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Luego está Novia robot, en la que se ríe con voz de muñeca como generada por IA de la trampa de la “robótica femenina hecha para el placer del sexo opuesto” al que las mujeres son invitadas, “y quien dice invitadas, dice obligadas”. Tras esa intro, la voz narradora de la canción presume de estar liberada de todo eso. Hay algún recado más a ese hombre invisible que busca una mujer florero y hasta una mujer labubu, pero a ella ya no le afecta porque ya solo se pone “guapa para Dios”.

He de decir que ese último punto no se lo hemos comprado a Rosalía en mis chats. Todo el mundo sabe que guapa-guapa te pones para tus amigas.

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