Opinión
Màrius Carol Pañella

Màrius Carol

Consejero editorial

Rebelión en la granja

FUTUROS IMPERFECTOS

Vladímir Putin no va a poner fácil ningún acuerdo de paz, pues insiste en quedarse “los territorios históricos rusos” que ha ocupado en Ucrania a sangre y fuego. Lo repitió en un encuentro con la plana mayor del ejército ruso, en donde llamó “cerditos” a los líderes europeos que en su opinión desean el desmoronamiento de Rusia. Ese calificativo ha causado indignación en las cancillerías europeas, pero, bien pensado, los cerdos son animales extremadamente inteligentes y el uso de diminutivos en un discurso entre militares armados es un acto de prudencia. Casi me atrevería a definirlo como poco varonil. En una discusión en la calle o en el Parlamento es raro querer ofender a alguien llamándole “cerdito”.

'Rebelión en la granja' (1999) 
'Rebelión en la granja' (1999) Terceros

Fue peor que la prensa anglosajona inventara el acrónimo PIGS (cerdos en inglés) para referirse en la gran recesión de este siglo a Portugal, Italia, Grecia y España. La palabra se construyó con las iniciales en inglés de estos países y el que la incorporó de modo habitual a su libro de estilo fue Financial Times, el gran diario de la City. Según el periódico, era un apodo peyorativo, aunque reflejaba la realidad de estas economías. A los dirigentes de los países del norte de Europa les gustó la referencia y no dudaron en usarla a menudo.

Putin llamó ‘cerditos’ a los líderes europeos, pero antes el ‘FT’ calificó de ‘pigs’ a los países del sur

Además, Los tres cerditos es una fábula europea del siglo XIX, que se ha convertido en un cuento que pasa de generación en generación y que incluso inmortalizó Walt Disney en un cortometraje, nominado al Oscar. Al final, su moraleja funciona con los países europeos y Putin, pues los tres cerditos resisten cuando están juntos en la casa común (de ladrillo) por más que intente el lobo ruso echarla abajo con su soplido. Los cerditos demuestran su habilidad para burlar al enemigo.

Y, por si alguien todavía pensara que el líder ruso ofendió a los europeos, puede recordar la película ­Porco rosso, de Hayao Miyazaki, donde el protagonista pronuncia una frase elocuente: “Prefiero ser un cerdo que un fascista”. Por no citar Rebelión en la granja, de George Orwell, donde los cerdos toman el poder, porque son los más inteligentes y asumen el liderazgo cuando en la granja domina el caos. Como ahora en el planeta.

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