“Paca la culona”

Ante el estrépito creado por el despliegue conmemorativo a propósito del 50.º aniversario de la muerte de Franco, que no del franquismo, tengo para mí un cierto sentimiento de perplejidad. De entre lo vivido, lo escuchado y lo que ahora algunos cuentan. A base de insistir, hoy con más medios que nunca, en unos hechos, en unos paisajes y sus figuras fuera de contexto, se convierte lo que fue terrible en algo cotidiano. Para muchos jóvenes Franco es un muñeco sin veneno. Observar la proclividad regresiva de estos muchachos es entrar en un sombrío panorama, que coincide con la tendencia global hacia la derechización y las dictaduras blanqueadas. Emergentes. Nada es casual en términos de un salto atrás. Estamos en un peligroso paréntesis. ¿Qué habremos hecho mal?

Manifestante porta pancarta con lema 'Los jóvenes despiertan. ¿(Francisco) Franco resucita?' durante la manifestación por el 12 de octubre de Movimiento Cívico d´Espanya i Catalans y Cataluña Suma por España, a 12 de octubre de 2025, en Barcelona, Cataluña (España). Esta movilización sale con el lema

Una manifestante lleva una pancarta con la imagen de Franco, el pasado 12 de Octubre en Barcelona 

Lorena Sopêna/Europa Press

La ignorancia, la falta de pedagogía, la voluntad de olvidar… y el silencio de los que vivieron el franquismo –y no olvidemos el tardofranquismo– que hablaron poco de ello a sus descendientes y estos, aún hoy, no escuchan a sus mayores. ¿Por miedo, por vergüenza, por un deseo de amagar ciertos comportamientos más o menos dudosos? La mala conciencia de la terrible guerra entre hermanos. Y algo tendrá que ver, también, que el dictador murió podrido pero en su catre. Se sabe: cuando se desconoce la historia, se huye de ella o nos dicen que no tenemos, existe el peligro de repetirla. El caso es que casi todo es cuestión de educación, estudio y pedagogía. Y de respeto a la propia memoria. Y a los muertos de un pasado trágico. Las sociedades solo avanzan en libertad, la misma que ahora está en peligro. La misma que Franco asesinó.

Para muchos jóvenes Franco es un muñeco sin veneno

Fijémonos: las dictaduras tienen sus propios modelos donde inspirarse, Franco es, y fue, uno de ellos. Con un final muy poco épico y nauseabundo, a su funeral solo asistió Pinochet, tomen nota. “Paca la culona”, lo rebautizó Queipo de Llano, otro carnicero. Fue un ser bajito de piernas recortadas, barrigudo con voz atiplada, casi un travesti macabro. Probablemente flácido. Feminoide. Ridículo. Provocó un incendio de sangre y odio. Leo Ferré cantó Franco la muerte y Sáenz de Heredia lo barnizó con su Franco, ese hombre. Él se lució en Raza, ahí lo dejo.

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Fueron años, muchos años, de un gris húmedo y gélido, de temores congelados. De almas heridas por el miedo y el silencio. Miedo a hablar en el idioma propio. A la delación y a la miseria. El estraperlo. El pan negro. La censura. El aseo los sábados en el lavadero. El olor a sofrito patio arriba. Las desapariciones, la tortura, el Cara al sol en los colegios. “Una, grande y libre”. El racionamiento. La discriminación de la mujer… Visto, vivido y contado.

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